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Este año cambia de estrategia: ¿Tienes una lista de propósitos?

Leyendo algunos artículos sobre listas de propósitos y tareas que hacer durante el año, llego a la conclusión de que muchas personas se sienten totalmente desbordadas por el ritmo frenético que esta sociedad nos impone.

Para ser productivos necesitamos embarcarnos en millones de cosas que “deberíamos” hacer, que nos hagan ganar reconocimiento, sentirnos más seguros en nuestro puesto de trabajo, quedar mejor con nuestros familiares y amigos… pero ¿crees que eso realmente nos hace felices? ¿Crees que todas estas auto-imposiciones nos llevan a un camino de felicidad, de crecimiento o, por el contrario nos sumergen en la frustración y el desencanto?

Yo creo que en el punto medio está la virtud. Como en todo.

A mí me encanta hacer listas. Soy feliz en los comienzos de año, de estaciones, de temporadas… en cualquier empiezo. Me gusta retarme a mí misma y ver que soy capaz de embarcarme en cosas nuevas, aprender por el camino y, a veces, finalizarlo con éxito (el éxito no debe ser el fin, sino el camino mismo).

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Photo by Glenn Carstens-Peters on Unsplash

Sin embargo, conozco mis limitaciones y prioridades. Por eso, para mí hacer una lista de propósitos a principios de año significa marcar la dirección que quiero llevar durante ese tiempo, para no desviarme de mis objetivos y saber dónde tengo que trabajar más (o invertir más tiempo) para ser más productiva (llámalo x, puede ser más satisfecha con mi tiempo y trabajo, más feliz, más alineada con mi estilo de vida…).

Para algunas personas, por el contrario, supone un cúmulo de obligaciones y “deberías” que llevan postergando año tras año, intentándolo de nuevo cada 1 de enero y fracasando estrepitosamente a los pocos días o semanas. ¿Por qué?

Tan importante es el hacer como el no hacer.

Y aquí precisamente el no hacer es la clave. Nos estamos obligando a hacer y cumplir tareas que no nos satisfacen, que nos hacen sentir miserables o que sabemos que no podemos mantener en el tiempo. Eso genera malestar, frustración, infelicidad y pérdida de confianza en uno mismo. Y, a la larga, la sensación de que nunca podremos conseguir lo que nos proponemos.

Solución: ¿realmente eso es lo que quieres conseguir?

Deja de hacer listas imposibles de propósitos y haz listas de no-propósitos. Y que no se te olvide de que deben de ser tus propios propósitos, lo que tú realmente quieres que sea tu vida, hacia dónde quieres llegar (no tiene porqué ser a largo plazo o en un año. Puedes hacer tus listas cuando quieras, lo largas que quieras y con la meta donde quieras. Listas mensuales o semanales también sirven). Esto te ayuda a quitar de tu vida actividades innecesarias que te roban tiempo y cargan de ansiedad.

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Photo by DTS Creative Community

Un ejemplo simple: te apuntaste a un curso en el trabajo que no te gusta nada. Tardas 40 minutos en llegar al sitio y acabas a las 9 de la noche. Lo haces porque quedas bien con tu jefe pero sabes que no te va a aportar nada. Te frustras porque no puedes cenar tranquilamente con tu familia y tienes la sensación de que toda tu vida gira entorno a la empresa de otro. Solución: deja de ir al curso. Si es algo que realmente te va a hacer crecer profesionalmente, busca otras opciones (¿Podrías hacerlo online? ¿Podrías aplazarlo para el verano? Si tan importante es para tu jefe, negocia hacerlo en horas de trabajo, así al menos no sentirás que te roban tu tiempo libre. Estás en tu derecho, créelo, repítetelo, siéntelo). Si lo haces por quedar bien, vete buscando otra alternativa. Tu felicidad es más importante que la felicidad de otros. En ese tiempo podrías ir a la clase de yoga que siempre acabas aplazando o cenar con tu familia tranquilamente.

