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El virus que está cambiando el mundo : y nuestra manera de entenderlo

COVID-19. Coronavirus. El virus que llegó de China… Mascarillas, desinfectantes, pandemia, cierre de fronteras, cuarentena… ¿Qué está pasando?

No sé ni siquiera por dónde empezar… Seguramente te sientas como yo, aún en shock y sin poderte creer que el mundo entero esté paralizado… Que estamos encerradas en casa, bajo la amenaza de un virus que parecía que nunca iba a acercarse a nosotros…

Que hace una semana (¡una semana! Y parece que hacen ya dos o tres años…) mirábamos a la tele asombrándonos por lo que estaba pasando en Italia… ¡Pobres italianos! ¡Qué habrán hecho los pobrecillos para merecer eso…! Y aquí lo tenemos, ahora nosotras.

¿Se te pasó por la cabeza en algún momento que iba a tocarnos también a nosotras? ¿Tan pronto?

Y es que estamos mentalmente programadas con una serie de sesgos e ideas preconcebidas que nos ayudan a protegernos. Que de alguna forma, nos dan seguridad para no entrar en pánico y poder continuar. Y eso nos pasó. Ay, estos pobres italianos… suerte que nosotros, con nuestro sistema sanitario y nuestros anticuerpos españoles, estamos a salvo… Ja.

Desde luego, podemos sentirnos afortunadas por estar viviendo un acontecimiento histórico de este calibre, aunque de repercusiones todavía incalculables.

Y sé que la frase anterior puede sonar un poco estúpida para muchas, pero detente un momento y piénsala. Probablemente me leas desde la calidez de tu casa. Una casa que cuenta con suministro de agua caliente, luz, calefacción o aire acondicionado, Internet… Una casa desde la que puedes trabajar, una casa en la que puedes vivir. Una semana, dos, veinte… las que hagan falta.

Resulta que quizá tengamos que estar una temporadita en casa… Ya sé, ya sé que no es justo, que es una mierda, que no lo merecemos, que el ser humano es un ser social, que necesitamos aire, que la casa te consume, que pierdes tu trabajo… Ya sé. Sin embargo, ¿te has parado a pensar que solo estás mirando tu propio ombligo?

No podemos aguantarnos dentro. Llega una situación como ésta, en la que un virus maléfico amenaza con destruir nuestro status quo, con llevarse a nuestros mayores seres queridos, con contagiar a diestro y siniestro a quién se le cruce… y el único mensaje que recibimos es: QUÉDATE EN CASA. Y tú no puedes.

Créeme que te entiendo. Que soy la primera que no aguanto ni dos segundos en casa sentada. Créeme que entiendo perfectamente qué va a pasar contigo, sobre todo si por culpa del virus has perdido tu trabajo o te quedas en una situación indeterminada. Pero, ¿sabes qué?

Ahora no podemos solo pensar en MI DESEO, MIS NECESIDADES. Se trata de algo más grande que nosotras. Se trata de ser solidaria para con nuestros mayores y enfermos. Porque si no somos capaces de aguantar unos días en casita encerradas, ellos son los que peor parados van a salir.

E incluso tú, o tus hijos, o tu pareja… De rebote, si llegaras a necesitar asistencia sanitaria de urgencias (accidentes, un ataque de apendicitis, un corte grave…) estará todo el sistema tan brutalmente congestionado que, vete rezando para que no ocurra, a duras penas podrán atenderte.

Y precisamente debido a esta congestión es por lo que los fallecimientos van a seguir aumentando. Y si aún nos queda una pizca de solidaridad para con nuestros abuelos y enfermos (las personas que van a tener más dificultad para vencer el virus) tenemos que aguantar. Aguantar y quedarnos en casa. Por mucho que nos joda.

Simple y llanamente. Repito. El virus no podemos pararlo. Pero podemos parar la velocidad de trasmisión y con ello, contribuir a no saturar el sistema sanitario y que hayan recursos para todos. Y, también, daremos tiempo a que se perfeccionen los tratamientos, sepamos más sobre el virus y, quién sabe, hasta que trabajen en una vacuna.

