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Transformando recetas: Nutella casera

Pues inauguramos sección con uno de los alimentos que sé que más te gustan y que más trabajo te cuesta eliminar de la dieta: la Nutella®.

¿En qué va a consistir la nueva sección? Te lo explico ahora mismo:

Vamos a transformar alimentos o recetas no saludables (malos procesados cargados de aditivos, azúcar, harinas refinadas y grasas no saludables) en una versión mucho más adecuada que podremos consumir sin remordimientos (aunque según qué receta, sí con moderación).

Porque no consiste en privarnos de determinados alimentos que disfrutamos. De esta manera solo potenciamos una relación tóxica con la comida y una serie de comportamientos no saludables, como atracones, malestar, técnicas compensatorias, etc.

La privación hace que pensemos compulsivamente en esos alimentos que restringimos y perdamos el control.

Por eso vamos a modificar esas recetas que tanto nos gustan y comemos con remordimientos. Y vamos a hacerlas más saludables. Bien modificando ingredientes no adecuados, prescindiendo de ellos, o simplemente adaptándola con alternativas más interesantes desde un punto de vista nutricional.

El resultado será un alimento mucho más nutritivo que el original, sin renunciar al sabor y a las conexiones emocionales que te genera.

Suena bien, ¿no?

Pues el primer alimento que me dispongo a transformar va a ser la Nutella®. Porque es uno de los alimentos que veo que cuesta más trabajo eliminar, de los que más se abusa cuando perdemos el control y, para qué engañarnos, una opción que gusta para darse un capricho de vez en cuando.

Sin embargo, la versión original no es para nada saludable: la mitad del producto es azúcar y la otra mitad son grasas no saludables.nutella

Tenemos ante nosotras un alimento altamente procesado, con prácticamente nada de nutrición. Impacta negativamente en nuestro sistema metabólico y hormonal y, si la consumimos en exceso, por supuesto puede contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Espero que hasta aquí, todo el mundo entienda que el azúcar no es saludable. Esto no es discutible. Ni un poco ni mucho. No lo es.

Ojo, si en el marco de una dieta saludable, te comes una cucharadita de Nutella® de vez en cuando, no se va a acabar el mundo; pero si llevas un consumo frecuente y hoy es Nutella®, luego es una barrita energética, de postre es una natilla, etc. Pues eso habría que mirárselo…

Vamos a destriparla, a ver con qué reclamos engañosos nos sorprende la industria para que caigamos en sus garras. En la web del producto encontramos los siguientes ingredientes:

Azúcar, manteca de palma, avellanas (13%), leche desnatada en polvo (8,7%), cacao desgrasado (7,4%), emulgentes: lecitinas (soja), vainillina.

Vale, son 7 ingredientes, no está mal. Pero, ¿no se supone que el reclamo del producto es una crema de avellanas? ¿Cómo es posible entonces que solo lleve un 13% de las mismas?

En este caso, sería mejor decir entonces crema de azúcar con ligero sabor a avellanas y cacao, ¿no? Digo yo…

Seguimos.

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A ver, señores de Nutella®. Da igual de dónde venga el azúcar. Azúcar, azúcar es. Y da igual su procedencia. Sé que para vosotros es muy importante recalcar que el azúcar es de calidad (léase con ironía, por favor), siendo el ingrediente fundamental de vuestra preparación, pero por favor, que no somos tontas…

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Esta es buena. Mira lo que dicen del aceite vegetal:

Hay aceite de palma… y luego está el aceite de palma de Nutella®. El aceite de palma de Nutella® es un aceite vegetal excelente que procede únicamente de frutos recién prensados. Se procesa a temperaturas controladas, y la parte final y fundamental del proceso se desarrolla directamente en nuestras propias instalaciones. Por ello, el aceite de palma de Nutella® es seguro, como cualquier otro aceite vegetal de alta calidad.

Ajá. Primero, la mayor parte del aceite de palma que se comercializa es un aceite no sostenible. Para su producción se destruyen bosques donde viven los orangutanes (pobres míos) y contribuye a la deforestación del planeta (ya sabes la repercusión que esto tiene).

Hay muy pocas plantaciones de aceite de palma responsable y eso encarece los costes. Teniendo en cuenta que aproximadamente la cuarta parte del tarro es esta grasa, no creo que eso les sea rentable. En cualquier caso, si lo fuera, bravo por ellos. Pero repito, a mí no me cuadra.

De todas formas, adónde quiero ir es a la afirmación de que “los aceites vegetales son seguros”.

A ver, los aceites vegetales de este tipo, pueden ser seguros en cuanto a que te lo comes hoy y no te mueres mañana. Pero, ¿y a largo plazo?

Además, ellos dicen que con 15 g de Nutella® te quedas satisfecha… Pero, ¿conoces a alguien que solo coma 15 g? Yo no, y ¿sabes por qué? Pues porque es un alimento altamente palatable y adictivo (la combinación de grasas y azúcar, es lo que tiene).

Y ahí es donde está el problema.

Seguramente que comer excesos de  aceite de palma en sí no supone un riesgo (como alimento aislado), porque nadie se lo come a cucharadas.

El problema de los alimentos procesados es que comemos combinaciones de alimentos altamente adictivas, para nada saludables y en grandes cantidades. Y esa es la bomba de relojería de la Nutella®.

Además, lo que no me entra en la cabeza es que añadan esa cantidad de aceite de palma en vez de recurrir a las grasas naturales de los alimentos. ¿Por qué no utilizar cacao entero, con toda su grasa? ¿Por qué no poner más avellanas?

Ah, ya… que eso encarece y no engancha tanto… Ya veo…

Y si nos vamos a los estudios, pues bueno, necesitaríamos más evidencia para realmente culpar únicamente al aceite de palma de todas las enfermedades. Pero ni los tenemos ni es posible aislar el efecto de un único alimento -al menos por ahora-.

Los estudios no observan la imagen global. No observan las combinaciones de alimentos. Aíslan un alimento y estudian su efecto. Y esto no es representativo.