Otro ejemplo: es 1 de enero y debes apuntarte al gimnasio, aprovechar que todo el mundo está tan motivado que te sumas a la onda porque sabes que de esta vez no pasa que cojas la rutina de entrenar. Sin embargo, ¡oh oh! Al salir del trabajo el gimnasio está a reventar. Prácticamente tienes que hacer cola en todas las máquinas y ejercicios. Lo que podrías hacer en 1h se convierte en cerca de 2 y media… te frustras, pero como estás convencidx de que es tu momento, decides ir por la mañana, antes de trabajar. Despertador a las 5.30am. Primer día, quieres morirte. Te cuesta horrores levantarte, pero vas, aguantas y consigues entrenar, aunque tienes el día al revés. Estás destrozadx y exhaustx. Segundo día, te quedas dormidx. Te maldices, te auto-convences de que de mañana no pasa que vayas y de que no deberías ni intentar ir por la tarde porque va a ser un pá ná que te va a poner de mala leche.  Tercer día, aunque te levantas temprano, te haces un lío y te pones mil excusas antes de ir al gym (que si un cafelito, que si preparar la mochila, que si revisar el correo mientras tomas el cafelito…). Se hace tarde (¿en serio? ¿Te has preguntado por qué o no quieres escucharlo?), es viernes y decides que ya que no has ido al gimnasio, puedes ir a echar una carrerita por la tarde, al salir del trabajo. ¿Y sabes qué? Después del trabajo te invitan a tomar un algo, ¡es año nuevo! ¡No seas aguafiestas! Y, cómo no, no entrenas tampoco. Ni el sábado, ni el domingo. Y llega de nuevo el lunes y, después de una semana de procrastinación y de obligarte a ir en contra de tu corriente, abandonas. Otro año más, decides que no tienes fuerza de voluntad, que no vales para el deporte, que hay algo mal en ti. Y te lanzas al roscón que encuentras en la despensa, mientras llenas tu cerebro de azúcar y de resentimiento.

Mi consejo es que dejes de hacer listas de propósitos y te centres en las listas de no-propósitos.

Ojo, que cuestan más que las de propósitos, pero el resultado merece mucho más la pena porque te van a permitir centrarte en lo que realmente quieres conseguir, en vez de dispersarte y disuadirte de conseguir tus verdaderos objetivos perdiendo el tiempo en actividades poco productivas.

Simplemente hazte con una libreta y un boli, ponte una música tranquila, una infusión calentita y dedica un rato  a responder estas preguntas (si lo tuyo es ir al top 5 de propósitos de Instagram y hacerlos tuyos en 5 minutos, deja de leer aquí, olvida todo lo anterior y cierra mi blog. Que te vaya bonito). No hay soluciones fáciles ni rápidas si son las de otros y no las trabajas. Así de claro. Necesitas invertir tiempo en ti, preguntarte y pensar. Aunque cueste trabajo. Si no lo haces tú, nadie lo hará por ti y siempre te sentirás defraudadx, frustradx y con la sensación de que nunca puedes conseguir lo que te propones):

