Comenzamos el RETO 3 meses, 3 bodas: Vegetarianismo. Semana 1

Bueno, bueno, bueno… ¿Empezamos? ¿Tenéis la nevera llena de verduritas? ¡Porque la mía está a reventar! Preparada para comenzar mi reto. Y si alguno se pregunta: “¿Por qué le ha dado a la loca ésta por elegir el vegetarianismo, como primer experimiento?”. Déjame decirte que porque estoy muy cerca de esta forma de alimentarse y entender la vida. Y si te soy sincera, siempre me ha llamado la atención y he tenido curiosidad  de llevar una dieta vegetariana.

Desde pequeña me he sentido muy cómoda consumiendo suficientes verduras (mi madre no consume carne, sí huevos y alguna que otra vez pescado) así que no era raro en mi casa que no se comiera mucha carne y que nuestros platos siempre contaran con una parte de verduras, cereales o legumbres.

Por otra parte, entiendo  que hay personas para las que sería imposible alimentarse así, en sus propias palabras “sería una tortura”…

Por suerte, para mí no. De hecho, tengo que confesarte algo: he elegido esta dieta la primera porque sé que que es la que menos trabajo me va a costar seguir y me apetecía dar el salto y prescindir de carnes y pescados durante un tiempo, a ver qué tal. Aquí en Irlanda la verdad es que tengo mucha suerte, porque las opciones vegetarianas están por todos lados y conozco a muchas personas que siguen este estilo de vida. Me siento en buen momento para pensar y sentir como ellos, me apetece.

Ahora bien, con mi problema de intestino irritable no va a ser fácil: hay alimentos vegetales, como las legumbres y las verduras crucíferas (coles, coliflores, etc.) que no me sientan nada bien. Uno de los puntos iniciales, si recordáis, es llevar una dieta equilibrada y lo más variada posible, y me da un poco de miedo que estos problemillas limiten un poco la variedad de la dieta… Paciencia que ahora te cuento cómo me ha ido esta primera semana.

Pues como me temía, la primera semana fue complicada. Tuve muchos problemas con gases, hinchazón y molestias intestinales, especialmente los tres primeros días.

Me sentía continuamente hinchada y con dolores y calambres intestinales, a cualquier hora del día.

Como puedo comer huevos, decido aumentar su consumo y, por facilidad, el de lácteos, en mi afán por no estar quedándome corta con las proteínas (al tener que prescindir de legumbres y semillas, por ejemplo).

A pesar de los dolores y las molestias iniciales, de momento la dieta me deja bastante satisfecha. Además, como normalmente llevo una dieta más bien baja en hidratos, me siento muy feliz de incorporar los hidratos de nuevo en mi vida. Sin embargo, el miércoles me quedo con bastante hambre y el jueves me levanto con un dolor de barriga increíble desde temprano. A primera hora de la mañana necesito ir al baño con urgencia. Por suerte, me alivio después de esto y me quedo el resto del día con una sensación rara en la barriga. Lo interesante es que parece que fue el día de transición, ya que el viernes es el primer día que no tengo molestias intestinales, aunque a primera hora necesito volver al baño con urgencia.

A nivel global, durante esta primera semana me siento cansada en general, aún habiendo aumentado la cantidad de hidratos que consumo (quizá también se deba un poco a eso), aunque también me siento extrañamente más tranquila, más sosegada.

En mi cuerpo noto menos inflamación, especialmente en el pecho. Veremos a final de mes cómo varían (o no) las medidas.

Como curiosidades de la semana, el sábado por la mañana me apetece muchísimo un zumo de naranja. Ese finde decido tomar un suplemento de vitamina C y B porque me siento cansada y resfriada, y porque creo que mi cuerpo me manda señales como la del zumo. También comienzo la suplementación con omega3.

Respecto a ejercicio, os comparto el informe de mi FITBIT (es el aparatito que utilizo para contar los pasos, medir la frecuencia cardíaca, controlar la calidad del sueño y contar las calorías que quemo a lo largo del día. Es muy chuli, la verdad es que estoy contentísima con él, ya os iré contando más cositas en otros posts).

