3fe review

Amazing coffee, that's all: Reviewing 3FE coffee

Uffff… Hoy me toca analizar uno de los mejores cafés de Dublín. Y no me refiero al sitio físico, al local. No, me estoy refiriendo al producto, café 3FE.

Y antes de empezar a salivar os contaré que hasta hace poco no me enteré de que tenían un local propio. Había saboreado el café en diferentes cafeterías, pero no me quedaba claro si había un sitio fijo. Lo investigué y, ¡BINGO! Digo hay.

Concretamente se encuentran en Dublin 2, en el 32 de Grand Canal Street Lower, cerca de Gran Canal Dock. Y aunque en ese tramo de la calle no es que haya mucho ambiente, te recomiendo que vayas con tiempo si decides visitarlos un sábado alrededor del medio día, la hora del brunch.

Es un sitio bastante pequeñito, con un local de esquina y una decoración funcional-minimalista. Auténticos obsesionados del café, se dedican en cuerpo y alma a él en el local: por un lado, cuentan con una cocina y un salón donde puedes degustar su café, acompañado o no, de algo dulce, desayunar, almorzar o hacer un brunch.

Por el otro, puedes llevarte a casa un paquete de café si te convence o algunos de los accesorios que venden en la tienda-cafetería (no te extrañes de ver paquetes de café, cafeteras y otros utensilios colocados en las paredes del local); o podrás empaparte de la cultura cafetera en alguno de los cursos que imparten o los eventos que llevan a cabo en la sala de talleres.

¡Muy muy completitos, sí señor!

Pero bueno, no quiero aburriros con la historia, aunque a mí me parece interesante porque es la historia de la reinvención de un chico que decidió perseguir sus sueños y ahí lo tienes, suministrando café a muchos de los cafés más populares de Dublín. Aquí te dejo un enlace a su página donde puedes seguir leyendo más cositas sobre ellos.

Venga, a lo que vamos. ¿Que a qué sabe el café? Pues para mi gusto, es uno de los mejores de Dublín. Es un café amargo, cremoso, fuerte, aromático… Además, la leche está muy bien hecha, súper cremosa y, en el flat white, se mezcla a la perfección con el café, dejando una capita de crema encima súper rica y bonita. El arte del café en este negocio también se aprecia, te hacen siempre algún dibujito con la leche -no deja de ser una pijadita, pero gusta-.

No probamos más que la tarta, pero desde luego nos quedamos con ganas de más. Volveremos a por una versión salada, quizá algún día hagamos brunch allí.

De momento, puedo decir que la tarta de calabacín me sorprendió gratamente. No solo porque no estaba asquerosamente dulce (la mayoría de las veces no pido opción dulce porque me repelen las cantidades de azúcar que emplean en su preparación), sino por la textura tan rica que tenía. Extremadamente suave y tierna, muy húmeda. Y la capa de encima, sin palabras. Creo que es lo mejor de la tarta, ¡y eso que yo no soy muy fan de las coberturas!

Lo peor del sitio el servicio. Quizá llegamos en hora punta y estaban un poco sobrepasados, pero la verdad es que se echa de menos un poco más de contacto. Fue un trato frío e impersonal, a pesar de que los chicos son chicos jóvenes y risueños. Tendremos que darles otra oportunidad.

Y en general el ambiente no es desagradable. Supongo que es de los locales que, o te encantan, u odias. A algunos puede parecerles frío y neutro, a otros sencillo y agradable. A mí el rollo minimalista no me molesta. Me sentí bien, en general. Ya me contaréis si probáis.

Por tanto, la valoración final es la siguiente:

  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ (un café tan rico merece una taza mayor)
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 1 latte, 1 flat white, 1 trozo de tarta de calabacín = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

Hello again!

Today we are reviewing one of the best coffee places in Dublin, 3Fe coffee, at Grand Canal Dock (Dublin 2).

And it was a surprise to know that they also have a coffee shop where they are serving this amazing coffee (until this moment, I thought they only had the product 🙁 You know nothing, John Snow…). So for me, it was a great discovery, since I really love their coffee.

Their place is more a multi space than a typical coffee shop. You can have a warm coffee there, have brunch, lunch or a snack, buy coffee and coffee stuff and even learn how to brew the perfect coffee or indulge yourself with a cool barista training, in their workshop area. Cool, isn’t it?

And in their website you can also read the story of his creator, Colin Harmor, and how he turned upside down his career to devote himself to the coffee business. It is pretty interesting, if you want to take a look, just click here.

