adelgazar

Adelgazar después de la cuarentena.

Una consulta común que me está llegando estas últimas semanas es ¿cómo perder el peso que hemos ganado en la cuarentena (rápidamente, para ya, vamos)? Quiero adelgazar pero ya.

Seguro que ya sabes lo que voy a decir de lo de “rápido”. Voy a intentar resumirlo en esta frase:

Llevamos cuatro meses de cuarentena, seguro que el peso no lo cogiste de un día para otro. Por ello mismo, no puedes pretender perder ese peso en 3 días.

Y te dejo que lo recapacites.

¿Ya?

Estupendo, bueno, si ya te has mentalizado de que esto va a llevar un tiempo, sigamos.

Si sigues dándole vueltas, no obstante, y me preguntas que ¿cuánto tiempo?

Pues la verdad es que no lo sé.

Porque dependerá de ti, del peso que hayas puesto, de tu estilo de vida, de tus patrones de alimentación actuales, de tu nivel de estrés/ansiedad… Como ves, no es algo tan sencillo como asegurarte: “5 semanas y 3 días, ni uno más”. Y si alguien te lo dice, está mintiendo. Huye mientras puedas.

Venga, vamos a seguir.

¿Cómo puedo perder este peso entonces?

Te voy a dar 5 sugerencias muy generales que puedes empezar a aplicar desde ya. Por supuesto, necesitan personalización, pero seguro que te ayudan.

