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¡Se acaba!: Dieta baja en carbohidratos

Pues sí, ponemos fin al mes de dieta baja en carbohidratos esta semana. ¿Que cómo ha ido? Pues vamos a ver ahora mismo.

De nuevo, la semana no empieza con buen pie. Tengo muchísima alergia el lunes y me siento súper mal por la inminente llegada de mi menstruación (ya te conté la semana pasada lo mal que suelo sentirme la semana previa). Estoy experimentando síntomas muy molestos esta vez, como una hinchazón anormal en las mamas (y una sensibilidad extrema), y mucho, mucho cansancio, además de dolor de cadera. Estoy segura de que mis niveles de estrógenos no andan muy bien…

¡La buena noticia es que el dolor de cuello ha remitido! ¡¡Yupi!! Estoy yendo a un quiropráctico que la verdad, me ha devuelto la movilidad articular en el cuello y, ¡vaya regalo! ¡El hecho de poder mover y rotar el cuello en todas direcciones parece casi mágico! ¡Hacía muuuuuuucho tiempo que no me sentía así de bien!

Por lo demás, sigo con mucho cansancio. Me cuesta muchísimo todo. Creo que definitivamente, estoy totalmente quemada. Sí, el estrés tan continuado de estos últimos tiempos ha hecho que mis glándulas adrenales y mi sistema nervioso estén totalmente agotados. Es tiempo de cuidarme y reponerme. Y ahora es el mejor momento.

¿Por qué? Pues porque ya no trabajo en la academia. Las cosas no iban bien para los departamentos de lenguas y han decidido ir cerrándolos. Y mira, a mi me hace bien. Ha sido un año muy duro de trabajo, de estrés, de horas de más, de agotamiento físico y mental… Así que ahora es tiempo de pasar página y querer dedicarme a mi misma. A restaurar todo el año que el estrés ha generado y a quererme y cuidarme, para volver a empezar.

Todo este estrés e inestabilidad, y el hecho de saber que la semana que viene toca dieta nueva me tiene un poco descolocada y algo ansiosa.

Aunque a pesar de todo, ha sido una semana de portarme bien comiendo y seguir más o menos los principios que había establecido al empezar. Excepto el domingo, que necesito algo de hidratos, algo dulce… Y antes de caer en la tentación me pongo manos a la obra y hago unas magdalenitas fit riquísimas!! Echa un vistazo a las fotos, un poquito más abajo y en la cabecera del post.

Aquí te dejo también el cuadro resumen de la ingesta de la semana:

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Ahora que empiezo a controlar la dieta y acostumbrarme a no necesitar tantos hidratos, ¡se acaba el mes!

Pero bueno… Aunque a nivel físico no es que me sienta especialmente mejor, no se me ha hecho tan pesada, después de todo. Es más a nivel de coco que otra cosa, porque me he sentido satisfecha la mayor parte del tiempo (de hecho, me he sentido satisfecha de más, con poca comida me sentía llena. No quería comer nada más).

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En cuanto a movimiento esta semana, mira el cuadro y la gráfica:

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¡Qué casualidad que son las mismas calorías, pisos escalados y km que la semana anterior! ¡Prometo que no lo he hecho a posta!

Esto denota que, al menos el ejercicio, lo he mantenido igual. Es decir, ¡continúo moviéndome!

En cuanto a manejo del estrés, sigo con mis técnicas de relajación y meditación. Cumpliendo mi mini-reto diario de al menos 5 minutos de respiración-meditación diaria.

¿Te apuntas? ¡Así podemos darnos apoyo mutuo! Simplemente hazme un comentario debajo y seguimos en esto junt@s 🙂

Y mucho caminar, tomar el sol y reconectar con la naturaleza, que es algo que tenemos muy olvidado y deberíamos hacer todos siempre que tengamos ocasión.

¡Por mi parte nada más por hoy! La semana que viene analizamos esta dieta, hablaremos de las conclusiones finales, veremos si he bajado mi porcentaje de grasa y peso y daremos algunas consejitos a la hora de probar este tipo de dieta!