Aún así, leyéndolos, yo opto por la prudencia. Esta es la conclusión de la mayoría de ellos:

El consumo de aceites vegetales es saludable dentro del marco de una dieta variada, donde se consuman en cantidades adecuadas.

Pero ojo, ¿estamos comiéndolos en cantidades adecuadas? Si sumamos todos los aceites vegetales (refinados la mayoría de los que se utilizan para elaborar productos procesados) de diferentes fuentes, en todos los alimentos procesados que comemos a diario, ¿sumaría una cantidad adecuada?

A ver, cómo te lo digo para que no duela… NO. No, no y no. Es muy probable que estés consumiendo aceites vegetales (procesados) en mayor cantidad de lo recomendado. Sobre todo si consumes alimentos procesados a diario. Además, si en casa utilizas aceites vegetales (como el de girasol) y sueles cocinar alimentos fritos, empanados, etc. Te lo digo desde ya: estás rebasando el consumo.

Y sí, es un poco confuso eso de las raciones recomendadas, cuánto necesito yo como persona individual, qué cantidad real estoy incorporando con lo que como… Lo sé. Te entiendo.

Es lioso y es frustrante. Sobre todo porque la industria se las apaña para confundirnos.

Un ejemplo: en la etiqueta de Nutella® dicen que la ración recomendable es 15 g. Eso equivale aproximadamente a una cucharada.

Sin embargo, cuando te preparas la tostada, tú cubres tu rebanada de pan con lo que haya que cubrirlo. ¿Qué sabes si estás poniendo más o menos?

Lo normal es poner más, sobre todo si comes más de una rebanada. Piensa que 15 g sería el equivalente a las mini tarrinas de mantequilla o Nutella® que encuentras en los bares (esa minúscula que no te da ni para extender la tostada… Lo coges, ¿verdad?).

Entonces, cuando vas a revisar la etiqueta, te fijas en el numerito que allí aparece. Que corresponde a 15 g. Y te quedas tan a gusto… ¡Pero igual estás comiendo 30, o 40, o 50 gramos!

Y eso sin sumar otras fuentes de aceite vegetales… Un paquete de patatas, unas croquetas en el bar, un filete empanado al llegar a casa…

Piénsalo.

Si te interesa el tema, te recomiendo que eches un vistazo a esta revisión de artículos del blog de L. Jiménez, Lo que dice la ciencia para adelgazar. En el artículo, Luis enlaza todos los estudios que hay hasta la fecha sobre el aceite de palma, para que saques tus propias conclusiones.

Llegamos al último punto a analizar, las avellanas.

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Atiende: Nuestras avellanas siempre han sido el ingrediente característico de Nutella®. Durante el periodo de posguerra, el creador de Nutella® tuvo la brillante idea de combinar las deliciosas avellanas, típicas de la región italiana de Las Langhe, con el cacao, un ingrediente muy difícil de conseguir en aquel momento. 

Ajá, muy interesante. Pero una cosita, creadores de Nutella®, si las avellanas y el cacao son los ingredientes estrella, ¿cómo es posible que entre los dos no sumen ni el 25% del producto? 

Con solo un 13% de avellanas, no sé cómo no se les cae la cara de vergüenza con estas afirmaciones 🤦‍♀️

Yo entiendo que son caras y agradezco toda la información que aportan en la web sobre las mismas, pero por favor… En fin, que me enervo con este tema.

Voy a pasar al contenido nutricional, comparando ambos productos: la Nutella® real y la versión casera. Compararemos 100 g de cada producto (puedes hacer los cálculos según la ración que tomes).

Para hacer la versión casera utilicé 100 g de avellanas crudas y 100 g de chocolate negro al 75%, aunque puedes utilizar cualquier chocolate negro que tengas por casa de más del 70% de contenido en cacao. Igualmente, puedes cambiar la proporción de avellanas:cacao.

A mí me hubiera gustado poner más avellanas, creo que un buen ratio sería 150 g de avellanas por cada 100 g de chocolate. Pero no me quedaban más 😥
¿Qué ha pasado?

Bueno, que no cunda el pánico. En primer lugar, comparemos los valores:

  • Nutella® no indica el contenido en fibra de su producto. No obstante, no debe ser mucho, puesto que solo contiene un 13% de avellanas. La casera tiene 10 g por cada 100 g.
  • La versión casera aporta casi el doble de proteínas que la original.
  • La versión original casi dobla el contenido de hidratos de carbono y cuatriplica la cantidad de azúcares simples.
  • La opción casera aporta 20 g más de grasa que la versión original.
  • La opción original lleva 7 ingredientes, el primero azúcar. La versión casera solo dos, en cantidades idénticas.

Como ves, en cuanto a nutrición la versión casera se lleva el premio. Aporta más fibra, proteínas, menos azúcares (si empleas chocolate de más de 75% incluirá menos azúcares aún) y menos sal. ¿Y qué pasa con las grasas? Ajá. Aquí empieza la fiesta.

Pues que las grasas no son las malas. Que nos han vendido la moto. Que lo que hace de la Nutella® un alimento malo no es la grasa, ¡son los azúcares simples (mezclados con la grasa)! ¡Son esos casi 60 g de azúcares que aporta por cada 100 g de producto!

Aún así no te lo crees, ¿no? Pues mira, esa grasa que aporta la versión casera viene de dos alimentos reales, que aportan grasa en su versión natural: las avellanas y el cacao.

Las avellanas son frutos secos muy interesantes. Aportan proteína vegetal y un 60% de grasa, principalmente mono-instaurada (destacando el ácido oleico, sí como el del aceite de oliva. ¿A que nadie duda de los beneficios del aceite de oliva?) y ácidos grasos esenciales, como el linoleico. Ambos ácidos grasos con efectos cardioprotectores.

Destaca también su aporte de fibra y vitaminas como la E, un potente antioxidante. En cuanto a minerales, destacan el cobre, manganeso y hierro.

En cuanto al cacao. El cacao está considerado un súper alimento. Podríamos haber hecho una versión incluso más saludable añadiendo cacao puro y un endulzante como la estevia. Pero aún así, los beneficios de la opción casera superan a la industrial.

