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Todo muy rico, aunque...: Ballymore Inn

Este post lo escribe @lothh_greenleaf. Hemos decidido encargarnos ambas de la redacción de reviews para Eatindublin_ y, como novedad, ¡lo haremos solo en español! Nuestro objetivo es crear una guía gastronómica centrada en brunchs (aunque a veces se nos colará algún que otro almuerzo o cena) para hispanohablantes. ¡Esperamos que te guste y que nos vayas dejando tus comentarios!

Aprovechando que Cristina no trabajaba el fin de semana, decidimos lanzarnos a la carretera y viajar hasta Westport, que era uno de nuestros destinos pendientes de la isla esmeralda. Como era lunes y volvíamos con bastante tiempo (además, el camino de vuelta iba a ser largo) decidimos hacer una parada en el camino (Kildare) para comer en el Ballymore Inn. Había oído hablar de él y la carta parecía bastante atractiva, así que tenía muchas ganas de probarlo.

Este es el restaurante de la cocinera Georgina Campbell (que hasta entonces no conocíamos, todo sea dicho ) y está en un pueblecito del condado de Kildare (Ballymore Eustace) que está como a una hora de Dublín en coche. Nos sorprendió al llegar que tuviera una estrella Michelín de este año.

El sitio en sí es un pub tradicional irlandés con decoración bastante clásica y dos chimeneas, una a cada lado, lo que hace que resulte bastante acogedor. Nada más cruzar la puerta nos encontramos con la camarera que nos recibió, la verdad, con muy mala cara (no teníamos reserva, pero era un lunes a la hora de comer y el sitio estaba prácticamente vacío). Esto, de entrada, no nos hizo sentir muy bienvenidas, pero después de desviarnos de nuestra ruta tantos kilómetros (y con el estómago rugiendo), no nos íbamos a ir de vacío.

Una vez ya seballymorentadas, nos decantamos por una pizza al horno de leña con queso de cabra, pesto y pimiento rojo y por el falafel con pan pita (naan) y ensalada de col (no nos podemos resistir ante un falafel en la carta ). Nos gustó mucho que nos sirvieran un plato con deliciosos trocitos de pan, mantequilla y un aceite infusionado con hinojo (creo recordar) como entrante, sin pedirlo.

El pan estabballymorea espectacular, tierno y de masa madre (lo hornean allí mismo), así que no nos pudimos resistir y nos lanzamos de cabeza. En cuanto a los platos en sí, estaban deliciosos, la pizza una de las mejores que hemos probado (con masa crujiente y también casera) y el falafel también era muy rico (al nivel del falafel de Umi Famlafel, que es nuestro falafel favorito en Dublín sin lugar a dudas -de momento-), sin olvidarnos del pan, también calentito y exquisito. Nos costó bastante terminar la comida, y fue más por cabezonería que otra cosa (y por no dejar comida deliciosa) ya que las raciones eran bastante hermosas.

Y para finalizar pedimos unos cafés, muy bien servidos y en sí, bastante bebibles (lo mejor del café es cómo te los presentan, la vajilla es súper bonita y la leche está bien hecha, con un foam muy fino, esponjoso y sedoso para el latte), que los acompañaron de nuevo con unos trocitos de postre, también de parte de la casa (4 trocitos, 2 de brownie y 2 de barritas de avena).

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Además en el restaurante tienen una sección pequeña de tienda, donde te venden todas las delicias que pudimos probar y muchas cosas más (esos panes de masa madre, el aceite infusionado, pesto, mermeladas, brownies, y el libro de recetas del sitio, entre otras cosas). Hemos de decir que caímos y volvimos a casa con una baguette y un brownie… 

En cuando al precio, no es mucho más alto que la media en Irlanda, pero merece mucho la pena para una ocasión especial. El precio medio del plato es alrededor de 15€ (a menos de que pidas un filetón, que también los tienen y supongo que deben ser de hacérsete la boca agua, teniendo en cuenta la ternera que hay en Irlanda, y que no bajan de los 19€).

En resumen un sitio muy recomendado, para nosotras la única pega la forma de tratarnos inicial de la camarera, que si hubiéramos estado en Dublín, seguramente nos hubiera hecho replantearnos la visita o incluso, darnos la vuelta.

  • COMIDA =     
  • CAFÉ =    
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES =     
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO =    
  • SERVICIO =    
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 43.40€ (pizza, falafel, 2 cafés y compra en la tienda de 1 pan y 1 brownie (no nos pudimos resistir )
  • GLOBAL =    
3fe review

Amazing coffee, that's all: Reviewing 3FE coffee

Uffff… Hoy me toca analizar uno de los mejores cafés de Dublín. Y no me refiero al sitio físico, al local. No, me estoy refiriendo al producto, café 3FE.

Y antes de empezar a salivar os contaré que hasta hace poco no me enteré de que tenían un local propio. Había saboreado el café en diferentes cafeterías, pero no me quedaba claro si había un sitio fijo. Lo investigué y, ¡BINGO! Digo hay.