¡Espero que te haya gustado el segundo mes del reto! Como siempre, puedes compartir si te parece interesante o escribirme un comentario ahí abajo, contándome tu experiencia 🙂

¡Nos leemos pronto! ¡Feliz semana!

 

¡Venga, que ya está casi!: Dieta baja en carbohidratos. Semana 3

Ay, madre… ¡Qué semanita de hambre, de alergia y de complicaciones! ¡No consigo bajar los carbohidratos ni queriendo! Con lo sencillo que parecía a priori llevar una dieta baja en carbohidratos, en la práctica te das cuenta de que cuando realmente hay que bajarlos (y hablo de menos de 50 gramos diarios de hidratos de carbono netos, es decir, descontando la fibra) ¡cuesta muchísimo!

Además, por si fuera poco me queda una semana para la regla. Y es muy normal que en esta etapa aumente el hambre, los antojos, se prefieran los sabores dulces y los hidratos de carbono… ¡Ideal!

Trato de contenerme al máximo e incluir hidratos por la mañana, que es cuando más me apetecen. Pero en el momento en que metes una fruta de más o una patata, ya te pasas de hidratos. Es un poco frustrante y angustiante, y viendo que me puedo empezar a obsesionar, decido no controlarlo más. Que sea lo que tenga que ser.

Así que simplemente trato de evitar los hidratos de carbono y al final del día introducir los datos en la aplicación. A ver qué tal se da.

Y como ves a continuación, muy bien no salió… De hecho solo me mantuve en los 50 gramos de hidratos el lunes, sábado y domingo. ¡3 de 7! ¡Suspenso! Tengo que seguir trabajando en ésto…

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El viernes especialmente se disparan los hidratos. Desayuno avena (no estaba incluida en el planning, pero no me puedo resistir) y ya la lío. ¡El resto del día se descoloca solo por un tazón de porridge!

Nota mental: no más porridge con la dieta baja en carbohidratos.

Al menos consigo mantenerme activa. Como ves, sigo caminando mucho y trato de moverme lo máximo posible.

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Y con respecto a mis estreses y angustias, lo estoy controlando mucho mejor también. Estoy poniéndome la meta de meditar al menos 5 minutitos diarios. Y oye, ¡da resultado!

Empecé con mucho escepticismo, soy una persona muy nerviosa (por dentro) y nunca he tenido fe en que este tipo de técnicas me funcionen.

¿Pero sabes qué? Está todo en nuestra cabeza y querer es poder.

Empecé a creer que me estaba ayudando. Empecé a crear un hábito y, fíjate, ¡me he dado cuenta que me hace bien!

¿Que cómo lo hago? Pues simplemente me coloco en mi foam roller (un rulito de estos de espuma, de los que usan los fisios y tienen en algunos gimnasios para colocarte ahí y hacer algunos ejercicios de masaje, estiramientos…), pongo un temporizador en el móvil (5 minutos bastan de momento), me coloco una lista de reproducción tranquilita en Spotify y cierro los ojos. Ahora simplemente respiro por la nariz, tratando de llenar al máximo el abdomen, muy lento. Solo concentrándome en el aire que entra y sale de mi nariz. Y ya está. Si algún pensamiento me interrumpe, simplemente lo aparto y le digo -sí, sí, le hablo al pensamiento :o- “Ahora no tengo tiempo para ti, luego te dedico un rato ¿vale?”. Y ya está. Lo aparto con gentileza, sin juicios, y sigo respirando.

De nuevo, es algo que parece fácil, pero requiere empezar, ponerse, querer hacerlo, creer en ello y que empiece la magia.

A mí me ha funcionado. Y creo que es algo muy interesante que deberíamos hacer todos en estos tiempos que corren. Parar un momento y dedicarnos al ahora, al momento presente. Darnos cuenta que existimos, que respiramos, que somos materia también… ¿Qué piensas tú de todo esto? ¿Sueles meditar?

Para ir acabando te dejo los platos de esta semana. No ha sido muy prolífica, la verdad. Pero bueno, todos tenemos derecho a una semana de caos, ¿no?