  1. En primer lugar, asegúrate de que estás en un momento adecuado para ello. ¿Sabías que la mayoría de dietas fracasan porque simplemente no te encontrabas preparada para realizarlas? Sí. Es súper importante sentirse preparada para afrontar los cambios que llegan. Y para sentirte preparada me refiero a mental y en la práctica:
    • Tienes que estar en un momento de calma. El estrés, las preocupaciones, la bulla, el desconcierto… estos factores no ayudan. Y me dirás: “pero Cris, estamos en medio de una pandemia y estoy cogiendo mucho peso”. Ajá, te diré, “precisamente porque estamos en medio de una pandemia (no están siendo precisamente unas vacaciones para mí… no sé para ti…), ¿aún así crees que es TU momento para perder peso?” Debes preguntarte esto seriamente y sopesar la respuesta. Si estás desempleada, tienes un montón de preocupaciones en la cabeza, te da pánico el futuro… es ese caso, casi mejor olvidarse de meter un estresor más en tu vida que, si no eres capaz de cumplir, te va a cargar con mucha más ansiedad y sensación de fracaso. Justo lo que no necesitas ahora.
    • Cuando te hablo de “en la práctica” me refiero a aspectos meramente técnicos y prácticos: ¿puedes cocinar?, ¿te gusta?, ¿tienes tiempo?, ¿compartes cocina, frigorífico y alimentos con toda la familia?, ¿puedes tener acceso a determinados alimentos -tanto buenos como malos?, ¿haces la compra o alguien de la familia se encarga? Porque igual tienes la casa llena de alimentos que no son lo más saludables que pueden provocarte pero que no son tuyos y tienes que ver a diario. Igual no te encargas de cocinar y no tienes tiempo para ayudar a la persona encargada. Igual ahora mismo estás a cargo de los niños y no sabes cómo puedes adaptar la dieta de la familia sin que haya bronca por medio… Como ves, hay varios factores que necesitamos tener en cuenta y son fundamentales a la hora de saber si realmente estamos preparadas para empezar un programa de pérdida de peso o no.
  2. Perfecto. He estado pensando y creo que estoy en un momento ideal para empezar con mi pauta. Muy bien, mi recomendación entonces en este punto es que lleves un diario de alimentación de una semana, donde apuntes todo (y repito, TODO) lo que comas y bebas cada día, a qué hora, dónde y cómo te sientes. Este trabajo puede sonar aburridísimo y un pelmazo. Pero es una de las herramientas más poderosas que tienes si quieres perder peso. ¿Por qué? Porque te va a permitir ser consciente no solo de tus elecciones dietéticas, sino también de cuándo y por qué comes. Quizá te sorprenda descubrir que cuando te sientes aburrida, sola o deprimida, comes (y a lo mejor en esos momentos no te apetecen precisamente unas ramitas de apio…). Prestando atención a esta simple herramienta puedes llegar a perder bastante peso si tu problema es comer de forma desordenada o comer de forma emocional. Un ejemplo: te das cuenta de que antes de acostarte te entra mucha ansiedad y le metes uña al bote de crema de cacahuete. No es tan mala, te consuelas, sería mucho peor si me comiera una tableta de chocolate. Y puedes llevar razón. El problema es que, si estás comiéndote medio bote de crema de cacahuete todas las noches, eso puede suponer el incremento calórico que esté haciendo que pongas peso. Sobre todo, si hay otros momentos de estrés o aburrimiento a lo largo del día en los que te consuelas con comida. ¡Qué típico es eso de que me apetece comer dulce después de comer, ¿verdad?! Revisa bien el diario y marca en rojo o con un marcador fluorescente todos aquellos momentos en los que picoteas fuera de las comidas principales. Párate a pensar las razones que hay detrás de esos momentos. Sé sincera.
    adelgazar
  3. Relacionado con lo anterior también está el identificar lo que bebemos a lo largo de la semana. Primero, porque igual no estamos teniendo en cuenta las calorías líquidas (cafés, refrescos, zumitos, batidos, smoothies, cervecitas…) o, porque no estamos bebiendo suficiente agua. Sí, esto puede sonar raro, pero piénsalo: a veces el cuerpo nos pide agua y, como estamos perdiendo la comunicación con nuestros cuerpos, en modo automático recurrimos a la comida para acallar esa “necesidad”: “el cuerpo me pide algo, pero no sé muy bien qué es… voy a comerme una galleta, a ver si se me pasa…” ¿te suena? Lo que puedes hacer de aquí en adelante es ver cuántos vasos de agua te bebes al día y, cada vez que tengas esa sensación de que el cuerpo te habla y no sabes muy bien qué te dice, bébete un vaso de agua y espera 10-15 minutos. Si después de ese tiempo, el cuerpo no se comunica, voilà! Lo que estabas era seca. Si sigues sintiendo esa gusilla, pregúntate si lo que tienes es hambre.
  4. También relacionado con el registro de alimentos, vas a poder identificar si hay algo en tu alimentación que haya cambiado drásticamente durante estos meses. Te dejo algunos ejemplos que seguro que también te han pasado a ti. Igual porque ha sido más difícil ir al súper y comprar tus alimentos, has recurrido a alimentos más procesados y menos frescos de lo que comías antes. Igual has empezado a comer más pasta, más panes, más dulces… porque son más baratos y estás un poco apurada con el ERE; porque te ha dado por cocinar, de pleno aburrimiento… Igual lo que ha pasado es que estas deprimida y para quitarte las penas te has premiado con varios take-aways a la semana: viernes, comida china porque es tu prefe; sábado, noche de pizzas y Netflix y domingo, heladito de Ben&Jerrys, porque mañana lo mismo no lo contamos…
    Igual el estrés ha hecho que descuides tu alimentación y te ha dado por comer más golosinas y chocolates (de las que tienes por ahí para entretener a los niños mientras tele-trabajas).
    O lo mismo te ha dado por el alcohol, y has bebido más que antes del COVID… quién sabe. Cada caso es único. Lo que está claro es que eres la única que tiene la respuesta. A veces enfrentarse a ellas duele, pero el primer paso para cambiar una situación, es ser consciente de ella.
  5. Algo evidente de la cuarentena y que ha hecho que mucha gente aumente un poco de peso es el sedentarismo. Es normal y obvio que, si de repente, nos pasamos las 24 horas del día en casa, pues nuestro nivel de actividad física disminuya, en muchos casos hasta ser prácticamente nulo y, si seguimos comiendo igual, está claro que vamos a engordar. De forma muy simplificada, es una energía que no estamos usando. Pero bueno, ya de perdidos al río. No tiene sentido lamentarse ahora, lo que podemos hacer es poner remedio. Y para ello, lo mejor es, simplemente volver a ponerte en marcha. Abandona el sedentarismo. Muévete. Si ibas al gym y ahora te da un poquito de miedo, camina, hazte unas clases online de lo que más te guste, baila, sal a correr o con la bici si te gusta, hazte un yoga tranquila al levantarte… Haz lo que te guste y disfrutes (aquí tienes un entrenamiento muy sencillito para que empieces ya y algunos consejos más). Y aunque no me gusta simplificar las cosas demasiado, porque cada persona y situación es un mundo, atiende a lo que te digo: en el hipotético e idealizado caso en el que, imagina que sigues comiendo lo mismo y has conseguido mantener el estrés a raya (es decir, mismas calorías antes, durante y después del COVID sin interferencia del estrés (porque no sé si lo sabías, pero el estrés engorda; lo hablamos en otro artículo si quieres)), el peso que hayas puesto durante la cuarentena lo perderías en un tiempo muy parecido si vuelves a hacer la actividad física que hacías antes de que empezara todo esto. ¿Qué no te lo crees? Ponte a ello ahora mismo sin modificar nada más y me cuentas en 4 meses (repito, funciona sobre todo si la carga de estrés está bajo control).