So, after all this introduction you probably want to know more about their coffee and food. Let’s do this.

First of all, their coffee. Strong, very flavorful, with contrast and sooooo creamy. I really like it. I ordered a flat white (as always) and it was really creamy, with a perfect combination of frothed milk and coffee (they use to do latte art too, so if you like it, this is also a good place for it). Strong and powerful. It is a pity that it is tiny. I was about to order another one. 

Regarding the food, we only tried their zucchini tart. Don’t be confused with a savory quiche. It was a lovely sweet treat full of texture and really yummy. First of all, because it is not the kind of extremely sweet treat. Quite the opposite the sweetness is very light, just the amount to not cover up the real flavor of the ingredients (although it is difficult to taste the zucchini). The topping is also amazing! With a slightly lemony touch, you will have problems if you have to choose between eating the topping first or together with the pie.

I have to say that I am not the kind of person who always picks up a sweet treat. Quite the opposite, I prefer a savory option than a piece of cake.

Nevertheless, knowing the fact that I really liked the tart and I was so surprised about that, now I am feeling like I need to try their brunches, so I can have a better idea of the range of food they are serving there.

Finally, I need to speak about the service. To me it was the lowlight of all the experience. I didn’t receive a bad treatment, but I would have liked a little bit of warmth in their manner. Maybe we came in a busy moment or maybe they were tired of a busy Saturday morning. I don’t know, but I felt a cold and impersonal manner there, which made me feel like I didn’t belong there, like it was simply a place where you can taste a good coffee and nothing more.

To sum up, 3Fe coffee is a modern and trendy place to taste a delicious coffee in Dublin 2 and indulge yourself with a tasty and original food. However, if you are also looking for an unbelievable experience, maybe this is not your place. At least not in a Saturday afternoon. 

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ (such a lovely coffee deserves a bigger size)
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • COST = 1 latte, 1 flat white, 1 zucchini tart portion = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

 

 

 

lowwcarb semana 1

Arrancamos segundo mes del reto: Dieta baja en carbohidratos. Semana 1

Acabado el mes de vegetarianismo, vamos a la carga con el que va a ser el más complicado de los tres, ya lo adelanto: cuatro semanas de dieta baja en carbohidratos o lowcarb.

¿Por qué se caracteriza esta dieta? Pues esta vez te lo pongo fácil. Es una dieta en la que restringen los hidratos de carbono (azúcares y almidones, como el pan, la pasta, las patatas, la fruta y otros alimentos azucarados) por debajo de las supuestas necesidades de hidratos de carbono recomendadas. Puedes comer las cantidades que quieras de los siguientes alimentos: carnes, pescados, huevos y vísceras, grasas naturales y verduras. Y al decir “cuanto quieras” significa sin tener que contar calorías.

Así que, a priori, es una dieta para mi, que odio contar calorías y me encantan las verduras. Vamos a ver si hay algo más.

Por supuesto los alimentos han de ser alimentos frescos, alimentos de verdad. No se permite (o al menos yo no lo permito) incluir pseudo-alimentos, alimentos procesados, productos especiales ni nada parecido. Solo alimentos de verdad, orgánicos la mayor parte del tiempo.

Además, dentro de esta dieta se distinguen diferentes grados, en función de la restricción que se haga:

  • Dieta baja en carbohidratos estricta (a veces también llamada dieta cetogénica cuando la cantidad de proteína se modera igualmente). En esta, el aporte diario de hidratos de carbono netos (deduciendo la fibra) no supera los 20g.
  • Dieta baja en carbohidratos moderada. Se pueden consumir en torno a 20-50 g de carbohidratos netos al día.
  • Dieta baja en carbohidratos liberal. Se pueden consumir hasta 100 g de hidratos de carbono al día. Esto supone aproximadamente un 10-20% del valor calórico total en una dieta de 2000 kcal.

En mi caso, intentaré no pasarme de los 50 g de carbohidratos al día. Todo un reto después de la dieta vegetariana. A ver qué tal se da.

Si recuerdas del mes anterior, no es que rebosara salud precisamente. Acabé el mes resfriada, con dolor de cuello, con molestias del intestino irritable, cansada… Además del estrés y el malestar emocional de la carga de trabajo. Así que la entrada en esta dieta desde luego no va a ser triunfal.