¡No veas lo que me ha costado no irme de brunch este finde! Un cafecito es lo máximo a lo que he aspirado… :/
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¡Nos leemos la semana que viene! ¡Feliz día!

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¡Feliz año nuevo! Bye bye, 2016!: ¿Tienes ya tu lista de propósitos?

Seguramente en estas primeras semanas de enero en vuestras cabezas empiece a resonar una frase: DIETA (DETOX) y uno de vuestros propósitos de año nuevo sea perder peso o apuntaros al gimnasio.

De hecho, seguro que más de uno desde el día 2 (porque no hace falta que mencione siquiera el día 1, ¿no? :P) está a agua y apio, para eliminar toxinas ¿me equivoco?

Sin embargo, más de la mitad de los propósitos de año nuevo fracasan a las pocas semanas. ¿Alguna vez te has parado a pensar por qué?

Bueno, aquí van algunas causas:

  1. Tus propósitos no están definidos correctamente en el tiempo, no son viables, no son razonables, no son reales.
  2. No te los crees o son demasiado complejos para tu estado actual. Te desmotivas y abandonas.
  3. ¡No tienes un plan! Y sin planes, sin objetivos, sin metas, no se consiguen las cosas. Simplemente son deseos, ojalases.
  4. No crees en ti mism@. Quizá lo has intentado antes y fracasaste, quizás no estés en tu mejor momento, quizá piensas que no lo mereces realmente…
  5. Estás solo o sola frente a tu objetivo, la gente de tu alrededor no te comprende.
  6. ¡Odias empezar, odias el proceso, odias todo lo que conlleva! Te supone un esfuerzo sobrehumano que no estás dispuest@ a invertir.
  7. No has previsto posibles obstáculos, por tanto, no los contemplas en tu plan y fracasas.
  8. No empiezas YA, te pones fechas futuras que siempre aplazas.

Si te ves identificad@ con alguno de estos puntos, ¡te traigo buenas noticias! ¡¡Tú puedes conseguir lo que te propongas!! Simplemente necesitas definir correctamente un plan y ponerte manos a la obra.

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Foto de DTS Creative Community

Para ello, establece metas concretas sobre el calendario, metas alcanzables que puedas empezar ya. Mejor algo simple y fácil que puedas empezar ahora mismo que no algo complicado que tengas que ir atrasando y atrasando. Piensa por ejemplo en lo siguiente: cualquiera puede salir a caminar, hoy mismo. No necesitas un equipamiento especial, no necesitas desplazarte a ningún sitio, no cuesta dinero.

Compáralo ahora con las vueltas que le damos a la hora de buscar un gimnasio y el tiempo que pasa mientras te decides: que si encuentra un rato para ir a preguntar, que si tengo que comparar cuotas, que si me tengo que comprar unas zapas y unas mallitas, que si tardaré tanto en llegar… Me pillas, ¿verdad? Cuando te quieres dar cuenta estamos en marzo y bueno, como ya es marzo… ¡Que le den a los propósitos! El año que viene será…

Otra cuestión diferente es la complejidad de nuestras metas. Tienes que ser coherente con tu cuerpo. Con tu estado actual. Si no eres capaz de correr ni 10 minutos, no puedes pretender correr una maratón de aquí a mayo. Tendrás que ir poquito a poquito, ganando confianza en ti mism@ y desmenuzando tu objetivo en objetivos pequeñitos que puedas ir conquistando y, con ello, mejorando tu autoestima (que de paso, es otro buen propósito para anotar en nuestra lista en 2017. Querernos un poquito más a nosotros mismos <3).

Y por todo lo anterior necesitas un plan. Tanto si tu objetivo es entrenar, perder peso, mejorar el rendimiento o simplemente tener una rutina. Necesitas sentarte un momento frente al calendario e ir definiendo tus objetivos. De forma simple, clara, objetiva y con un plan que lo respalde.

De nada me sirve sentarme con mi buena voluntad frente al calendario y decir: de aquí al 1 de marzo perderé 10 kgs y quedarme tan a gusto. ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Tienes un plan en mente? ¿Has decidido qué vas a comer? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué pasa los fines de semana? ¿Vas a hacer deporte? Como comprenderás, eso un caos.