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Como veis, me mantuve bastante activa durante toda la semana. Todos los días he caminado o hecho algo de ejercicio. El lunes no llegué a los 10.000 pasos, cogí la bici por la mañana para ir al trabajo y ¡eso me hizo perder mi objetivo de pasos diarios! Y el domingo me encontraba un poco resfriada y decidí montar en bici también un ratito, en vez de caminar 🙂

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Aún así, el gasto calórico total de la semana fue de aproximadamente 15.000 kcal, lo que supone un gasto medio diario en torno a las 2.100 kcal.

Como veis, en todo momento me mantengo por debajo de mis necesidades, ya que mi consumo medio diario es de alrededor de 1.650 kcal, creando un déficit energético de 450 kcal al día, lo que a priori, ¡supondría una pérdida de peso y grasa!

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Os comparto algunos platos de la semana, a ver qué os parecen y os espero la semana que viene, a ver qué tal nos va en la semana 2.

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semana-1-veg-2Como siempre, si te ha gustado el artículo déjame un comentario ahí abajo o compártelo en tus redes sociales. A mí me ayuda un montón, y oye, es gratis 😉

Si tú también has hecho un experimento de este tipo, cuéntame, ¿qué fue lo más difícil? ¿Conseguiste tu objetivo? También me interesan mucho los comentarios de los vegetarianos. He estudiado mucho antes de hacer el experimento pero siempre vienen bien más consejitos prácticos.

¡Hasta la próxima!

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Avocado paradise in Dublin 7: A Slice of Cake (Spanish and English)

Este es el típico sitio que hace tiempo quería visitar pero, por una cosa u otra, al final nunca encontraba el momento. Está bastante alejado de casa y no hay muy buena comunicación que digamos entre nuestro barrio y Stoneybatter (Dublin 7). Hasta hoy, que nos levantamos con ganas de Slice of Cake (puedes pinchar en el link si quieres echar un vistazo a su web).servi

 

Atraídas por sus tartas -por lo que son famosetes en Dublín-, decidimos probar el brunch, arriesgándonos a ir contra corriente.
Nada más llegar, el sitio es súper pequeñito y agradable. Con bastante personalidad y un toque un tanto moderno y ecléctico.
El menú me deja totalmente enamorada en el acto: casi todo orgánico y local, con una carta pequeña pero con combinaciones más que atractivas y deliciosas (a mí una carta que incluya aguacate ya me gana), incluyendo opciones vegetarianas. Además, también preparan zumos y smoothies frescos en el momento, y tienen una opción extra -¡SORPRESA!- de brunch especial cada fin de semana.

 

Respecto a su cocina, no parece que traten de sorprender con platos retorcidos y sabores artificiales. Más bien todo lo contrario, consiguen una carta bastante interesante y sabrosa sin renunciar a lo sencillo, a lo fácil.
Algunos de sus platos salados incluyen aguacate (¡por supuesto!), huevos revueltos, judías o salchichas (ingredientes típicos y que no pueden faltar en un desayuno irish). Mientras que si te decantas por lo dulce, encontrarás una granola casera con bastante buena pinta o unas tortitas que también me hicieron dudar (además de por supuesto las tartas que lucen en el mostrador y que mejor ni me acerqué… No respondía de mis acciones…).

 

Finalmente me decanté por la opción vegetariana de sus huevos revueltos. Venían servidos sobre tostadas, cubiertos con aguacate, tomate, pimiento rojo y chalota asados, creme fraiche y un poquito de cilantro picado. Podías añadir bacon y tenías la opción no vegetariana.
¿El resultado? Imagina… Majestuoso: los huevos estaban perfectamente cocinados (justo como me gustan, ni muy líquidos ni resecos), el aguacate en su punto justo de maduración (y esto es algo súper importante y también complicado de encontrar, especialmente en sitios muy concurridos, donde es fácil que se queden sin aguacate y, o bien te comes el plato sin él, o bien te lo sirven verde o rancio) y el pan simplemente espectacular.
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Los que hayáis visitado Dublín (e Irlanda en general) os habréis dado cuenta que aquí el pan es un poquito diferente al nuestro. Aquí el pan suele ser más duro, más compacto, con un sabor muy diferente (al principio choca, luego te acostumbras a ese regusto amargo, casi a frutos secos), casi granuloso. Son panes más oscuros y, el menos el más típico aquí, el sordough, se aleja bastante del concepto de tostada que tenemos en España. Por eso me sorprendió encontrar un pan esponjoso, con miga, perfectamente tostado, manteniendo la esponjosidad por dentro y quedando crujiente por fuera. Y con un sabor a pan, pan.