  • ¿Qué has conseguido hasta el momento?
  • ¿Eran esos objetivos vitales, cosas que siempre has querido conseguir o te los marcaron otros?
  • ¿Qué quieres conseguir ahora (esta pregunta es difícil, si no eres capaz de escribir nada, no te agobies. Empieza por cosas que no quieres conseguir. Escribe también qué hace que te sientas bien, satisfechx contigo mismx. Qué te gusta hacer en tu tiempo libre. Qué temas te gusta leer cuando tienes un rato. Te darán pistas de hacia dónde invertir tu tiempo)?
  • ¿Hay alguna actividad que hagas porque tienes la impresión de que “deberías” hacerla pero tienes sentimientos negativos, de negación o resentimiento hacia ella? (Piensa en ese curso que haces “por si acaso” que te roba tiempo y energía, además de dinero. Piensa en los atascos que te chupas por la mañana y que hacen que no tengas tiempo por ejemplo para entrenar. ¿Podrías ir caminando o en bici? Es mejor algo de actividad que ninguna. Piensa siempre en términos relativos y positivos. No te auto-programes para pensar en binario y ponerte en lo peor. Creemos lo que pensamos y nos auto-programamos para ello con nuestro diálogo interno. Si piensas y te repites continuamente que eres un vagx y que en tu vida no hay tiempo para el ejercicio, que caminar no es igual que ir al gimnasio y te cierras a probar otras alternativas, es lo que tu cerebro va a interpretar al final, y lo va a hacer suyo y acabarás siendo así.
  • Escribe los pros y contras de esas actividades que acabas de anotar anteriormente. ¿Estás hablándote despectivamente acerca de ellas? Identifica ese diálogo interno y desenmascáralo. En el caso del atasco: ¿te estás poniendo una excusa para no entrenar? Sabes de sobra que es mejor caminar o montar en bici durante 30-40 minutos que no hacer nada durante todo el día. ¿Te genera ansiedad la idea de ir al gimnasio? ¿Qué hay detrás del uso del coche como no alternativa a otra opción más saludable? ¿Te sientes más segurx, más poderosx llegando al trabajo en coche? ¿Piensas que te verán como un perdedor si te ven llegar en bici? ¿Puedes desarrollar un poco más este sentimiento? ¿Puede más para ti el qué dirán que tu salud, que tu estado de forma física? Esto es solo un ejemplo, identifica tus propias situaciones, hazte todas las preguntas que necesites y no te censures. Solo de esta forma podrás llegar a determinar tus verdaderos potenciales, los propósitos que van a conducirte a tu felicidad, a tu crecimiento real.
  • Es tiempo ahora de pasar a la acción. Lista todas las actividades con más carga negativa que positiva y especifica un plan de acción para acabar con ellas (por ejemplo, si te amarga la vida ir a hacer la compra, puedes comprar online y olvidarte del suplicio. Otro ejemplo, si odias ir al gimnasio busca una actividad que te guste y que puedas compaginar e integrar en tu estilo de vida, ¿qué tal esa clase de yoga o baile que acabas siempre posponiendo porque tu felicidad no cuenta y siempre hay algo más importante? Es hora de que tu felicidad y bienestar tengan un sitio en tu vida. Ya está bien de dejarla siempre en último lugar y anteponer todo tipo de compromisos antes que ella). Pueden ser varias, ¡cada persona es diferente! ¡Igual para ti es ir a hacer la compra y para mi es ir al gimnasio! No te juzgues, hazlo desde el respeto y el amor propio. Ten en cuenta que todo esto es para ti, no es para nadie más. Otra cosa, no te obsesiones con la longitud de la lista. Puede ser desde un propósito a los que quieras. Mi recomendación es que tampoco te pases y empieces con un número razonable, cosas que sepas que son adecuadas para ti en este momento. Entre 3-8 propósitos o no-propósitos sería un número adecuado.
  • Voilà! Ya tienes tu lista de no-propósitos. Ponla en un lugar visible y actualízala cada cierto tiempo. Te sorprenderás al descubrir la de cosas que nos obligamos a hacer y que no nos llevan a nada más que a perder nuestro tiempo y hacernos sentir mal y menos válidos, ¡sobre todo con nosotros mismos!

¡Te animo a que te pongas manos a la obra con tu lista YA y me compartas tus impresiones!

¡Que tengas un grandísimo y productivo 2018!

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Cristina

¡Hola! Soy Cristina y soy la responsable de que este blog tenga vida. Soy una apasionada de la nutrición, de la comida de verdad, de la cocina y de la vida activa, me apasiona el fitness y todo lo que conlleva sentirse bien, por dentro y por fuera. En este espacio podrás encontrar cualquier cosa relacionada con algún aspecto de la salud, especialmente me interesa la salud de la mujer, los trastornos hormonales (hablaré bastante de tiroides, ya que yo también lo padezco), dietas, diseño de menús y otras cositas que me parezcan interesantes y que estén relacionadas con lo anterior. Por supuesto, esto es un espacio vivo. ¡Así que puedes sentirte libre de participar y comentar lo que te apetezca! Si te apetece leer algo más sobre mi, puedes echar un vistazo en el menú superior "Quién soy". Bienvenid@ a Factoría de Salud y espero que disfrutes la lectura :)

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