Concretamente se encuentran en Dublin 2, en el 32 de Grand Canal Street Lower, cerca de Gran Canal Dock. Y aunque en ese tramo de la calle no es que haya mucho ambiente, te recomiendo que vayas con tiempo si decides visitarlos un sábado alrededor del medio día, la hora del brunch.

Es un sitio bastante pequeñito, con un local de esquina y una decoración funcional-minimalista. Auténticos obsesionados del café, se dedican en cuerpo y alma a él en el local: por un lado, cuentan con una cocina y un salón donde puedes degustar su café, acompañado o no, de algo dulce, desayunar, almorzar o hacer un brunch.

Por el otro, puedes llevarte a casa un paquete de café si te convence o algunos de los accesorios que venden en la tienda-cafetería (no te extrañes de ver paquetes de café, cafeteras y otros utensilios colocados en las paredes del local); o podrás empaparte de la cultura cafetera en alguno de los cursos que imparten o los eventos que llevan a cabo en la sala de talleres.

¡Muy muy completitos, sí señor!

Pero bueno, no quiero aburriros con la historia, aunque a mí me parece interesante porque es la historia de la reinvención de un chico que decidió perseguir sus sueños y ahí lo tienes, suministrando café a muchos de los cafés más populares de Dublín. Aquí te dejo un enlace a su página donde puedes seguir leyendo más cositas sobre ellos.

Venga, a lo que vamos. ¿Que a qué sabe el café? Pues para mi gusto, es uno de los mejores de Dublín. Es un café amargo, cremoso, fuerte, aromático… Además, la leche está muy bien hecha, súper cremosa y, en el flat white, se mezcla a la perfección con el café, dejando una capita de crema encima súper rica y bonita. El arte del café en este negocio también se aprecia, te hacen siempre algún dibujito con la leche -no deja de ser una pijadita, pero gusta-.

No probamos más que la tarta, pero desde luego nos quedamos con ganas de más. Volveremos a por una versión salada, quizá algún día hagamos brunch allí.

De momento, puedo decir que la tarta de calabacín me sorprendió gratamente. No solo porque no estaba asquerosamente dulce (la mayoría de las veces no pido opción dulce porque me repelen las cantidades de azúcar que emplean en su preparación), sino por la textura tan rica que tenía. Extremadamente suave y tierna, muy húmeda. Y la capa de encima, sin palabras. Creo que es lo mejor de la tarta, ¡y eso que yo no soy muy fan de las coberturas!

Lo peor del sitio el servicio. Quizá llegamos en hora punta y estaban un poco sobrepasados, pero la verdad es que se echa de menos un poco más de contacto. Fue un trato frío e impersonal, a pesar de que los chicos son chicos jóvenes y risueños. Tendremos que darles otra oportunidad.

Y en general el ambiente no es desagradable. Supongo que es de los locales que, o te encantan, u odias. A algunos puede parecerles frío y neutro, a otros sencillo y agradable. A mí el rollo minimalista no me molesta. Me sentí bien, en general. Ya me contaréis si probáis.

Por tanto, la valoración final es la siguiente:

  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ (un café tan rico merece una taza mayor)
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 1 latte, 1 flat white, 1 trozo de tarta de calabacín = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

Hello again!

Today we are reviewing one of the best coffee places in Dublin, 3Fe coffee, at Grand Canal Dock (Dublin 2).

And it was a surprise to know that they also have a coffee shop where they are serving this amazing coffee (until this moment, I thought they only had the product 🙁 You know nothing, John Snow…). So for me, it was a great discovery, since I really love their coffee.

Their place is more a multi space than a typical coffee shop. You can have a warm coffee there, have brunch, lunch or a snack, buy coffee and coffee stuff and even learn how to brew the perfect coffee or indulge yourself with a cool barista training, in their workshop area. Cool, isn’t it?

And in their website you can also read the story of his creator, Colin Harmor, and how he turned upside down his career to devote himself to the coffee business. It is pretty interesting, if you want to take a look, just click here.

So, after all this introduction you probably want to know more about their coffee and food. Let’s do this.

First of all, their coffee. Strong, very flavorful, with contrast and sooooo creamy. I really like it. I ordered a flat white (as always) and it was really creamy, with a perfect combination of frothed milk and coffee (they use to do latte art too, so if you like it, this is also a good place for it). Strong and powerful. It is a pity that it is tiny. I was about to order another one. 

Regarding the food, we only tried their zucchini tart. Don’t be confused with a savory quiche. It was a lovely sweet treat full of texture and really yummy. First of all, because it is not the kind of extremely sweet treat. Quite the opposite the sweetness is very light, just the amount to not cover up the real flavor of the ingredients (although it is difficult to taste the zucchini). The topping is also amazing! With a slightly lemony touch, you will have problems if you have to choose between eating the topping first or together with the pie.

I have to say that I am not the kind of person who always picks up a sweet treat. Quite the opposite, I prefer a savory option than a piece of cake.

Nevertheless, knowing the fact that I really liked the tart and I was so surprised about that, now I am feeling like I need to try their brunches, so I can have a better idea of the range of food they are serving there.

Finally, I need to speak about the service. To me it was the lowlight of all the experience. I didn’t receive a bad treatment, but I would have liked a little bit of warmth in their manner. Maybe we came in a busy moment or maybe they were tired of a busy Saturday morning. I don’t know, but I felt a cold and impersonal manner there, which made me feel like I didn’t belong there, like it was simply a place where you can taste a good coffee and nothing more.

To sum up, 3Fe coffee is a modern and trendy place to taste a delicious coffee in Dublin 2 and indulge yourself with a tasty and original food. However, if you are also looking for an unbelievable experience, maybe this is not your place. At least not in a Saturday afternoon. 

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ (such a lovely coffee deserves a bigger size)
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • COST = 1 latte, 1 flat white, 1 zucchini tart portion = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

 

 

 

Still one of my favs: This weekend’s review: Fumbally (SPA & ENG)

Hola hola!

¿Sabéis que hace casi un año que no vamos a Fumbally? ¿Que qué es Fumbally? Pues es uno de los sitios más chachi pirulis de Dublín para tomar un rico brunchcito. Pero bueno, vamos por partes para que no os perdáis. Os cuento la historia.

Fumbally es un sitio muy agradable que está en Dublin 8 (la verdad que el sitio no es especialmente llamativo. Está bastante aislado en cuanto a bares y locales, no muy lejos de St Patrick’s Cathedral), y es un sitio pintoresco y agradable porque, una vez estás ahí, como que se respira un ambiente de tranquilidad y de buenrollismo que es impresionante. Y además, se ve que a los que lo hacen posible les gusta su trabajo. Y esto es muy importante, porque además de servir una comida rica, saludable y fresca, saben llevarlo adelante. Me explico: un local de comida es algo más que servir y vender comida. Es la suma de eso y la de todos los que están detrás.

Y en Fumbally consiguen casi una sinergia perfecta entre lo que ofrecen y lo que son. Y eso lo notas, y es una de las cosas que lo hacen guay.

Para empezar, no solo ofrecen comida, también es un espacio para la creatividad y el aprendizaje. Organizan charlas y eventos variados, relacionados con la vida sana, el bienestar (por ejemplo, hay muchos talleres de yoga) y una alimentación fresca y equilibrada (como talleres de fermentados, que me llamó mucho la atención). Todo también desde un punto de vista muy ecológico y sostenible. Todo muy ético y muy humano. Puedes echar un vistazo aquí si quieres cotillear los eventos y cositas que montan.

Respecto a la comida, conservan también ese carácter orgánico, sostenible y saludable. Pero sin florituras, todo muy simple, sin perder para nada sabor ni personalidad. Además, no escatiman en cantidades. Las porciones son unas de las más grandes que he visto en Dublín, sin contar la comida basura, comparándolas con sitios similares.

Ahora la historia: hará cuestión de un año y algo visitamos Fumbally por primera vez. Una amiga de Dublín, sabiendo que me encanta la comida orgánica y este rollo sostenible y hippiesco me recomendó visitarlo. Y fuimos con ella y simplemente lo flipamos. El menú de brunch es poco menos que súper apetecible. Todas las opciones hacen que te lo pienses bien antes de elegir y, por si fuera poco, cuando llegas a la caja, descubres el mostrador de los pasteles y dulces que preparan, haciéndote dudar aún más.

Bueno, pedimos nuestro brunch y simplemente flipamos. Es el sitio que conozco que sirve más aguacate en un plato. No exagero, la porción es desmesurada. Y está perfectamente en su punto justo de maduración. Alentadas por nuestra amiga y por el éxito del plato (casi todas las mesas lo tenían), pedimos el que creo que es el plato estrella : huevos revueltos con aguacate, chorizo -intercambiable por jamón ahumado, mi elección- sobre brioche. Y bueno, nos faltó llorar. Después de eso, decidimos que este sería uno de nuestros sitios remarcados en Dublín.

Sin embargo, al poco volvimos a ir con unos amigos y… Ya no fue igual. Quizá ese día había demasiada gente y se quedaron sin aguacate… no lo sé, lo cierto es que nos sirvieron como la mitad de lo que habíamos visto el primer día (en todo). Y nos quedamos un poco con cara de póquer, con cara de: ¿fue el primer día lo normal o ha sido éste? De hecho se lo contamos a nuestra amiga y se quedó con la misma cara de póquer.

Y ese tropiezo hizo que no visitáramos más Fumbally hasta este finde, casi un año después… ¿Y qué encontramos?

Pues básicamente (y menos mal) la misma esencia que aquel primer día. Un sitio abarrotado donde se respira buen rollismo y se huele y saborea comida de verdad, a un precio muy adecuado y de bastante calidad.

Así que, ahora que conocéis la historia, vamos a por la review.