El cacao destaca por su contenido de fibra, proteínas y grasas. Pero lo más importante del cacao no son sus macronutrientes, sino las sustancias tan interesantes que esconde a pequeña escala.

Me refiero a la teobromina, que es un estimulante y que mejora los síntomas depresivos; a los antioxidantes, como flavonoides y catequinas, que ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro, atacan radicales libres y mejoran la inflamación; y el magnesio, conocido como relajante natural e implicado en más de 300 reacciones enzimáticas en nuestro cuerpo.

Interesante, ¿verdad? Y tú dirás, ¿pero qué pasa con la grasa? Pues, como te digo, absolutamente nada.

Es una grasa saludable aportada en mayor medida por las avellanas. Obviamente, como indiqué al principio, que algo contenga un nutriente con efecto beneficioso no significa que me de permiso para comerme el tarro entero.

Simplemente significa que puedes disfrutarlo sin remordimientos en cantidades razonables.

Vas a tener un producto mucho mejor que la versión industrial, con mayor contenido de nutrientes esenciales e importantes para tu cuerpo.

Pero ojo. No podemos comernos el jarro entero, porque al final se trata de alimentos altamente calóricos y pueden desequilibrar nuestra dieta.

Y esto, a la larga, por supuesto que puede desencadenar enfermedades, aumento de peso, etc.

Entonces, desde aquí, mesura. Nutella® casera sí, mejor que la industrial. Pero con ojo. Por supuesto que la calidad es decisiva. Y al hacerla tú controlas totalmente la calidad. Pero de nuevo, no te engañes. Es una mejor opción, pero son alimentos a consumir con moderación para llevar una dieta saludable.

Y ahora, basta de charla y vamos con lo que te interesa. Aquí tienes la receta:

Nutella casera
Tiempo de preparación /Prep time
10 min
Tiempo de cocción /Cook time
10 min
Enfriar
15 min
Tiempo total /Total time
20 min
 

Una crema de cacao y avellanas totalmente deliciosa. ¡Más sencilla imposible! Solo lleva dos ingredientes, está cargada de nutrientes y el resultado no tiene nada que envidiar a su versión procesada.

Plato /Course tags: Breakfast, dulce, merienda
Cocina /Cuisine tags: Casera
Keyword: avellanas, crema de cacao, dulce, nutella, saludable, transformando recetas
Raciones /Servings: 13 raciones
Calorías /Calories: 92 kcal
Ingredientes /Ingredients
  • 100 g avellanas crudas
  • 100 g chocolate negro, mínimo 70% cacao
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. En primer lugar, tostamos las avellanas en una sartén sin aceite durante unos 10 minutos a fuego medio-bajo. Cuidado que no se quemen, simplemente queremos poder quitarles la piel y potenciar el sabor.

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  2. A continuación, ponemos el chocolate a derretir al baño maría. Yo utilicé un chocolate al 75%. Puedes poner el que más te guste, aunque recomiendo al menos 70% de cacao para disfrutar de una crema de avellanas más interesante nutricionalmente.

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  3. Una vez tostadas las avellanas, las dejamos enfriar un poco y les quitamos la piel. Colocamos en el vaso de la batidora o el procesador de alimentos y batimos con cuidado hasta obtener una crema espesa. Cuidado con no recalentar la batidora. Las avellanas han de ir soltando su grasita y facilitando el batido, pero tendrás que ir parando y ayudando con una pala al mezclado, sobre todo si tu batidora o robot de cocina no tiene mucha potencia.

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  4. A continuación, añade el chocolate fundido y mezcla nuevamente con ayuda de la batidora. Que quede todo bien integrado.

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  5. ¡Listo! Coloca en un bote de cristal y deja enfriar. Una vez a temperatura ambiente, puedes meter en el frigorífico por unos minutos, para que adquiera una textura más similar a la Nutella original.

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Notas de la Receta /Notes

Esta receta habla por sí misma. Reducimos en casi la mitad el azúcar de la Nutella® original y la cargamos de nutrientes, como fibra, proteínas, magnesio y antioxidantes. 

A más contenido de cacao en el chocolate que emplees, menos azúcar tendrá el producto final y más interesante será el resultado.

Puedes modificar las proporciones. Creo que el ratio ideal serían 150 g de avellanas por cada 100 g de chocolate. 

Además, puedes emplear cacao puro en polvo y añadir un endulzante como la estevia, para hacer una versión aún más controlada en azúcares. 

En ese caso, puedes añadir un poco de aceite de coco y otros saborizantes como vainilla, para crear diferentes sabores y texturas.

Te recomiendo que la dejes enfriar en el frigorífico una vez preparada durante unos 8-10 minutos, para que adquiera una textura más dura y parecida a la original.

Si vives en un sitio frío puedes saltarte este paso, se irá solidificando y quedando cremosa por sí misma.

Siguiendo estas instrucciones podrás consumir esta crema de cacao tranquilamente durante 2-3 semanas. Consérvala en la despensa, en un sitio no demasiado caluroso. 

Te animo a que la pruebes y me dejes un mensajito con tus impresiones. ¡Espero que te guste!

¡Espero que la disfrutes! Y acuérdate de mandarme tus propuestas para la próxima transformación 😉

PD. Las imágenes son de Sin Azúcar.org y la Web de Nutella®, salvo las de portada y la receta, que son mías 😊

comida real

¿Otra moda o viene para quedarse?: Comida real

Hoy quiero hablar de comida real.

Este movimiento que está ahora tan de moda y que, desde luego, está ayudando mucho a simplificar las cosas y a entender mejor cómo llevar una dieta adecuada.

Sin embargo, como todas las modas y todas las corrientes, acaba desvirtuando su concepto y separándose de su propósito original. Al final, se crean binarismos casi sectarios, con reglas, atajos mentales y “pecados reales” que, por mucha comida real que contengan, ya no entran dentro de una dieta equilibrada.

Y sin embargo, sus seguidores están tan cegados, que son incapaces de ver eso. Y algo que en principio es tan bueno y tan poderoso, en mi opinión puede llegar a degenerar, desmoronarse y caer por su propio peso.

Esto me da mucha pena porque creo firmemente en el poder de la comida real y el daño que hace la industria con sus productos procesados.

Igual que pasó con la dieta paleo o está pasando ahora con la dieta cetogénica: salen y son la panacea, la solución a todos nuestros problemas, la gente lo flipa con ellas, tienen mogollón de seguidores que la defienden a ultranza y todos los que no las alaben son unos ignorantes y no tienen ni idea de la vida y, al final, después de unos meses o años, cuando se les pasa la calentura, ya buscan otra corriente a la que aferrarse.

comida real
Photo by ja ma on Unsplash

Creo que está pasando ahora lo mismo con la comida real o el movimiento real food, como también lo encontrarás. Y que básicamente defiende una dieta basada en alimentos reales, alimentos de toda la vida, alimentos que de por sí son ingredientes (no forman parte de un listado de ingredientes). Concretamente, con cómo está degenerando en corrientes gregarias sin capacidad de juicio.

Vamos a introducir el concepto de dieta equilibrada, que a mí me parece muy correcto. A pesar de que la industria alimentaria lo haya adoptado para hacerse un hueco dentro de la nutrición y poder justificar el consumo de sus alimentos procesados, eso no anula su significado inicial que, bajo mi punto de vista, es muy necesario:

El de una dieta variada que aporte todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para cumplir sus funciones.

¿Qué pasaría si utilizamos la definición en su significado literal, y la enriquecemos con “basada en alimentos reales” (que, por otra parte, es lo que debería incluir cualquier dieta saludable)? ¿No sería ideal?

Pues no, ahora los defensores a ultranza del movimiento real food, dicen que la definición dieta equilibrada es errónea y es una manipulación de la industria para vendernos sus productos (un poquito enrevesado, ¿no?).

Porque déjame que te recuerde que, por mucha comida real que lleven los muffins que te estás hincando, al final, el contenido calórico y la distribución de nutrientes también importa (o qué pasa, que los alimentos reales son todos saludables e inocuos, en las cantidades que sean, ¿no?).

Y, a final, no estás llevando una dieta saludable si solo comes pechuga de pollo, ensalada y pimientos, por ejemplo, por muy reales que sean esos alimentos.

comida real
Photo by Anne Sophie Benoit on Unsplash

Al igual que tampoco la llevarías si te zampas a diario 4 muffins reales, porque los has hecho tú y le has puesto solo comida real (harina, miel, huevos, bananas, cacao, aceite de coco y nueces, por poner un ejemplo) -y seguro que mucho cariño.

 

Pero esos muffins que tú engulles sin culpa, creyendo que porque están hechos de comida real, pueden desequilibrar tu dieta, sobre todo si el consumo es excesivo. Porque al final te estás metiendo un chute de azúcar, grasa y calorías que no podemos desestimar, por muy reales que sean los ingredientes.

 

Porque no hay que perder de vista que la culpa de la obesidad, sobrepeso y enfermedades crónicas en la población no solo la tienen los alimentos procesados (que influyen y mucho, ojo), sino también el exceso de comida (y este exceso puede venir también de alimentos reales).

Y aquí creo que los profesionales de la nutrición -sobre todo los que están detrás de estos movimientos, y donde me incluyo, porque creo que es un movimiento muy poderoso que está ayudando mucho- y la salud tenemos que ponernos un poquito firmes y sentar las bases de antemano, y no dejar que el público al final cree sus reglas y estemos fomentando el engaño y la desinformación.

Porque obviamente un muffin de esos caseros de vez en cuando, no te va a hacer daño y va a ser más saludable que uno procesado que te compres que no sepas ni qué lleva. Hasta ahí de acuerdo. Disminuimos la cantidad de procesados, aceites y harinas refinadas, azúcar y aditivos. Peeeeeero… hay que hacerle entender a la población varias cosas:

  1. Para que una dieta sea saludable, ha de ser equilibrada. En el sentido de que ha de aportar diferentes alimentos para que obtengamos todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar adecuadamente. Y para ello, la combinación, variación y distribución de alimentos (reales, se sobreentiende) es clave. Así como el consumo de alimentos de temporada y locales (en la medida de nuestras posibilidades), para aprovechar al máximo el valor nutricional de los mismos.
  2. Una dieta basada en alimentos reales puede no ser adecuada, en cuanto a que puede estar aportando poca variedad de alimentos y nutrientes, o por el contrario, demasiados nutrientes que hay que controlar (especialmente azúcares simples y grasas) y calorías.
  3. Un concepto que solemos pasar por alto es que la mayoría de personas que se unen al movimiento de la comida real, persigue un objetivo de pérdida de peso. Y para perder peso hay que conseguir un déficit calórico. El hecho de reducir alimentos procesados y superfluos y cambiarlos por opciones reales, al principio va a ser suficiente para impulsar la pérdida de peso (sobre todo si se partía de una dieta altamente procesada y poco saludable). Pero si a la larga estás comiendo más de lo que necesitas (independientemente de que sea comida real o no), no vas a adelgazar. Por eso es tan importante hacer entender a la población que esos muffins reales (llámalo x, pizzas, galletas, tortitas, flanes…) no les va a dejar perder peso si ese es el objetivo.
  4. Nada llevado al extremo es saludable. Si automáticamente todo lo que cae en nuestras manos tiene que pasar por el rasero de comida real, y lo que no, es basura, mal vamos. Y no es que defienda la comida procesada. Me refiero a que nos estamos esclavizando. Y la esclavitud no trae la felicidad, más bien al contrario. Nos encorseta, nos obsesiona y, al final, incluso puede derivar en un trastorno de la conducta alimentaria, en el sentido de que si no es real, lo rechazo. Al final estamos generando una obsesión y perdonadme que discrepe, pero tampoco creo que ese sea el camino.