Y a esto se refieren con lo de frenar la curva, que a estas alturas estarás ya harta de oír por todos lados.

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Entonces, ante esta situación, lo mejor es que tratemos de calmarnos y asumir cuanto antes que nuestras necesidades no son prioritarias ahora. Y tenemos que ayudarnos.

Y de nuevo, entiendo y sé que es complicado mantener la calma en estas situaciones. Que no es fácil estar todo el santo día encerrada en casa, sobre todo cuando no vives sola y compartes la casa con más personas, cuando tienes que trabajar y tus hijos no paran de corretear alrededor, cuando vives en un cuchitril, encerrada entre literalmente cuatro paredes que te asfixian…

Es muy fácil mandar vídeos por Internet y leer artículos en los que nos dicen: “por fin, disfruta de las vacaciones”. O, “no hay mejor momento para ponerse en forma que ahora, con estos súper entrenamientos en la terraza. Cuerpo bikini en 2 semanas”.

Bazofia. Desgraciadamente, pocas personas disponen de una terraza de 15 m2 donde poder ejercitarse a diario y otras muchas tampoco es que puedan disfrutar de estas vacaciones… porque tienen que trabajar, cuidar a sus hijos, cuidar a sus mayores, cuidar de nosotras, preocuparse por su salud… Recuerda que hay todo un entramado de personas que se levantan todos los días enfrentándose al virus para ayudarte: bien sean profesionales sanitarios, farmacéuticas, empleadas de supermercado, transportistas…

Lo principal aquí es entender que cada una tenemos nuestra situación, nuestra vida, nuestras complicaciones… y que, aunque hay una parte de verdad en estos mensajes de Mr Wonderful, de que todo va a salir bien y todo es precioso y perfecto tal y como es y que todo pasará, el mensaje principal que podemos extraer es el siguiente:

Cuanta más basura digital consumas durante la cuarentena, más ansiosa y frustrada te vas a sentir y, lo que es peor, más vas a desperdiciar este tiempo.

Porque te adelanto que sí, se puede sacar mucho de este tiempo si haces un esfuerzo e intentas trabajar en ti. En lo que te preocupa, en lo que necesitas y en cómo te sientes. Pero no vas a ganar nada preocupándote de más, conectada 24h al canal noticias, a Twitter y compartiendo mensajes catastrofistas en Whatsapp.

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Cuanto más te obsesiones, menos recursos vas a tener para buscar tu bienestar y vas a desperdiciar un tiempo muy valioso que podrías estar invirtiendo en ti: en tus necesidades, en tu bienestar.

Piénsalo, porque el problema es gordo. Lo tenemos aquí y no se va a evaporar como por arte de magia el día 1 de abril.

Por eso, durante estos días te voy a ayudar y voy a compartir contigo algunas estrategias y recursos que yo misma estoy utilizando en casa desde ya para mantener mi mente despejada, mi casa lista y ordenada y mi cuerpo en forma sin tener que salir a la calle.

¡Ánimo! No estás sola en esto. Quédate en casa, lávate bien las manos y no pierdas la calma.

Por cierto, si te interesa saber un poco más sobre el virus, su historia, epidemiología y cómo frenar la curva, házmelo saber. Puedo escribir un artículo un poco más científico sobre eso si te interesa.
en este artículo simplemente estoy dando mi opinión, sin entrar en detalles sobre el virus, cómo se propaga, cuáles son los grupos de riesgo etc.

SobreCristina

Hola, soy Cristina, apasionada de la nutrición, la vida sana, hacer deporte, cocinar y… aspirante a granjera. Esa soy yo. Y quiero ayudarte a sentirte a gusto con tu cuerpo y a comer de forma equilibrada entre medias, disfrutando el proceso. Si te apetece leer algo más sobre mi y lo que hago, puedes echar un vistazo en el menú superior "Quién soy".

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