En primer lugar, no nos arriesgamos con el plato. El menú sigue siendo muy parecido, con opciones tan atractivas como tres hummus con ensalada de hojas variadas, porridge casero, tostadas de pan rústico con mermelada de la casa, huevos revueltos con queso, ajo y tomate servidos en un brioche -aclaro que el brioche no es un dulce, es un pan muy esponjoso que tuestan con un toque perfecto, crujientito por fuera y súper esponjoso y suave por dentro- que está espectacular, huevos con jamón ahumado o el exitazo de los huevos revueltos con aguacate, tomate, cilantro y chorizo -que puedes cambiar por jamón ahumado, que es lo que suelo hacer y lo que hice en esta ocasión taambién- y el brioche (sin contar las ensaladas y las tartas, que no puedo describir aquí, tienes que ir a verlas y me entenderás).

Pedimos los huevos con aguacate y jamón, un café con leche y un flat white. Ahora bien, algo que no he comentado antes es que el sitio está a reventar, especialmente los sábados, porque no abren los domingos y todo el mundo va como loco el sábado a tomar el brunch. También abren los miércoles por la tade noche, el único día que sirven cenas, por si te interesa 😉

Si vas un sábado, ve preparado para hacer una cola de, como poco, 5 minutos (es lo que esperamos esta vez, aunque la anterior, la vez que nos desilusionamos un poco, la espera para pedir nos llevó aproximadamente 20-25 minutos). Una vez has pedido, comienza la fiesta, porque puede que te sientes en la mesa con completos desconocidos. Y esta es parte de la gracia del sitio, que puedes compartir mesa y conocer gente nueva mientras desayunas (de hecho, la chica nos dijo, literalmente, “podéis hacer nuevos amigos” ;)). Si buscas un sitio privado y en el que comas con intimidad y espacio, definitivamente este no es tu sitio.

Sigo. Pedimos nuestro desayuno y nos sentamos en una mesa con cuatro o cinco nuevos amigos. Lo primero que siven es un café que, para mi gusto, está espectacular. Sirven café 3FE, un café amargo y que si está bien hecho, es un placer. Mi flat white estaba perfecto, la leche en su punto, con la espuma muy bien montada y perfectamente integrada en el café, muy muy cremoso. Y el latte también tenía muy buena pinta, con una leche súper cremosita y bien formada.

Aquí tenéis la foto que lo atestigua, aunque como nota mental, la próxima vez le haré también una foto de perfil, para que se aprecie la cantidad de comida que había en el plato, que visto así desde arriba no parece para tanto, pero créeme, te quedas bastante harto.

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Antes de que se me olvide, también ofrecen sus propias bebidas caseras: zumos y bebidas fermentadas como kombucha que, si te va el rollo natural, las probé la primera vez y están bastante buenas. Tienen varios sabores.

Como seguro te imaginas ya, el ambiente global tiene aires de rústico y dejadez. Así con toques vintage en la decoración pero también tintes modernos. Vamos, totalmente hipster, para que me entendáis. Aunque es un hipsterismo natural: las grandes ventanas de cristal hacen que entre muchísima luz, lo cual se agradece bastante, y esto se suma a algunas plantitas que le dan un toque casero y agradable en general.

Por último, dejadme que os hable del servicio. Al principio sorprende ver tanto personal en el tajo, aunque luego entiendes que es un no parar y que no pueden ser menos. Están bastante bien organizados, aunque tengas que esperar porque hay demasiada gente, una vez te toman nota es todo súper fluido y te atienden con bastante buenas formas (y esto es complicado trabajando en un ambiente tan estresante y con tanta prisa). Además, son muy atentos, si ven cosas vacías en la mesa, las recogen corriendo, te van recargando de agua, te preguntan cómo vas… Y repito, esto es complicado en un sitio tan abarrotado, pero entienden que siendo organizados es como mejor servicio ofrecen. Y esto me gusta especialmente. Que a pesar del caos que impera porque repito, si vas un sábado hay demasiada gente, hacen que la experiencia no sea caótica ni estresante en sí. Te guían bastante bien. Mensaje a los chicos: ¡no cambiéis por favor!

Entonces, llega la hora de las puntuaciones:

  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 2 revueltos de aguacate, 1 latte, 1 flat white = 25 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

Hello!! You know the place we will review today? Well, it is Fumbally, one of my favourite spots at Dublin 8. And my experience here comes with a short story… You want to know it? Yes? Keep on reading then 😉

The first time we visited Fumbally was almost a year from now. A good friend of mine, knowing that I love healthy and fresh food, highly recommended me this place. So much that we met one Saturday for a brunch.

And I thank her for the discovery, because Fumbally really surprised me. First of all, because of the good quality and freshness of their food. Secondly for the portion sizes, they are huge! And last but not least, for the space itself. It is not only a eating place, they are more than that. They try to contribute with their effort in creating a better world, using organic and local food as possible, programming talks and events related to health, sustainability and growing and making your own food.

So that first time I discovered the scrambled eggs with avocado on brioche toast and I decided that Fumbally was my favorite spot at Dublin. After trying that delicious avocado, you forget the waiting time and that it is a really busy place. Nothing matters after that.

However, after that first perfect time, we went again with others friends. It was Saturday too, brunch time. But this time we got really disappointed. The waiting time was too much, the place was really packed and the food, although very tasty, was like half the size we ate the first time, having ordered the same. We couldn’t believe that, as well as our friend, the one that recommended the place in the first place.

That is why we haven’t visited Fumbally again until this weekend. We wanted to give Fumbally another try, again on a Saturday morning.

We went to Dublin 8, where it is located (next to St Patricks Cathedral, at Fumbally Lane. An area with not much eating businesses) and we had the same good feeling that the first time. It was a good start.

After waiting for more or less 5-10 minutes, we ordered our food (of course, the same scrambled eggs with avocado and ham -the original one comes with chorizo, but you can change it-) and we waited to be sat.

Let me explain first the food, before speaking about the staff. Their brunch menu is more than attractive, with homemade jams, marmalade, beverages and food like salad, hummus, etc. They serve porridge, toast, scrambled eggs with avocado, cheese or smoked ham, salads, soups or hummus. And more important than that is that they serve local and organic when they can, in an ethical and sustainable way (which I simply love).

Besides, they make their own juices and fermented beverages, like kombucha, which is really nice.

The coffee, on the other hand is 3FE. I have already written that I really like this coffee, it has a bitter taste and a creamy surface that is reaaaaally nice. I  had a flat white and it was perfect: creamy and perfectly microfoamed milk, very well integrated in a creamy coffee. Amazing.

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Take a look at this

Regarding the staff, they are really well organised, knowing the fact that the place usually is really packed on Saturday mornings. However, you don’t have to wait much once you are served and they are really attentive at all times, which is very good and difficult too in that kind of busy and trendy place.

And because of the atmosphere you can either love or hate Fumbally. It is a kind of a collaborative place, so don’t be surprised if you have to share your table with a few strangers (as the staff encourage you before sitting you, “here you are, your new friends :)”). If you are looking for a lonely and intimate coffee, Fumbally is not your place -or at least not on a Saturday morning-.

The rest of the environment is very cool. They have created a perfect synergy between a warm and cozy place and a modern and vintage one. Something like a naturally hipster atmosphere, if you can picture it. The big windows create a very bright space which is very well adorned with plants and different pieces of furniture.

All in all, Fumbally is a very nice place where you can find fresh and healthy food, good portions, nice atmosphere and really good value for money. And the most important thing is that you don’t feel overwhelmed there. Their staff make you feel comfortable and well cared, no matter how packed the place is. I totally recommend Fumbally and I can’t wait to visit them again soon!

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COST = 2 scrambled eggs with avocado, 1 latte, 1 flat white = 25€
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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Nice discovery at neighbourhood: This weekend’s review is of Nelly’s (SPA & ENG)

¡Hola a todos!

Seguimos con las reviews del finde. Y esta vez le toca el turno a Nelly’s Cafe (en Drumcondra, tienen otro café en Portobello).

Es un sitio que ha abierto en el barrio hace relativamente poco, concretamente se encuentran en el Business Center de Drumcondra, en el mismo edificio de la escuela de música y la health store Smallchanges, muy cerquita también de la estación de tren de Drumcondra.

Es un sitio que, visto desde fuera llama la atención: tiene una estética un tanto ecléctica, mezclando ambientes rústicos y cálidos con toques vintage un tanto hipster. Sin embargo, es parte del encanto porque de una forma u otra, atrae y te entran ganas de sentarte en una de sus mesas (o de colegio, o de cocina) o en la terraza del porche del edificio, si tienes la suerte de pillar un día con solito, a tomarte un café.

Y eso hicimos. Aunque el día no acompañó como para sentarnos en la terraza, el interior también es agradable. Tienen dos espacios, una habitación muy pequeñita donde se encuentra la cocina y la cafetera, y otra habitación anexa a esta primera, solo con mesas y sillas. Por tanto, aunque en total el sitio no es especialmente grande, esta división de espacios hace que parezca un poco mayor, y esto se agradece, ya que el sitio se llena bastante, especialmente los findes. Sin embargo, cuando nosotras lo visitamos no tuvimos ningún problema para sentarnos, ni tuvimos que esperar nada para pedir o que nos trajeran la comida. Más bien todo lo contrario.

Desde el primer momento el servicio es súper (y recalco, súper) atento y amable. Todos -incluidos cocineros, que puedes ver desde tu mesa si te sientas en la primera salita- te saludan y sonríen al entrar, y eso se agradece.

Nos atienden muy rápido y nos dan tiempo suficiente para pedir.

Respecto al menú, aunque no es lo que se dice extenso, las opciones son más que apetecibles. Al menos para mi paladar: si aparece aguacate en la carta, ya me ganan un poquito más.

No faltan las opciones dulces clásicas en cualquier sitio de brunch en  Dublín: granola casera con yogur y compota de frutas, porridge con canela y nata o tostada francesa con plátano, yogur y sirope (a la que puedes añadir bacon o sirope de arce). La verdad es que no tenían nada de mala pinta y aunque me tentó la granola, me decanté por lo salado para el brunch, como casi siempre.