Tendrás que perfilar un poquito más. Algo así como tener frente tuya un pepelito que diga:

Por supuesto, si el objetivo es demasiado complejo o no sabes cómo afrontarlo. Pide ayuda a los expertos que para eso estamos! 😉

Ante esto, puede ocurrir algo. Y es que hayas perdido confianza en ti mism@. Quizá lo hayas intentado antes y no salió, o quizá te de miedo empezar a hacer cambios en tu vida. Déjame decirte que todo está en nuestra mente. La vida no es más que una sucesión de intentos.

Para tener éxito al menos hay que intentarlo. Y al intentarlo habrá veces que salga bien y otras que salga mal. Y es completamente normal.

Tenemos que aprender a aceptar el fracaso y a aprender de las experiencias. Solo así seremos capaces de conseguir nuestros objetivos, puesto que los tropiezos son aprendizajes, estudiando los fracasos podemos corregir nuestros intentos y perfilarlo la siguiente vez, hasta que salga.

Puede ocurrir también que en tu alrededor no te comprendan. Que te sientas aislado, perdido. Y esto no es ninguna tontería. Necesitamos sentirnos apoyados y entendidos.
Si comenzamos una dieta y nuestra pareja es fan de la comida basura, no para de comprar y traer a casa guarrerías y se las zampa delante de ti, lo más normal es que no tengas ninguna adhesión a tu dieta y la abandones a los pocos días. Y realmente no es algo que puedas controlar, ni eres una persona con poca voluntad. Pero necesitamos tener un apoyo externo, personas que nos respalden y nos respeten, que nos hagan el camino más fácil. En este caso, la comunicación es imprescindible. Si en tu familia no entienden o no apoyan tus objetivos, explícaselos, hazte entender.

Otra opción es rodearte de gente afín, seguro que en tu grupo de amigos hay alguien interesado en salir a correr, conoces a alguien en el trabajo que también lleva el túper de casa y podéis comer juntos, o alguien en el gym que está controlando su alimentación y con quién puedes intercambiar impresiones. ¡Adelante! Somos animales sociales y es imprescindible sentirnos valorados, apoyados, comprendidos.

Rodéate de gente positiva que persiga tu bienestar y olvídate de personas tóxicas que, por más que lo intentas, no hacen más que sabotearte.

Si resulta que el problema es que odias el proceso, será muy complicado que cumplas tus propósitos. ¿Por qué no tratas de ajustarlo y hacerlo un poquito más afín a tu estilo de vida? Que no eres incapaz de comer verduras en todos los platos, ¿cómo pretendes hacerte vegetariano de repente? Si odias correr, ¿para qué obligarte a correr una maratón en 6 meses? ¿No será mejor determinar metas que estén a tu alcance? Si quieres ser vegetariano, empieza por introducir poco a poco más verduras en tu vida y a prescindir de la carne: durante la primera semana, trata de introducir verdura en todas las comidas; durante las segunda, solo come carne 2-3 veces a la semana; la tercera, cambia los lácteos por derivados vegetales, y así. Cuando te des cuenta, podrás prescindir de la mayoría de alimentos de origen animal sin que suponga un suplicio.

Lo mismo con el deporte. Si no te gusta correr, ¿por qué no haces bicicleta? O si odias el gym, ¿para qué te apuntas si sabes que en dos semanas no irás más?

Toma un tiempo para determinar CLARAMENTE qué quieres conseguir y CÓMO, de qué forma te resulta más favorable, más divertido, más placentero. No te voy a decir que siempre sea un camino de rosas, pero puedes hacer mucho para ponerlo a tu favor.

Algo muy importante relacionado con el punto anterior es considerar los obstáculos. Pretender que todo va a ir sobre ruedas y sin esfuerzos es absurdo. Surgirán impedimentos, tendrás que modificar planes… Y eso no debe significar tirarlo todo por la borda. ¿Sabes por qué? Porque si consideras esos tropiezos en tu plan inicial tendrás una estrategia para salir victorios@.