Y (nunca pensé que fuera a escribir algo así) aunque repito que no estoy defendiendo ni mucho menos un consumo de alimentos procesados, no pasa nada si alguna vez comes algo procesado. Somo humanas y la búsqueda de la perfección (sobre todo cuando llevamos una dieta para perder peso) nos lleva a tener menos adhesión, más ansiedad y más tasa de abandono.

Por tanto, yo soy más partidaria de un enfoque menos opresor: en la medida de tus posibilidades, come comida real, al menos que el 80-90% de tu semana te bases en comida real (si llegas al 100%, olé tú). Pero si por algún motivo no puedes y recurres a algo procesado, pues tampoco se va a acabar el mundo si es algo puntual. Al final lo que cuenta es el balance semanal. Un poco de mesura y cordura. Y salirte de esa rigidez te va a traer mucha paz mental y, en realidad, tampoco va a repercutir tanto.

Y aunque sé que esto puede ser criticable, porque también habrá quién me diga que esa laxitud hace que la gente pierda adhesión y empiece a aflojar y a ceder, y que el 10% ese se transforma poco a poco en la mitad y, en la medida en que no seamos firmes, se acabe anteponiendo y la persona vuelve a sus hábitos, yo no lo creo así.

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Photo by Fragata Nguyen on Unsplash

Creo que si la persona está motivada (y nosotros como profesionales de la nutrición tenemos también un trabajo que hacer ahí, para mantener a la cliente -paciente- motivada), no tiene por qué abandonarse. No creo que el binarizar y la rigidez de la dieta sea la solución. Especialmente en algo como la comida real.

¿Y qué pasa con la dieta equilibrada? Pues lo que ya he dicho. Cabe dentro del movimiento de comida real y pienso que deben complementarse y enriquecerse mutuamente, para darle a la población más claves para mejorar sus hábitos y su dieta.

No creo que sea un concepto negativo ni que lleve a la gente a confusión, como dicen, bajo el pretexto de que es el término que emplea la industria para justificar en la dieta el consumo de sus procesados.

Creo que el mensaje debe ser más sencillo: comida real la mayor parte del tiempo. ¿Ilimitada? No rotundo. Según tus necesidades para alcanzar tus objetivos. Punto.

Si tenemos en mente que un alimento procesado es un alimento con una lista de ingredientes interminables, más de 3-4 ingredientes incomprensibles, números E y aditivos o palabrejas que me suenan a libro de química, eso es un alimento procesado que es mejor dejarlo en la estantería. Ya está.

Y si un día se tercia y me lo como, pues me lo comí y punto. No se va a acabar el mundo, ni vas a engordar -siempre y cuando te mantengas en un rango calórico adecuado-, ni enfermar de un día para otro si el grueso de tu dieta se basa en alimentos de calidad.

Pero por favor, que no afecte vuestra vida social ni os genere este concepto ahora una paranoya ni una obsesión, porque de preocupaciones vamos sobradas ya, y la alimentación, para hacerla sostenible y saludable, hay que hacerla fácil.

Y aunque la idealidad es que todo el mundo acabara consumiendo comida real, estacional, local y ecológica, ¡si se tercia! Las cosas son como son y cargar a la población con otro lastre y generar tanto binarismo, no creo que sea saludable.

Como tampoco lo es el incentivar el reduccionismo (como la negación del concepto de dieta equilibrada) y el hacer creer a la gente que ya son expertos porque todo lo comen real (sin saber cómo funciona el cuerpo, sin entender conceptos como el balance energético). Por el contrario, hay que educar a la población y enseñarles todas las opciones y su repercusión.

Porque al final, la última palabra la tienes tú. Y tienes el derecho de estar informada, y no dejarte engañar por la manipulación de una idea gregaria.

Foto de portada de awpixel EN Unsplash

 

galletas

Ya tenemos merienda saludable: Galletas de avena y jengibre

Como colofón final de una semana de desayunos saludables, basados en comida real y dirigidos principalmente a los peques de la casa (aunque sí, lo sé, tú también te has estado aprovechando, ¿eh? ), hoy te traigo la receta de galletas de jengibre que preparé el sábado, para tenerlas listas el domingo.

Las puedes preparar con antelación y así tenerlas a mano durante la semana para una merienda rica y saludable, mucho mejor que un producto de bollería industrial, una bolsa de patatas fritas o un Bollycao.

¿Te animas a prepararlas?

Etiquétame en instagram con el #galletasfactoria y cuéntame qué te han parecido y cuánto les gustan a los peques. Incluso puedes prepararlas con ellos, ¡seguro que van a disfrutar un montón!

Galletas de avena y jengibre
Tiempo de preparación /Prep time
10 min
Tiempo de cocción /Cook time
45 min
Horneado
45 min
Tiempo total /Total time
55 min
 

Unas galletitas caseras deliciosas y nutritivas. ¡Nada que envidiar en sabor a las galletas procesadas y con la ventaja de aportar menos de 5g de azúcar por cada unidad! Si te gustan las galletas blanditas a la vez que crujientes, esta es tu merienda, deliciosas para una tarde de otoño como las que se acercan. ¡Que las disfrutes!

Plato /Course tags: Breakfast, Desayuno, dulce, merienda, Snack, Visitas
Cocina /Cuisine tags: Casera, Dairy free, Fitness, Saludable, Vegana
Raciones /Servings: 12 galletas
Calorías /Calories: 190 kcal
Autor /Author: Cristina
Ingredientes /Ingredients
  • 200 g de avena en copos puedes utilizar también harina de avena si prefieres una textura más compacta
  • 2 cdas de semillas de lino molidas
  • 200 ml de agua más o menos, hasta obtener una textura adecuada
  • 2 cdas de jengibre fresco rallado puede ser jengibre cristalizado, trocitos en conserva, aunque yo prefiero el toque del jengibre fresco, además de que no lleva azúcar, como el cristalizado, tenlo en cuenta
  • 40 g de coco seco rallado también vale en escamitas
  • 1 cda de semillas de calabaza
  • 3 cdas de semillas de girasol
  • 1 cdita de semillas de chía para decorar
  • 1/2 cdita de canela molida para decorar
  • 1/2 cdita de bicarbonato sódico en polvo
  • 40 g de de azúcar moreno puedes emplear cualquier endulzante, xyitol, azúcar moreno, azúcar de coco o, si prefieres una textura más chiclosa, algún sirope como el de arce
  • 5 cdas de aceite de coco
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. En primer lugar, mezclar las semillas de lino con 4 cucharadas de agua hasta obtener una pasta pegajosa.