Dentro de las opciones saladas tenían: sándwich con pechuga de pavo, bacon y una salsa de tomate casera; una versión un poco más refinada del desayuno irlandés, con morcilla, cebolla caramelizada, huevos escalfados, queso azul y tostadas; huevos revueltos con queso sobre tostada (se puede elegir aparte aguacate o bacon); el desayuno Nelly’s, que lleva salchichas de cerdo y puerro, bacon, morcilla, huevo pochado, salsa de tomate y tostada; y, por último, un bagel con salmón ahumado y queso crema, también muy tentador. Además, los finde de semana tienen una opción especial fuera de carta, pero no me hizo mucha gracia. Llevaba una carne estofada que no me apetecía nada en aquel momento.

Tengo que comentar también que me gusta mucho la filosofía del sitio en cuanto a productos que utilizan y elaboran: todo es, dentro de sus posibilidades, local y orgánico (incluidos huevos y lácteos). Además, te aseguran que todo lo que hacen, incluidos pasteles, mermeladas, aliños, salsas y panes, es hecho artesanalmente allí.
img_20161023_113038003Tras un mucho que pensar nos decantamos por los huevos revueltos con aguacate y el sándwich de pollo, además de un café con leche y un flat white (creo que ya lo he explicado antes, perdonadme si ya lo he hecho. El flat white es un café que se parece al cortado en España, es más café que leche. Sin embargo, la leche también se microespuma y se va mezclando con el café, creando una textura súper cremosa). Sin embargo, cuál fue mi sorpresa al pedir aguacate y que me dijeran -eso sí, con una sonrisa amarga, seguro que la camarera también era del club del aguacate- que no había aguacate. Oh… Qué tristeza… La verdad es que se me puso una nube gris sobre la cabeza… Pero bueno, me recompuse rápido y lo pedí con bacon. Total, unos huevos revueltos siempre están ricos.

Y lo estaban. Además de que el plato es espectacular y enorme, los huevos estaban riquísimos. El toque de queso le da un sabor muy especial y el pan está simplemente de 10. Crujiente y tostadito por fuera, jugoso y tierno por dentro. Muy muy bueno, a pesar del aguacate. El bacon, por su parte, tampoco le hacía nada mal. Además, estaba muy bien cocinado y no era una cantidad demasiado grande como para que el huevo perdiera protagonismo, ni demasiado pequeña como para lamentar haber ido allí.img_20161023_113106182

Por su parte, el sándwich también estaba bastante bueno. Un pan muy bien tostado, crujiente y calentito, y el pollo estaba realmente sabroso y tierno. El toque de la ensalada y la salsa de tomate también es muy acertado, añadiendo textura y un toque de acidez y dulzor a la vez al bocata. La verdad es que fue una buena decisión haber ido allí.

Por último, no tuvimos sitio para el postre, acabamos demasiado llenas. Y nos dio mucha pena porque las tartas (había especialmente un brownie de chocolate con una pinta…) tenían una pintaza impresionante… Nos quedamos saboreando el café (bastante bueno también, que no lo había dicho. Cremoso y con la leche en su punto) y disfrutando de nuestro domingo.

Veredicto: sin duda, tendremos que volver a probar el brunch dulce o a merendar. Creo que es un sitio que acabará poniéndose de moda en el barrio en breve: buen precio, ambiente muy agradable y en muy buena zona, servicio muy atento y comida casera y bastante apetecible (además de versiones bastante sanitas y equilibradas).

Valoración final:
  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 1 revuelto, 1 sándwich de pollo, 1 latte, 1 flat white = 19,60 € (incluída propina 1€)
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

Hi there!! Let’s keep on reviewing places! This weekend is the turn of Kelly’s cafe, a neighbourhood cafe at Drumcondra (they have another local at Portobello).

It is a recent new cafe opened at Drumcondra Business Center. Located in the same building than the music school or Smallchanges health store, very close too to Drumcondra train station.

If you look at the place from the exterior, it is the typical place that attracts your attention for sure: with a mix of atmospheres, from a warm homemade style to an eclectic and vintage one. However, this is part of its charm, because from one thing or another, you feel like sitting in there, in one of its school or kitchen’s tables, sipping a coffee and looking as the people go by…

And we did so. Although the day wasn’t as good as for seating outside, in the terrace, the interiors are cool too. They have two spaces: a tiny one, with a few tables, the kitchen and the coffee counter. And a second one a little bit bigger. It is another room next to this first one, containing only tables and chairs. That is a great idea, because the place is very packed at weekends. That way it seems more spacious and even cleared.

Regarding the service, I have to say that it is super fast and friendly (even the kitchen staff smiles at you when you come inside). Since the very first moment we arrived, we didn’t have to wait for anything nor felt annoyed with them for anything. Quite the opposite, they were very attentive.

Although the menu is not long itself, the options they offer are more than appealing. At least to me: when I see avocado, everything is different for me!! I like it a wee bit 😉

They serve the the typical sweets options, like homemade granola with yoghurt, organic porridge with cinnamon and cream and French toast with banana, yoghurt and syrup (and the possibility to add bacon and maple syrup). And the truth is that they all were very tempting. Finally, I went for a savoury brunch, as usual.

Within these options, they were serving a roasted chicken with homemade relish sandwich, a healthier and posher version of the Irish breakfast, with black pudding, toast with caramelised onion, poached egg and cashel blue dressing; the house brunch, which was served with pork and leek sausage, bacon, black pudding, poached egg, tomato relish and toast; cheesy scrambled eggs served with toast and the possibility of adding avocado or bacon, and last but not least, a smoked salmon bagel with lemon and herb cream cheese. As you can read, everything was really tempting.

Moreover, they serve a special brunch each weekend but, to be honest, I had already chosen my brunch: cheesy scrambled eggs with AVOCADO, of course!

Before the review, I would like to add that I really like the philosohpy of the owners: they use local and organic suppliers and products as much as possible. They also make everything in house, the bread, jams and relishes are available to take home too, which is very cool!

So, after much consideration we went for the cheesy scrambled eggs and the chicken sandwich. For drinks, a latte and a flat white coffee. Nevertheless, I had an unexpected hitch: they ran out off avocado :O (in their defense, I had to add that the waitress looked really affected, maybe she also belonged to the avocado club). That really made me feel disappointed, but anyways, the bacon one also sounded great. So I went for the cheesy scrambled eggs with bacon.

First of all. I simply love scrambled eggs. I never get tired of them. Having said that, I have to admit that those cheesy scrambled eggs where deadly!! The portion was really huge. I almost had no space for the toast, which was incredibly amazing: perfectly well toast outside and soft and succulent inside. Really, really good… I was really missing the avocado: if these eggs are so rich this way, I couldn’t even imagine how they would be with avocado… Regarding the bacon, it was also very good. Perfectly cooked and in a good amount, not too much for conceal the eggs and not too little so you regret having been to Nelly’s and that they hadn’t avocado…

And the sandwich was also very nice. A good toasted bread (very important part of a sandwich) and tasty and tender chicken. The touch of the salad leaves and the homemade relish really did it for me: adding texture to the final result and a touch of acidity and sweetness which really creates a nice contrast.

Finally, we ended so full that we didn’t have any space for their pastries or cakes. It was a pity, since the cakes looked really amazing, especially a chocolate brownie they had on the counter. So we stayed there, having a good time and tasting our coffees. They were good too, very creamy and with a well made milk. I liked the flat white, it wasn’t tiny and it really tasted bitter and strong while, at the same time, contrasting with the sweetness of the foaming milk.

All in all, visiting Nelly’s was a good decision. We need to come back to try the sweet treats, maybe a coffee in a sunny afternoon.

I think Nelly’s it is going to be soon a very trendy place in the area: very good value, nice atmosphere, friendly and attentive staff and, the most important, homemade, tasty and healthy food.

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COST = 1 cheesy scrambled eggs, 1 chicken sandwich, 1 latte, 1 flat white = 19,60 € (1€ tip included)
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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Avocado paradise in Dublin 7: A Slice of Cake (Spanish and English)

Este es el típico sitio que hace tiempo quería visitar pero, por una cosa u otra, al final nunca encontraba el momento. Está bastante alejado de casa y no hay muy buena comunicación que digamos entre nuestro barrio y Stoneybatter (Dublin 7). Hasta hoy, que nos levantamos con ganas de Slice of Cake (puedes pinchar en el link si quieres echar un vistazo a su web).servi

 

Atraídas por sus tartas -por lo que son famosetes en Dublín-, decidimos probar el brunch, arriesgándonos a ir contra corriente.
Nada más llegar, el sitio es súper pequeñito y agradable. Con bastante personalidad y un toque un tanto moderno y ecléctico.
El menú me deja totalmente enamorada en el acto: casi todo orgánico y local, con una carta pequeña pero con combinaciones más que atractivas y deliciosas (a mí una carta que incluya aguacate ya me gana), incluyendo opciones vegetarianas. Además, también preparan zumos y smoothies frescos en el momento, y tienen una opción extra -¡SORPRESA!- de brunch especial cada fin de semana.

 

Respecto a su cocina, no parece que traten de sorprender con platos retorcidos y sabores artificiales. Más bien todo lo contrario, consiguen una carta bastante interesante y sabrosa sin renunciar a lo sencillo, a lo fácil.
Algunos de sus platos salados incluyen aguacate (¡por supuesto!), huevos revueltos, judías o salchichas (ingredientes típicos y que no pueden faltar en un desayuno irish). Mientras que si te decantas por lo dulce, encontrarás una granola casera con bastante buena pinta o unas tortitas que también me hicieron dudar (además de por supuesto las tartas que lucen en el mostrador y que mejor ni me acerqué… No respondía de mis acciones…).

 

Finalmente me decanté por la opción vegetariana de sus huevos revueltos. Venían servidos sobre tostadas, cubiertos con aguacate, tomate, pimiento rojo y chalota asados, creme fraiche y un poquito de cilantro picado. Podías añadir bacon y tenías la opción no vegetariana.
¿El resultado? Imagina… Majestuoso: los huevos estaban perfectamente cocinados (justo como me gustan, ni muy líquidos ni resecos), el aguacate en su punto justo de maduración (y esto es algo súper importante y también complicado de encontrar, especialmente en sitios muy concurridos, donde es fácil que se queden sin aguacate y, o bien te comes el plato sin él, o bien te lo sirven verde o rancio) y el pan simplemente espectacular.
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Los que hayáis visitado Dublín (e Irlanda en general) os habréis dado cuenta que aquí el pan es un poquito diferente al nuestro. Aquí el pan suele ser más duro, más compacto, con un sabor muy diferente (al principio choca, luego te acostumbras a ese regusto amargo, casi a frutos secos), casi granuloso. Son panes más oscuros y, el menos el más típico aquí, el sordough, se aleja bastante del concepto de tostada que tenemos en España. Por eso me sorprendió encontrar un pan esponjoso, con miga, perfectamente tostado, manteniendo la esponjosidad por dentro y quedando crujiente por fuera. Y con un sabor a pan, pan.

 

Con relación a las porciones, son apropiadas para el precio del plato. No son inmensas pero tampoco pasas hambre. Para nosotras fueron perfectas, ni revientas ni te quedas con hambre.
Sin embargo, si eres de comer bien, ¡quizá te cabe una porción de tarta de postre!

 

No quiero olvidar comentar que sirven café 3Fe (otra razón de peso para querer visitarlos, me parece uno de los mejores cafés de Dublín). Pedimos un flat white y un latte y, al menos el flat white estaba delicioso, con la leche perfecta, cremosa y bien mezclada, y un sabor bastante bueno (aunque ese corazón les quedó un poquito reguleras…).

 

En conclusión, para mí uno de los mejores sitios de brunch de Dublín hasta el momento. Comida fresca, apetitosa, con una combinación de sabores bastante conseguida y muy buena presentación.

 

Por último, no nos podemos olvidar del servicio, pese a ser un sitio tan pequeñito y estar bastante atareados una mañana de domingo, fueron súper eficientes. Lo malo es la espera. Estuvimos en la puerta alrededor de 20 minutos esperando hasta conseguir una mesa (es lo que tiene ir a uno de los sitios más chic en cuanto a cultura de brunch en Dublín del momento. Y eso que el sitio es súper pequeño y se encuentra en una calle secundaria de Stoneybatter…). Pero una vez dentro, la verdad es que se las apañan para ser bastante rápidos y eficientes. Nada más llegar te anotan las bebidas y no hay mucho que esperar hasta que te sirven el plato.

 

Sinceramente, no puedo más que recomendarlos. A pesar de que no soy muy fan de sitios demasiado concurridos y a la moda, con A Slice of Cake tengo que hacer una excepción y ¡rendirme al aguacate! Ofrecen platos ricos, saludables, con sabores bastante interesantes y a muy buen precio. Además, el ambiente y el servicio merecen mucho la pena.

 

Definitivamente volveremos, esta vez para probar las tartas.
Valoración final:
  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ ♥
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 2 revueltos, 1 latte, 1 flat white = 23,60 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
This is the typical place you are willing to go but is never the perfect time for it. It is far from home and not very well communicated. But today was the day of our visit.
Attracted at first by their cakes -which makes them famous in Dublin- we decided to give their brunch a try.
The place is cosy, with a great personality and modern too.
The menu is superb: almost everything is organic and local, with a small but well designed list of delicious options, including vegetarian ones. They also prepare fresh juices and serve a special brunch.
 
They are not trying to surprise customers with ostentatious dishes, they are simple and easy. But it doesn’t mean tasteless, quite the opposite. They play with winning flavours like avocado, scrambled eggs, traditional sausages or, on the other hand, sweet options like homemade granola or delicious pancakes.
And the result its superb. Perfectly cooked eggs, tasteful avocado -perfectly ripped-, amazing toasted bread and everything is very well presented. And another important thing is the size of the portions. They are not huge but you won’t be hungry after eating. For us they were perfect, not very filling but you are good (there is still space for a dessert!).
 
In my opinion, one of the best brunches I have ever tasted in Dublin. Fresh and tasty food, perfect combination of flavours, well presented.
On the other hand, I have to mention their coffee. They serve 3FE coffee, and it is also a winning choice. Perfectly brewed, the flat white was very good. With a good milk frothing and tasty flavour. And the latte was great, creamy and soft.
 
And finally, the service was also very efficient. When we arrived we had to wait for more or less 20 minutes. The place is really small and looks like it is very trendy nowadays, despite it is located in a secondary road in the middle of Stoneybatter.
But once inside, they work really efficiently. You don’t have to wait too much for the food and they provide you with an excellent service.
I sincerely recommend this place. Very good value for money, nice atmosphere, healthy and tasty food and good service. We will definitely come back.
 
  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • COST = 2 Scrambled eggs, 2 coffees = 23,60 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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