Por ejemplo, si estás siguiendo una dieta antiinflamatoria y se acerca el cumpleaños de tu hijo (sabes que vas a comer cosas que no deberías), no te vas a encerrar en el armario y simular un secuestro. Tendrás que dar la cara y, si comes algo indebido, tener una estrategia prevista. En vez de la típica excusa de: “Total, si ya me lo he saltado, qué más da… Todo el esfuerzo a hacer puñetas… Vuelvo a la normalidad, no me merece la pena…”. Hay que hacer un esfuerzo y tener una estrategia (aunque sea mental), para decirnos a nosotros mismos: “Vale, me he pasado hoy. Pero eso no significa que tenga que desechar todo el trabajo hecho. Al contrario, esto va a hacer que en las próximas semanas lleve mi dieta con mayor rigor si es posible. Si lo he hecho una vez, podré hacerlo otra. Y además, somos humanos, y mi hijo solo cumple X años una vez en la vida. No todo va a ser flagelarme. Mañana sigo tan normal y listo, hay muchas otras cosas que he hecho bien, no pasa nada”.

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Foto de DTS Creative Community

¿Entiendes la diferencia, verdad?

Tenemos que aprender a hablarnos con respeto y a cuidar nuestro estado mental, nuestra forma de hablarnos para no sabotearnos y hacernos daño.

Solo conociendo a nuestro enemigo podremos vencerlo. Estudia los obstáculos que se van a anteponer en tu camino y diseña una estrategia para vencerlos. Solo así tendrás más oportunidades de triunfar con tu objetivo. Porque a veces, bajo una capita de fracaso se esconde otra de inseguridad, de creer que no merecemos ese triunfo. A veces hasta nos autosaboteamos para no conseguirlo, porque nos resulta cómoda la situación. Tememos lo que vendrá, aunque sea bueno, y nos estancamos.

Hay que superar esos miedos, esas barreras. Solo así sabrás si puedes. Y yo sé que sí puedes.

Por último, deja que te hable de la procrastinación. El gran mal del siglo XXI. ¿Por qué nos encanta a los humanos dejarlo todo para más adelante? Por miedo. Sí, de nuevo el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a que no salga bien, miedo a fracasar, miedo a no fracasar y enfrentarme a una situación nueva que me pone nerviosa, miedo al qué dirán incluso… pero miedo.

Y ya hemos hablado en los puntos anteriores del miedo y la confianza en uno mismo. Para poderlo superar, tenemos que enfrentarnos a ello. Y para ello, tenemos que lanzarnos. Cuanto antes lo hagamos, mejor. No dejes que te arrastren las excusas. Hazlo ya. Cuando veas que no pasa nada, cuando se convierta en un hábito, una rutina, ni siquiera pensarás en ello, saldrá de forma automática. Por tanto, muévete, actúa.

No dejes para el 2018 lo que te hayas propuesto este año.

Y aunque personalmente no creo en los propósitos de año nuevo (pienso que cualquier momento es bueno para empezar algo que queremos conseguir), entiendo que para muchas personas es un momento ideal para llenarse de energía positiva y motivación y conseguir lo que durante mucho tiempo llevan aplazando (¡o al menos intentarlo!).

Lánzate a la aventura. Si otros lo han hecho, tú también puedes.

Recuerda también que no estás sol@. Cuentas con muchos profesionales que pueden echarte una mano si sientes que no puedes hacerlo solo. ¡Por ejemplo yo! 😛

Ponte en contacto conmigo si quieres que te ayude a conseguir, de una vez por todas, aquello que llevas un tiempo dejando y dejando.

¡¡Es el momento de recuperar el control y la confianza en ti mismo!! ¡¡Confío en ti!!

De nuevo, ¡que tengas un felicísimo 2017! ¡Te mando todo el buen rollo y energía vital para que puedas conseguir lo que te propongas! ¡A por ello!

Y para que te entretengas un rato, te dejo un par de vídeos y artículos muy interesantes que te harán pensar:

¡Nos leemos prontito!