Y no lo ha sido. No te engaño. Empiezo con ganas la primera semana pero sigo con esa sensación de cansancio continuo, especialmente por la mañana. Tengo mucho más sueño en general pero me cuesta más dormirme, de hecho empiezo a experimentar algunos días de bastante insomnio.

Y es que en el trabajo no se respiran precisamente buenos aires. La situación está tensa y me siento muy estresada. Tanto que empieza a afectarme al sueño.

La noche del martes es horrible. Ceno ternera con verduras y no sé si tendá alguna relación, pero el insomnio es insoportable. Me quedo toda la noche en vela.

Antes de continuar, déjame que especifique que toda la carne que voy a comer va a ser u orgánica o de animales criados en libertad (al igual que los huevos). Respecto a las verduras, compraré orgánicas siempre que pueda. Y con relación al pescado, está complicado en Irlanda (sí, como lo lees) comer buen pescado, así que haré lo que pueda…

La valoración de la semana es compleja. Tengo muy poca hambre (normal en una dieta de este tipo. Las grasas y las proteínas sacian y hacen que no apetezca nada comer de nuevo) y, sin embargo, especialmente por la mañana tengo muchísimo antojo de dulce. ¡¡¡Azúcar!!! ¡¡¡Ven a mi!!!

Me siento súper cansada y muy estresada, y eso tampoco ayuda. Trato de hacer ejercicio y mantenerme lo más activa posible. Sin embargo, me siento muy cansada y que no puedo dar el 100%. Mira los registros de actividad de la semana 1.

El martes es el día del insomnio. Estaba muerta, no podía ni caminar, vamos. Día duro.

Respecto a la comida, aquí te dejo la tabla:

Aunque he tratado en todo momento de no pasarme de los 50 g diarios de carbohidratos, como ves es bastante complicado. Saco además dos conclusiones de mi primera semana: el consumo de fibra es bajo y es muy difícil restringir los hidratos de carbono y no pasarme de los 50g.

Respecto a las calorías, la verdad es que no le hago mucho caso, aunque me mantengo cercana a las calorías calculadas al principio del experimento (1.620 kcal al día, que habíamos estimado para buscar una pérdida progresiva de peso).

De momento, me siento rara. Cansada, con antojos de azúcar y dulce y con sensación de que estoy llena todo el día.

¿Serán síntomas comunes de este tipo de dieta? Tendrás que seguir la saga para saberlo. ¡Te espero en la próxima entrega! Antes, como siempre, algunos de los platos que preparé esta semana.

Como ves, abundan las verduras y proteínas. En cuanto a los quesos, verás queso de cabra (tipo rulo) y queso muy curado. Algunos platos tienen muy buena pinta, como las tortitas de semillas del desayuno. Otros son más bien de andar por casa, pero en esencia no es una dieta complicada.

lowcarb collage 1 lowcarb collage 2

Como siempre, si te ha gustado el artículo aquí abajo puedes compartirlo en tus redes sociales. Si me quieres dejar un comentario, estaré encantada de leerte también! 🙂

¡Hasta la próxima!

 

 

dieta vegetariana

Resumen y conclusiones tras un mes de dieta vegetariana: Vegetarianismo. Fin del primer mes

En el post de hoy toca revisión y análisis de resultados. Recuerda que llevo cuatro semanas sin comer carnes ni pescados, siguiendo una dieta vegetariana en la que incluyo huevos y lácteos.

Bien, después de un mes toca pesarse y medirse. ¿Apostamos? En primer lugar, te dejo la media de las calorías ingeridas y la proporción de macronutrientes:  

dieta vegetariana

Si recuerdas del primer post, según los cálculos que realicé para buscar una progresiva pérdida de peso, mis calorías diarias estaban en torno a las 1600, con un reparto de nutrientes como sigue: 

Ingesta calc dieta vegetariana

Y bueno, como puedes ver, me alejo bastante de los nutrientes calculados a priori.

¿Tendrá esto alguna repercusión en mi composición corporal?

Si solo atendemos a calorías, me mantengo por debajo de la estimación inicial pero, claramente, consumo mucho menos proteína de la establecida y mucha más grasa. Respecto a los hidratos, me mantengo más o menos en la estimación inicial. En cuanto a resultados físicos (redoble de tambores de fondo, por favor)… Mira qué curioso…  

Variaciones dieta vegetariana

El peso prácticamente se mantiene igual (solo pierdo 300 gramos, irrelevante) y, sin embargo, el procentaje de grasa se eleva y los contornos disminuyen, especialmente cintura (y pecho, que aunque no aparece el dato en la tabla, es bastante relevante). ¿Alguna sugerencia? A mi se me ocurren algunas teorías. En primer lugar, consumir menos calorías de las que necesito. Sé que no es una cifra demasiado baja pero, aún así, puede estar impidiendo el quemar más grasa (paradójicamente). Otra hipótesis es el reparto energético que he llevado. Igual si hubiera consumido más proteínas, los resultados habrían variado. Me lo apunto para el mes que viene, para darle variedad al experimento.

Algo muy interesante que me ha llamado mucho la atención es el hecho de haber reducido drásticamente volumen en el pecho. No tomé la medida al principio y por eso no la he incluido en el cuadro. Pero es lo que más me ha sorprendido tras este primer mes de exclusión de carnes y pescados. Me siento mucho menos hinchada por regla general, a pesar de haber consumido suficientes hidratos de carbono (incluso más de los que acostumbro a comer normalmente).

Y es que hay un efecto curioso sobre nuestro nivel hormonal disparado por el consumo de carnes (y hablo de las carnes quue nos venden hoy en día): la carne moderna (carne de animales criados en cautiverio, alimentados con granos y a los que inyectan hormonas y medicamentos para engordar rápido y que no enfermen en esas condiciones) es uno de los alimentos que más alteran el nivel de estrógenos. Especialmente en mujeres, que de por sí ya tenemos más estrógeno que los hombres. Y esta es precisamente una de las causas que explican porqué una dieta paleo no funciona exactamente igual en hombres que en mujeres. Pero de eso ya hablaremos el mes que toque.

En cualquier caso, ¿sabes para qué sirve el estrógeno? Pues es la hormona responsable de que tengamos nuestras curvas de mujer, caderas, pecho, etc. Y uno de los efectos que produce su desajuste (por ejemplo, inducido tras el consumo de abundante carne roja moderna y alcohol) es que se altere la digestión, haciéndose pesada y lenta, y aparezca una incómoda sensación de hinchazón y /o estreñimiento (bastante común hoy en día). Esto, a su vez, altera y perturba nuestra microbiota y se ve afectado todo el organismo (si te interesa el tema te recomiendo el libro “La digestión es la cuestión”, de Giulia Enders, donde podrás hacerte una idea del papel tan importante que juega nuestra flora intestinal sobre la salud, en todos los niveles, desde netamente físicos a psicológicos. Parece que incluso muchos problemas de ansiedad y depresión están relacionados con una pobre microbiota).

Y el problema es que en los últimos años hemos pasado de un consumo ocasional de carnes (1-2 veces a la semana) de mucha mejor calidad de la que hay ahora, a un consumo más frecuente y de peor calidad.

Y cuando te digo antes no me voy muy atrás en el tiempo. Piensa por ejemplo en la época de nuestras abuelas o bisabuelas. En ese momento la carne se consideraba prácticamente un alimento de lujo, y si acaso se comía 1 o 2 veces a la semana, en porciones mucho menores y aprovechando todas las partes del animal al máximo (se ponía un puchero y con la base se comía 2-3 días). Y esa carne no se producía a mansalva en una factoría de animales. Era una carne fresca y local, que se compraba al carnicero o al ganadero directamente. Nada que ver con el consumo de carne actual.

Confundidos por los mensajes contradictorios de la industria, queremos comer proteínas en todas las comidas (y eso está muy bien, sin embargo, no solo la carne aporta proteínas). Y eso nos lleva a un consumo indiscriminado de carne, una alternativa relativamente barata, fácil y accesible. Simplemente vas al super y allí encuentras preparadita tu bandeja, lista para comer. ¡Me la llevo! Y el problema no es solo que comamos demasiada carne. El problema es que esa carne es una carne procesada, nuestro cuerpo, nuestro ADN no está adaptado para metabolizar tantos químicos, hormonas y medicamentos. Y eso nos afecta. Especialmente a las mujeres, a nuestros niveles de estrógenos. 

Algunas de las consecuencias de tener alterados los niveles de estrógenos es la incapacidad de perder peso. O también la facilidad de ganarlo, particularmente en la zona de muslos y caderas.

La sensación de hinchazón o retención de líquidos también es común, así como la sensibilidad en las mamas (y aumento del tamaño de las mismas, especialmente en las semanas previas a la menstruación). Algunos otros síntomas son los cambios de humor relacionados con el síndrome premenstrual, depresión, irritabilidad, dolores de cabeza o migrañas, rosácea o enrojecimiento de las mejillas e incluso problemas de vesícula.

Hasta antes de empezar el experimento no le había prestado mucha atención a mi sistema hormonal. Sin embargo, una vez comienzo a leer y a estudiar el tema, me doy cuenta de que yo misma estoy sufriendo este desequilibrio en mis estrógenos. Y de que estos desequilibrios pueden explicar algunos de los síntomas que estoy experimentando, como las reglas tan dolorosas, migrañas y dolor e inflamación de las mamas las semanas previas a la menstruación.

Hoy me doy cuenta de que debería haber acabado el experimento con este tipo de dieta. Ya que en las fases siguientes, con la dieta paleo y low carb, el consumo de carne va a ser mayor y, por tanto, mis estrógenos de nuevo se verán afectados.

Sin embargo, en el cuerpo humano no es todo tan simple y se reduce a disminuir el consumo de carne y alcohol para bajar los estrógenos. Estos efectos se potencian cuando nuestra alimentación es rica en sustancias tóxicas, cuando el consumo de fibra es bajo, cuando nos rodeamos de plásticos y sustancias químicas y cuando nuestra microbiota intestinal no está en buen estado. Por tanto, para equilibrar nuestro sistema hormonal deberíamos: 

  1. Evitar el consumo de carne y alcohol. Comer suficiente proteína saludable en todas las comidas, además de bastante verdura fresca. La clave es aumentar el consumo de fibra y alimentos con alta densidad nutricional. ¿Cómo se consigue eso? Recurre a lentejas, judías, frutos secos sin salar (nueces, avellanas, almendras…), pescado con bajo contenido en mercurio (como salmón, bacalao, caballa, sardinas…), mariscos y moluscos, pollo o pavo criados en libertad y huevos de gallinas camperas o ecológicos (de animalitos que estén a su libre albedrío). En cuanto a las verduras, alterna entre crudas y cocinadas, y potencia verduras de hoja verde (acelgas, kale, coles, espinacas, rúcola, hojas de ensalada, berros…), brócoli, rábanos, nabos, zanahorias, calabaza, pimientos de colores, coliflor… Varía lo más que puedas y come verduras en todas las comidas.
  2. Incrementar el consumo de fibra. Lo ideal sería consumir entre 35-45g al día. Con una alimentación moderna ni de lejos se llega a esto. Por tanto, te reto a que lleves un registro durante una semana de los alimentos que consumes para ver cuánta fibra estás ingiriendo realmente. Deja que te recuerde que la fibra mejora la capacidad del hígado para expulsar los excesos de estrógenos, literalmente hace que expulses con más facilidad los excedentes. Y, algo muy importante, la fibra no es el salvado añadido en productos light o cereales integrales. Busca tus fuentes de fibra en las verduras y frutas, como el brócoli o las frambuesas; en legumbres como las lentejas, o en las semillas (tanto molidas como enteras, como las de lino o calabaza). Es decir, fuentes naturales de fibra, olvídate de productos procesados con fibras añadidas (además de azúcares, aditivos, sal…).
  3. Consumir suficientes grasas saludables. El viejo mito de que la grasa es mala, obstruye nuestras arterias y aumenta el riesgo de enfermedad, ya está muy pasado y documentado. Por supuesto que hay grasas mejores que otras, igual que fibra mejor que otra, proteínas mejores que otras… Aquí hay que aplicar el sentido común y, de nuevo, recurrir a fuentes naturales no procesadas. ¿Y cuáles son esas? Pues el aceite de oliva virgen, el coco, las aceitunas, el aguacate, los pescados grasos (como el salmón, arenque, caballa…), frutos secos, semillas e incluso el chocolate negro (ojo, que al menos ciontenga un 85% de cacao). Dentro de las grasas a evitar se encuentran los aceites vegetales procesados y súper refinados, como el de algodón o soja, o las grasas industriales empleadas en la elaboración de comida rápida y procesada (aceites y grasas vegetales o trans).

Por último, antes de listar todas las conclusiones, me gustaría aclarar las consecuencias de mantener niveles elevados de estrógenos de forma crónica: aumenta el riesgo de padecer diabetes, síndrome metabólico y cáncer (sobre todo los científicos apuntan a cáncer de mama, ovario o útero, especialmente cuando la primera menstruación se produce a edad temprana, la mujer es obesa, nunca se ha tenido un hijo o hay manopausia tardía).

 Y tú dirás, Cristina, ¿en qué te basas para establecer ese nexo carne-estrógeno? Tranquil@ que no me invento nada, la conexión entre estrógenos y carne es profunda y está bien documentada. Al final te dejo algunos artículos que te recomiendo revises si te interesa seguir profundizando.

Y ahora sí, como conclusiones de este primer mes de dieta vegetariana incluyo las siguientes: 

  • Al principio noto un cansancio y una tranquilidad bastante llamativos, especialmente las primeras semanas. Tengo la sensación de que necesito dormir más y me cuesta mucho levantarme. Me siento cansada a todas horas.
  • Mi tránsito intestinal se ve afectado sobremanera. Especialmente tras la introducción de legumbres y cereales en cantidades mayores a las que solía consumir antes de iniciar el experimento. Los síntomas más molestos que se mantienen a lo largo del mes incluyen pesadez, hinchazón, distensión abdominal, flatulencia y diarreas.
  • Me doy cuenta que mi sistema inmune no trabaja como debiera. Supongo que no solo se debe a la dieta, también mis niveles de estrés en este momento son altos, lo que agrava la situación. Mepongo enferma con frecuencia y tardo en mejorarme.
  • Mi sistema hormonal tampoco está muy allá. Desde hace unos meses tengo muchos dolores pre y durante la regla. Empiezo a pensar que mis estrógenos están elevados y me documento y empiezo a trabajar para bajarlos.
  • No noto cambios ni mejoras al suplementarme con omega3, vitamina C, complejo de vitamina B y magnesio.
  • No pierdo peso, a pesar de llevar una dieta ligeramente por debajo de mis necesidades y haber estado realizando suficiente actividad física. Sin embargo, pierdo volumen, especialmente en la zona abdominal y el pecho. Los valores de grasa corporal se elevan ligeramente. Puede deberse a una dieta por debajo de mis necesidades, al estrés y a un consumo de proteínas tirando a bajo (al menos para la estimación previa y las cantidades que ingería antes de empezar la dieta). También es cierto que en un mes el cuerpo no tiene tiempo de hacer ajustes, es un momento de transición. Probablemente si hubiera continuado durante un mes más, las conclusiones hubieran sido más evidentes (o al menos más significativas para poder concluir algo).
  • No consigo mantenerme dentro de las estimaciones de nutrientes calculadas a priori. Me es complicado compaginar dieta, trabajo, ejercicio… Debería organizar mejor las comidas durante el finde semana para poder ceñirme al máximo a los cálculos iniciales. Tampoco ayudan las molestias intestinales que hacen que tenga que ir variando o modificando comidas.

Como ves, no ha sido este el mejor mes de mi vida. Es cierto que el cambio de alimentación me ha afectado, en cuanto a cansancio y molestias intestinales sobre todo. Sin embargo, durante este mes he podido aprender mucho sobre vegetarianismo, sobre el efecto de la carne convencional en el organismo y sobre la importancia de mantener nuestros niveles hormonales en equilibrio.

Me he dado cuenta que necesito hacer algunos cambios aún en mi alimentación para poder encontrarme mejor, tanto física como mentalmente, y alcanzar el modelo de alimentación que mejor se adapte a mí.

Quizá la vegetariana no es mi modelo de dieta ideal. O quizá necesite más tiempo para descubrirlo. Lo que sé es que empiezo ahora con la dieta low carb. Bye bye hidratos, con lo que me gustan… Y bienvenidas grasas y proteínas. ¿Será este tipo de dieta la que mejor me funcione? ¿Conseguiré bajar mi porcentaje de grasa estas semanas?

¡Pues no te lo pierdas! Sigue atent@ al blog para no perder detalles y acompañarme durante las siguientes cuatro semanas. Podrás ver qué como, te compartiré algunos de mis platos más espectaculares, serás testigo de mis entrenamientos y podrás descubrir si, después de cuatro semanas de control sobre la ingesta de los hidratos de carbono, esta dieta me permite bajar el procentaje de grasa, encontrarme más activa y con vitalidad y acercarme a mi objetivo! 

Como siempre, si te ha gustado el artículo, me quieres comentar algo o contarme tu experiencia, no te cortes y déjame tu comentario ahí abajo. ¡Me encantará leerte! También pueder compartirlo en tus redes sociales o entre tus amigos si crees que merece la pena 🙂 ¡Muchas gracias! 

Aquí tienes algunos de los estudios, artículos y documentación en la que me he basado para completar mi post.

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