 

Con relación a las porciones, son apropiadas para el precio del plato. No son inmensas pero tampoco pasas hambre. Para nosotras fueron perfectas, ni revientas ni te quedas con hambre.
Sin embargo, si eres de comer bien, ¡quizá te cabe una porción de tarta de postre!

 

No quiero olvidar comentar que sirven café 3Fe (otra razón de peso para querer visitarlos, me parece uno de los mejores cafés de Dublín). Pedimos un flat white y un latte y, al menos el flat white estaba delicioso, con la leche perfecta, cremosa y bien mezclada, y un sabor bastante bueno (aunque ese corazón les quedó un poquito reguleras…).

 

En conclusión, para mí uno de los mejores sitios de brunch de Dublín hasta el momento. Comida fresca, apetitosa, con una combinación de sabores bastante conseguida y muy buena presentación.

 

Por último, no nos podemos olvidar del servicio, pese a ser un sitio tan pequeñito y estar bastante atareados una mañana de domingo, fueron súper eficientes. Lo malo es la espera. Estuvimos en la puerta alrededor de 20 minutos esperando hasta conseguir una mesa (es lo que tiene ir a uno de los sitios más chic en cuanto a cultura de brunch en Dublín del momento. Y eso que el sitio es súper pequeño y se encuentra en una calle secundaria de Stoneybatter…). Pero una vez dentro, la verdad es que se las apañan para ser bastante rápidos y eficientes. Nada más llegar te anotan las bebidas y no hay mucho que esperar hasta que te sirven el plato.

 

Sinceramente, no puedo más que recomendarlos. A pesar de que no soy muy fan de sitios demasiado concurridos y a la moda, con A Slice of Cake tengo que hacer una excepción y ¡rendirme al aguacate! Ofrecen platos ricos, saludables, con sabores bastante interesantes y a muy buen precio. Además, el ambiente y el servicio merecen mucho la pena.

 

Definitivamente volveremos, esta vez para probar las tartas.
Valoración final:
  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ ♥
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 2 revueltos, 1 latte, 1 flat white = 23,60 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
This is the typical place you are willing to go but is never the perfect time for it. It is far from home and not very well communicated. But today was the day of our visit.
Attracted at first by their cakes -which makes them famous in Dublin- we decided to give their brunch a try.
The place is cosy, with a great personality and modern too.
The menu is superb: almost everything is organic and local, with a small but well designed list of delicious options, including vegetarian ones. They also prepare fresh juices and serve a special brunch.
 
They are not trying to surprise customers with ostentatious dishes, they are simple and easy. But it doesn’t mean tasteless, quite the opposite. They play with winning flavours like avocado, scrambled eggs, traditional sausages or, on the other hand, sweet options like homemade granola or delicious pancakes.
And the result its superb. Perfectly cooked eggs, tasteful avocado -perfectly ripped-, amazing toasted bread and everything is very well presented. And another important thing is the size of the portions. They are not huge but you won’t be hungry after eating. For us they were perfect, not very filling but you are good (there is still space for a dessert!).
 
In my opinion, one of the best brunches I have ever tasted in Dublin. Fresh and tasty food, perfect combination of flavours, well presented.
On the other hand, I have to mention their coffee. They serve 3FE coffee, and it is also a winning choice. Perfectly brewed, the flat white was very good. With a good milk frothing and tasty flavour. And the latte was great, creamy and soft.
 
And finally, the service was also very efficient. When we arrived we had to wait for more or less 20 minutes. The place is really small and looks like it is very trendy nowadays, despite it is located in a secondary road in the middle of Stoneybatter.
But once inside, they work really efficiently. You don’t have to wait too much for the food and they provide you with an excellent service.
I sincerely recommend this place. Very good value for money, nice atmosphere, healthy and tasty food and good service. We will definitely come back.
 
  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • COST = 2 Scrambled eggs, 2 coffees = 23,60 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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