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¡Seguimos!: Dieta baja en carbohidratos. Semana 2

Ufff… Empezamos mal la segunda semana de la dieta baja en carbohidratos. Primero, estoy súper estresada y agobiada en el trabajo y mi cuerpo no responde. Siento un sueño y un cansancio extremos, sobre todo el fin de semana. A más duermo, más quiero y más necesito…

Segundo, ¡¡es mi cumple!! Nos vamos a Edimburgo a celebrarlo… Y claro, no hay visita a ciudad que se preste para andar haciendo experimientos (que conste que lo intenté y casi lo consigo… mea culpa que por esto no pueda sacar conclusiones más objetivas…).

Lo primero me cabrea un poco, para qué nos vamos a engañar. Me siento súper débil, el hambre se ha reducido considerablemente y me lleno muchísimo, con una facilidad pasmosa. Y claro, a la hora de entrenar, pues como que no es lo mismo… Me siento literalmente a medio gas, o incluso menos.

Lo segundo lo trato de controlar… Salimos un jueves y como me siento súper harta y fatigada, hago un ayuno de 24h el primer día. Sensaciones: perfectas. Me levanto nueva después de un día entero sin comer. Pensé que lo llevaría peor, pero la verdad es que no me ha supuesto un gran esfuerzo (en el post de las conclusiones os cuento cositas sobre el ayuno y sus beneficios).

El resto del tiempo en Edimburgo, aunque no hice un registro de lo que comí (es un engorro y es muy difícil estimar lo que comes fuera y los ingredientes que lleva), sí tuve bastante cuidado con las elecciones que hacía. De hecho, hicimos muchas comidas “de súper”, tratando de no comer hidratos y anteponiendo las protes y grasas.

A la vuelta de Edimburgo decido una cosa: con esta dieta es imposible hacer más de 3 comidas. Así que decido hacer cuantas menos comidas, mejor. Me siento súper hastiada, harta y pesada.

En cuanto al deporte… Me vas a matar pero… me siento tan cansada que prácticamente no entreno esta semana. Además, estoy súper contracturada: me duele el cuello, la espalda y la cadera… ¡Imposible empezar mejor un nuevo año, eh?! Aunque eso sí, caminamos y mucho por Edimburgo.

¡Vaya porquería que estoy hecha! Me hago mayor…

Pero bueno, todo esto sirve para aprender. Que es el objetivo del experimento: saber escuchar mi cuerpo y lo que me sienta mejor o peor. De momento, el estrés me tiene muy tocada, veremos si cuando esté más tranquila me siento más animada y menos cansada o no.

Porque el tema del cansancio me preocupa un poco. Eso y la alergia tan acusada que tengo en las últimas semanas. Quizá debería hacer un experimento para ver si soy alérgica a algún alimento (lo dejo para próximos retos) o ¡simplemente soy alérgica a Dublín! Seguiremos viendo mi evolución en las próximas semanas y si tienen o no relación con la alimentación.

De momento, como siempre, te dejo los datos de actividad de Fitbit, los cuadros del registro de alimentos y algunas fotitos de las comidas estos días.

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Tengo que seguir trabajando con el porcentaje de hidratos de carbono, aún muy alto para una dieta controlada en los mismos. Esta semana se me perdona por el cumple, pero para la siguiente ¡me tengo que poner las pilas!

Como ves, la base de mi alimentación sigue siendo las verduras y hortalizas. En todas las comidas trato de incluir algo de verde, ya sea crudo o cocinado. Eso sí, en esta dieta no todas las verduras sirven. Las que contienen menos contenido de hidratos de carbono son las preferentes: pepino, espinacas, rúcola y otras hojas, apio, berenjena, brócoli…

Además, utilizo mucho el aguacate y las aceitunas. Contienen muy pocos carbohidratos y son excelentes fuentes de grasas saludables, antioxidantes y fibra 🙂

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Si quieres comentarme alguna cosita, ¡soy toda oídos! Quizá tú también has hecho este tipo de dieta y quieras añadir algo, o simplemente te interesa hacer un experimento así y quieres saber cómo me va a mí. Sea como sea, ¡siéntete libre de participar y compartir si te gusta!

¡Nos leemos la semana que viene!