  2. A continuación, añadir los ingredientes secos a un bol y mezclar bien con una cuchara de madera.

  3. Por otro lado, incorporar el aceite de coco derretido, la mezcla de lino y el resto de agua (incorpórala poco a poco, a medida que vas mezclando, porque es probable que necesites más o menos cantidad de agua, según los ingredientes que emplees) y mezclar bien. Tienes que conseguir una textura chiclosa pero no pegajosa, tampoco demasiado dura.

  4. Precalienta el horno a 180º C. Colocas un papel de hornear sobre la bandeja del horno y vas haciendo bolitas con la masa (con esa cantidad da para unas 10-14 galletas, según el tamaño que te guste). Aplasta con cuidado la bolita según el grosor deseado (también puedes utilizar un molde) y decora con la canela molida y las semillas de chía.

  5. Horneas durante 40-45 minutos (o hasta que estén doradas y toda tu casa huela a galletas recién horneadas).

  6. Deja enfriar en una rejilla y disfruta.

    galletas
Notas de la Receta /Notes

Como ves, es una receta bien sencilla que puedes preparar en un ratito con ingredientes bien fáciles de encontrar.

No lleva huevos, lácteos ni harinas refinadas. Incluso son aptas si sigues una dieta sin gluten, asegurándote de que los copos de avena no lo contengan.

Puedes prescindir de las semillas o incluso cambiarlas por otros frutos secos de tu preferencia. Por ejemplo, seguro que quedan espectaculares con trocitos de almendras.

A mí particularmente me gustan las galletas no demasiado duras ni dulces, por eso las hago más gorditas y dejando la masa un poquito más húmeda de lo normal. Si tú prefieres galletas más crujientes, utiliza un poco menos de agua y haz galletas más finas y homogéneas.

Igualmente, si prefieres un toque más dulce, utiliza jengibre cristalizado (está como confitado), trocitos de chocolate negro o un poco más de azúcar (incluso añadiendo 100 g de azúcar en total, tendrás galletas más saludables que las que compras en el súper). Incluso, puedes utilizar xylitol o estevia, potenciando el sabor dulce y disminuyendo las calorías y el contenido total de azúcar.

Con los ingredientes anteriores, a mí me salieron 12 galletas, de unos 55g cada una (bien hermosas). El contenido nutricional de las mismas es el siguiente (por galleta):

193 kcal

4 g de proteínas

18 g de hidratos de carbono (3,5 g de fibra y 4 g de azúcar simple)

12 g de grasas (40% de omega 3)

0,9 mg de manganeso (48% CDR), 0,2 mg de cobre (22% CDR) y 117 mg de fósforo (17% CDR)

En cuanto a vitaminas, 0,2 mg de tiamina (B1) (14% CDR), 1,2 mg de vitamina E (8% CDR) y 6,4 microg de vitamina K (7% CDR)

pesto

Homemade vegan pesto: Pesto vegano… ¡Exquisito!

¡Por fin la receta de pesto que siempre has buscado! 100% vegano, sin frutos secos ni lácteos, solo vegetales y… ¿lo mejor? Todo caserito (si tienes tus propias plantas, mejor que mejor) y con alimentos de verdad, sin cosas raras añadidas y sin dejarte el sueldo por el camino.

Mi pesto vegano
Tiempo de preparación /Prep time
1 min
Tiempo total /Total time
1 min
 

Una receta diferente, sin frutos secos ni lácteos pero ¡con un sabor inigualable! Una textura perfecta, cremosa y perfectamente untable y, lo mejor, 100% casero y sin cosas raras añadidas.

Salen unos 150-200 gramos de pesto, para el cálculo he supuesto 4 raciones.

Plato /Course tags: Aperitivo
Cocina /Cuisine tags: Mediterránea, Vegana
Raciones /Servings: 4 porciones
Calorías /Calories: 164 kcal
Ingredientes /Ingredients
  • 1 taza albahaca fresca
  • 1/2 taza perejil fresco
  • 2 tazas hojas de espinacas
  • 100 gramos tomates secos en aceite si es un buen aceite, puedes incorporarlo a la receta, si no, escurre los tomates y añade el aceite aparte
  • 50 ml aceite de girasol u oliva orgánicos o virgen extra
  • 3 dientes ajo si te gusta menos picante, añade solo 2
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. En primer lugar, ¡recolectamos los ingredientes! Si tienes macetas de perejil y albahaca procúrate una taza de hojas de albahaca y media de perejil fresco. Lávalos bien e introduce en el vaso de la batidora (yo utilizo una batidora de vaso).

    pesto
  2. Lava las espinacas y añádelas igualmente al vaso de la batidora, junto a los dientes de ajo, los tomates secos y el aceite escogido.

    pesto
  3. Bate durante 1 minuto, hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados.

  4. Rectifica el punto de sal y... ¡A comer!

Notas de la Receta /Notes

Llevaba mucho tiempo queriendo hacer mi propio pesto vegano. El hecho de trabajar en una tienda de productos saludables y suplementos, en la que prácticamente el 80% de nuestro stock es vegetariano o vegano, también me ha incitado a ello. 

Aunque no soy vegetariana ni vegana, baso mi alimentación en productos vegetales (que además, me encantan y disfruto comiendo) y me apetecía hacer mi propio pesto sin añadiduras raras ni texturas extrañas. He probado algún pesto vegano y la verdad es que no han sido lo que esperaba: parece que hay mucho revuelo alrededor de la comida vegana y se están aprovechando de ello, creando muchas veces productos mucho más procesados que sus versiones tradicionales y con un precio mucho más elevado.

Ya estaba un poco harta de esta historia: si quiero un buen pesto, tengo que preparar el bolsillo (la tarrina me sale alrededor de 5€) y suele incluir lácteos o frutos secos (o ambos). Si quiero un pesto vegano, sin nada más que hierbas y aceite, el precio se dispara aún más y el resultado, hoy por hoy, aún no me ha satisfecho (alguno que he probado, con un sabor medio decente, incluía fibras de bambú y cosas del estilo para dar un poco de textura y alargar la vida útil. Nada comparable con el sabor de éste y la vida útil del mismo: en el frigo aguanta perfectamente unos 4-5 días, bien tapado).

Y como es una receta que en casa nos encanta (y no tenemos ganas de dejarnos el sueldo en pesto comprado), decidí comprarme un par de macetitas para solucionar el problema y matar dos pájaros de un tiro: cultivar yo misma la materia prima y asegurarme ingredientes de calidad y, por otra, tener siempre disponible ingredientes (¡procurando no pelar la maceta la primera vez y quedarme sin nada más!). Además, hay otra ventaja añadida: ¡la propia maceta combate mi adicción al pesto! ¡Mientras se reconstituye y empiezan a brotar hojitas nuevas, prometo no comprar otro pesto! ¡Así la espera merece mucho más la pena! 🙂

Sin embargo, he querido darle un toque diferente, ya que siempre he hecho pesto con albahaca, aceite y ajo ¿por qué no añadir unos tomates secos a la mezcla, unas espinacas, incluso un poco de perejil? ¡Le dan una textura espectacular y un sabor súper interesante! Y de esta forma, me mantengo en mi cabezonería de no emplear frutos secos ni lácteos. Y te digo una cosa, ni falta hacen.

El resultado es un aperitivo espectacular, cargado de sabor, saludable, saciante y con el que sorprenderás, tanto para preparar una cenita romántica o con amigos, o simplemente para auto-darte un caprichito de vez en cuando. ¿Por qué no? Venga, pruébalo y me cuentas.

Queda ideal con palitos de apio, para acompañar platos de carne o pescado, con tortitas... 

Y en cuanto a nutrición, es un alimento bastante completo y rico en vitamina A, K y C, así como en fibra. Destaca también el aporte de hierro, calcio y magnesio.

Personalmente, ¡me encanta acompañar casi todo con un buen pesto! A los chips de chirivía al horno, por ejemplo, este pesto le queda genial. Y he preparado un pastel de bacalao con trigo sarraceno al horno y calabacín, con costra de pesto, feta y almendras ¡que no te quiero contar! Pondré la receta en breve, para que puedas aprovechar los sobrantes de pesto (si es que te quedan).

Y un consejo, si lo dejas reposar un día en la nevera tapado, ¡al otro día está mucho más rico!

Espero que te guste la receta, que la pruebes y me cuentes qué tal. Y sobre todo, que podamos difundir el mensaje de la sostenibilidad y el consumo de alimentos de verdad, alimentos reales. Solo lleva un par de minutos preparar esta receta y, créeme, el sabor no se parece ni de lejos al pesto del súper. A la larga, tu salud te lo agradecerá y también tu bolsillo! Por menos de 5€ tienes las dos plantas orgánicas en casa, que dan para muuuuuucho más de un pesto. ¡No hay excusas! 

Vegan pesto
Tiempo de preparación /Prep time
1 min
Tiempo total /Total time
1 min
 

A different recipe, without nuts and dairy but with an amazing flavour! Perfect texture, creamy and spreadable. And the best part is that it is 100% homemade, without unknown additives or strange things!
You will get around 150-200 g of pesto, with the amounts of ingredients specified. For the nutrient calculus, I have considered 4 portions of 50 g approximately. 

Plato /Course tags: Starter
Cocina /Cuisine tags: Mediterranean, Vegan
Raciones /Servings: 4 portions
Calorías /Calories: 164 kcal
Ingredientes /Ingredients
  • 1 cup fresh basil
  • 1/2 cup fresh parsley
  • 2 cups spinach leaves
  • 100 g sundried tomatoes in oil. If the oil is a quality one, you can also add it. If it is not, just drained them
  • 50 ml sunflower or olive oil. If you are not using the tomatoes oil. Better if it is organic or extra virgin
  • 3 cloves garlic. You can also add 2 if you prefer a lighter taste
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. The first step is... ¡harvesting your ingredients! If you have home pots, just collect 1 cup f fresh basil leaves and 1/2 cup of parsley. Wash and rinse the herbs and put them in the blender glass. 

    pesto
  2. Wash and rinse the spinach leaves and put them in the blender as well. Add the garlic cloves, the sundried tomatoes and the oil.

    pesto
  3. Blend everything together for 1 minute, until you get a well mixed and creamy pesto.

  4. Finally, taste it and add some salt if necessary. ¡Enjoy!

Notas de la Receta /Notes

For a long time, preparing this vegan pesto was going round my mind. Working in a health store and being surrounded by almost 80% of vegan or vegetarian products, has also helped.

Although I am not a vegetarian or a vegan, my diet is based on plant-based food (which I love and enjoy eating). And for a long time I felt like doing my own pesto, without additives and strange textures. I have found that comercial vegan pestos are, or too expensive if they have a nice taste, or too artificial if they are affordable. But there is no middle ground. There is no vegan pesto at a good value and with amazing ingredients. And I was decided to prepare my own one, without nuts or dairy and with a real pesto flavor.

As we really love pesto (and we don't want to spend our salaries getting a good one), I decided to kill to birds with a stone, investing in two wonderful herb plants: my basil and parsley organic pots. This way, I have quality ingredients for my recipes, and a constant supply of herbs (taking care and without cleaning out all the leaves of the plant! Otherwise, my pesto career will be a failure!).

However, I didn't feel in the mood for the traditional pesto. I wanted to give it a different touch. I am very used to prepare the normal one (basil, olive oil and garlic -sometimes pine nuts and Parmesan cheese-) so, why not innovate a little? Nutrition will improve, but also your senses! The result is superb! Adding some sun-dried tomatoes, parsley and spinach enriched the pesto hugely! No need to add nuts or dairy.

Believe me, try it and let me know. The result is amazing! Your guests will be amazed in any preparation you add it or you can simply treat yourself with this delicious food. I love it with celery sticks and as a dip sauce for parsnip baked chips!

Finally, it is also a very nutritious food. Rich in vitamins like A, C or K and a source of fiber, this pesto also contains large amounts of important minerals such as calcium, magnesium or iron.

I hope you like the recipe and that we can spread the word of a real nutrition, based on real food, organic if possible, a more sustainable way of feeding ourselves and the next generations. Cooking skills gives you power! Even more if you grow your own food! Not only your health will be thankful, but also your pocket. No excuses for not cooking! Everyone, get on with it and enjoy!

Wrap espinacas

Tu fuente de fibra, verduras y proteína en un desayuno... ¡Delicioso!: Wrap de espinacas

 

Wrap de espinacas
Tiempo de preparación /Prep time
1 min
Tiempo de cocción /Cook time
4 min
Tiempo total /Total time
5 min
 

Nada más simple, fácil y rápido. Con un alto contenido en proteínas y fibra, estos wraps son muy saciantes y una buena forma de incluir verduras en tus desayunos. ¡También ideales para niños!

Plato /Course tags: Desayuno
Cocina /Cuisine tags: Mediterránea
Raciones /Servings: 1 persona
Calorías /Calories: 153 kcal
Ingredientes /Ingredients
  • 2 huevos enteros Free range u orgánicos mejor
  • 1 puñado espinacas lavadas Puedes utilizar hojas de espinacas baby o un manojo
  • 1 pizca sal marina
  • 1 pizca pimienta molida
  • 1 cucharadita aceite de coco o de oliva Virgen extra
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. Simplemente lavas las espinacas, si aún no lo has hecho, y colocas en el vaso de la batidora o procesador de alimentos. Echas los dos huevos enteros, la pizca de sal y pimienta y bates bien durante 1 minuto, hasta que quede bien mezclado.

  2. A continuación, calienta el aceite en una sartén antiadherente y vierte la mezcla sobre ella, cocinando a fuego medio durante 1-2 minutos (cuando veas que empiezan a salir burbujitas es hora de dar la vuelta).

  3. Con cuidado, das la vuelta al wrap y cocinas durante 1-2 minutos más por ese lado, hasta que quede doradito y listo.

  4. Finalmente, colocas el wrap en el plato y rellenas con los ingredientes que más te gusten, como salmón ahumado, queso de cabra y aguacate. La opción que ves en la foto de portada lleva hummus, rabanitos, aguacate, pipas de calabaza y queso feta.

    wrap espinacas
Notas de la Receta /Notes

Este wrap es una forma ideal de introducir verduras en el desayuno. Además, si llevas una dieta libre de gluten, trigo o cereales; baja en carbohidratos o una dieta paleo, son también perfectos.

Suponen una alternativa interesante a los cereales y a las opciones de desayuno ricas en harinas, granos y azúcares. Su alto contenido en proteínas y fibra lo hacen una opción muy saciante que te dejará satisfecho/a hasta el almuerzo.

Combinando diferentes rellenos tendrás una variedad de desayunos muy saludables y atractivos a lo largo de la semana: salmón y aguacate, queso de cabra, mantequilla de almendras, semillas y brotes, hummus, rabanitos y pipas de calabaza, guacamole y tomate picado... No hay excusas además para no prepararlos, ¡porque están listos en menos de 5 minutos!

Su versatilidad hace que los puedas preparar también como una cena divertida y nutritiva con niños o como tentempié saludable entre horas.

Puedes prepararlos de antemano y congelarlos sin problemas, para ir sacándolos durante la semana a medida que los necesites.

Spinach wraps
Tiempo de preparación /Prep time
1 min
Tiempo de cocción /Cook time
4 min
Tiempo total /Total time
5 min
 

Nothing simpler, easier and faster. With a high content of proteins and fiber, these wraps/creppes are very filling and a good way to include vegetables in your breakfasts. ¡Also ideal for children!

Plato /Course tags: Breakfast
Cocina /Cuisine tags: Mediterranean
Raciones /Servings: 1 person
Calorías /Calories: 153 kcal
Ingredientes /Ingredients
  • 2 whole eggs Organic or free range if possible
  • 1 handful spinach
  • 1 pinch sea salt
  • 1 pinch black pepper grounded
  • 1 teaspoon coconut or olive oil extra virgin if possible
Elaboración paso a paso /Instructions
  1. Wash the spinach and put it in the glass of the food processor or mixer. Add the two whole eggs, the pinch of salt and pepper and beat well for 1 minute, until well mixed.

  2. Then heat the oil in a nonstick skillet and pour the mixture over it, cooking over medium heat for 1-2 minutes (when you see bubbles is time to turn around).

  3. Carefully, turn the wrap and cook for another 1-2 minutes on that side, until it is browned and ready.

  4. Finally, place the wrap on the plate and stuffed with the ingredients you like, such as smoked salmon, goat cheese and avocado. The option you see on the cover photo includes hummus, small radishes, avocado, pumpkin seeds and feta cheese.

Notas de la Receta /Notes

This wrap is an ideal way to introduce one of your (at least) 5 portions of vegetables per day at breakfast. Also, they are perfect if you are on a  gluten free diet, lowcarb or paleo diet.

They are an interesting alternative to cereals and breakfast options based on flour, grains or sugar. Its high protein and fiber content make it a very filling option that will leave you satisfied until your next meal.

Mixing different fillings you will have a variety of very healthy and attractive breakfasts throughout the week: salmon and avocado, goat cheese, almond butter, seeds and sprouts, hummus, small radishes and pumpkin seeds, guacamole and chopped tomatoes ... There are no excuses not to prepare them, because they are ready in less than 5 minutes!

Its versatility makes possible to prepare them as a fun and nutritious dinner with children or as a healthy snack between hours. You can prepare them in advance and freeze them, this way you will have them ready during the week as you need them.