Y así, con estas sugerencias acabo los 5 puntos. Y te regalo uno más: come muy muy lento. Mastica bien, tómate tu tiempo y conecta con el proceso: te estás alimentando, te estás nutriendo.
Deja el móvil de lado, quita la tele y aparta el ordenador. Como mucho, come acompañada, ten conversaciones con tus familiares y/o compañeros de piso.

Concéntrate en tu comida y disfruta. Simplemente este cambio tan aparentemente absurdo, reporta beneficios increíbles y casi inmediatos. Te vas a sorprender del resultado.

Y así acabamos. ¿Qué te parecen estas ideas? ¿Te habías parado a pensar en ellas?

Dime qué paso crees que te puede ayudar más y cuéntame cuándo te vas a poner manos a la obra con ello.

¿Sabías que una acción tan simple como contar con el apoyo de tus amistades o familiares y hacerlos partícipe de tus objetivos es una de las mejores estrategias para tener éxito con tu programa de nutrición o entrenamiento?
Pues sí, al parecer:

Personas que involucran a su círculo social en el proceso muestran más motivación y adhesión a sus programas y abandonan menos.

Quizá es por eso de que nos sentimos mal si nos hemos comprometido con otros a hacer algo (algo que no tenemos ningún reparo en romper si el compromiso lo hacemos con nosotras mismas).

Por eso, me encantará saber en qué punto empezarás mañana y cuál es tu plan.

Por supuesto, si necesitas ayuda con ello o estás muy perdida y no sabes por dónde empezar, estaré más que encantada de ayudarte. Ponte en contacto conmigo para que podamos empezar cuanto antes.

¡Un abrazo grande!

La imagen de portada es de Artem Labunsky y la encontré en Unsplash. La imagen de los hamsters es de Bonnie Kittle y también la saqué de Unsplash.

SobreCristina

Hola, soy Cristina, apasionada de la nutrición, la vida sana, hacer deporte, cocinar y… aspirante a granjera. Esa soy yo. Y quiero ayudarte a sentirte a gusto con tu cuerpo y a comer de forma equilibrada entre medias, disfrutando el proceso. Si te apetece leer algo más sobre mi y lo que hago, puedes echar un vistazo en el menú superior "Quién soy".

Deja tu comentario :)

A %d blogueros les gusta esto: