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Introducción al tratamiento dietético: Junio, visibilizando el lipedema

Si me sigues en Instagram sabrás que este año recibí mi diagnóstico de lipedema. También te habrás enterado de que junio es el mes de visibilización y conciencia de esta enfermedad, bastante desconocida aún no solo por el público en general, sino también por la comunidad médica.

Pero vamos a ir por partes, ¿sabes qué es el lipedema?

En palabras de Lipemedical,  es una enfermedad progresiva del tejido graso caracterizada por un acúmulo de grasa patológica especialmente en las extremidades (piernas y brazos).

Sin embargo, la enfermedad no se queda en algo meramente estético. Es una enfermedad que causa bastante dolor, sensación de pesadez en las piernas, incomodidad, salen hematomas con mucha frecuencia a la mínima palpación, etc.

Pero lo peor de todo es la carga psicológica. No saber qué pasa con tu cuerpo, por qué, a pesar de que cuidas la dieta y haces ejercicio regularmente, tus piernas no dejan de crecer, como si pertenecieran a otro cuerpo.

Sientes que tu cuerpo te ha traicionado.

El sentirte que eres un bicho raro, totalmente abandonada por un sistema sanitario que se empeña en decirte que lo que tienes que hacer es dieta y ejercicio (cuando te matas ya de hacerlo), sentir pánico y vergüenza a ponerte un pantalón corto enseñando piernas no te pertenecen, el aislamiento al que algunas nos sometemos, para que no nos descubran, para que no vean esta parte tan monstruosa… Esa carga mental es indescriptible.

Y con esas frases anteriores te hablo de cómo me he sentido yo a lo largo de tantos años. Y pongo hoy voz a muchas otras que aún están calladas, avergonzadas. Y lo digo claro, YO también tengo lipedema.

Así va calando esta enfermedad, de forma silenciosa y dolorosa.

Como una imagen vale más que mil palabras, y necesitamos visibilizar el lipedema, te dejo la siguiente imagen donde puedes ver un grado avanzado, para que te hagas una idea.

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– Fotografía propiedad de Lipedema Foundation, reproducida con permisos del autor.

Como comprenderás, hay mucho que hablar sobre el lipedema, especialmente durante este mes. Sin embargo, en este post me voy a centrar solo en el tratamiento dietético (sin cubrir todas las opciones, que da para mucho).

Atendiendo a la definición de lipedema, parece obvio que una dieta anti-inflamatoria sería lo ideal.

Y esa es mi recomendación sin duda. En mi caso, tanto el dolor como el avance de la enfermedad están mucho más controlados desde que me alimento de esta forma (hace varios años ya).

Antes de pasar a explicar en qué consiste una dieta anti-inflamatoria, deja que te ponga un poco en perspectiva, hacia dónde van los tiros en los últimos años en cuanto a investigación se refiere.

En Lipedema Project están empezando a probar con éxito la dieta cetogénica en pacientes con lipedema y linfedema, viendo mejoras en la pérdida de peso y volumen y también en la inflamación.

Una dieta cetogénica es básicamente una dieta muy baja en carbohidratos y muy alta en grasas. Seguro que te suena porque está últimamente muy de moda por su éxito contra la pérdida de peso y el manejo de enfermedades como la diabetes tipo 2 o el autismo.

Sin embargo, pese a lo prometedor que suena tener una dieta que puede ayudar enormemente a reducir la inflamación y disminuir el volumen de las piernas, en mi opinión la cosa no está tan clara. Necesitamos más estudios que avalen que esta práctica es efectiva y necesitamos también considerar cada situación personal. Ahora explico por qué.

Quizá porque mi experiencia con la dieta cetogénica es muy negativa, he reaccionado de forma más escéptica con la recomendación de Lipedema Project. Así que me he puesto a investigar sobre el tema.

Ya sabes, no te creas nada sin evidencia, sobre todo si pinta demasiado bonito.

De todos los artículos que aparecen en la web de Lipedema Project, solo hay un estudio científico que respalde el uso de la dieta cetogénica. El resto son testimonios de pacientes que ellos han tratado. Lo cual en parte tiene explicación, al ser el lipedema tan desconocido por un lado, y la dieta cetogénica algo tan puntero en los últimos años.

Aún así, saber que esta dieta puede estar ayudando a muchas mujeres en Estados Unidos ya me llena de esperanza, a pesar de que a mí me dejó hecha polvo.

Sin duda yo soy la primera que deseo y necesito tener un tratamiento efectivo contra el lipedema, ya sea médico, dietético, de ejercicio o de fisioterapia. De hecho, la estrategia es una estrategia global y holística, que abarque todo lo anterior. Pero no solo para esta enfermedad, en general para todas.

Entonces, antes de dar algo por sentado, creo sensato hacer un poquito de estudio.

Éste es el artículo en cuestión (el único que enlazan en su web) y, como te voy a explicar ahora, creo que aún nos queda mucho por investigar en este sentido:

  • La muestra es excesivamente pequeña, solo participan 12 sujetos.
  • Estos sujetos están aquejados de linfedema (otra patología diferente, aunque relacionada con el lipedema, porque hay casos de lipedema que derivan en linfedema. El linfedema es una enfermedad linfática, en la que se producen obstrucciones del sistema linfático provocando edema y otras complicaciones) y obesidad. Por tanto, para mí esto no es representativo.
  • A continuación nos hablan de la intervención: una intervención del estilo de vida durante 18 semanas. Sin embargo, no se especifica la intervención: ¿cómo se hizo el seguimiento? ¿Cómo fue el registro de alimentación? ¿Los monitorizaron o se basaban en recordatorios de alimentación? ¿Hubo otras modificaciones del estilo de vida? Demasiadas incógnitas y poca especificidad a la hora de diseñar el estudio (no pagué por acceder al artículo, pero aún así, no me pinta bien si son tan escuetos con el abstracto).
  • Por último, tasa de abandono. El estudio tiene una tasa de retención del 83%. Si hay 12 participantes y se caen 2, me parece que los resultados muy representativos no van a ser…?

Por tanto, mi opinión es que creo que hay futuro en investigar sobre el posible tratamiento dietético con dieta cetogénica. Pero, de momento, y dada la escasez de evidencia, me parece más interesante la dieta anti-inflamatoria. Donde sí que hay mayor evidencia (abajo tienes varios links por si quieres investigar).

De forma muy simplista, una dieta anti-inflamatoria es una dieta variada en la que abundan multitud de alimentos que reducen la inflamación. Estos alimentos son en su mayoría verduras y frutas, idealmente ecológicas y de todos los colores; ácidos grasos omega 3 procedentes de semillas, nueces y pescado graso; legumbres, especias como la cúrcuma, té verde y algunos cereales integrales.

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Fotografía de Oasis Advanced Wellness, via Facebook

Hay bastante que quiero hablar de esta dieta, porque es muy interesante en muchas patologías auto-inmunes, metabólicas y en desequilibrios hormonales, pero lo dejo para siguientes artículos para no alargar este demasiado.

Una dieta de este tipo no solo ayuda contra la inflamación, abundante en lipedema y linfedema, también ayuda al hígado en su labor de detoxificación.

Es muy común que pacientes de lipedema también estén aquejadas de desequilibrios hormonales, especialmente problemas con los estrógenos, como la endometrisis o síndrome de ovarios poliquísticos, por poner algunos ejemplos. De hecho, el lipedema suele tener una componente hormonal, comienza o se agrava después de un momento de cambio en los niveles hormonales (al aparecer la regla, embarazo o menopausia).

En este caso, una dieta que también ayude con la correcta eliminación de excesos de hormonas y ayude al hígado a procesar los tóxicos y toxinas que contribuyen al desequilibrio hormonal, parecería muy lógico.

Y por eso yo creo que a mí, personalmente, la dieta cetogénica me sentó tan mal. Porque para la mayoría de mortales, en la práctica, una dieta cetogénica es una dieta muy alta en grasas y con más proteína de la recomendada, y basada en alimentos convencionales (y de dudosa calidad) fundamentalmente de origen animal.

Por tanto, puede ser bastante fácil que se abuse de grasas de mala calidad y alimentos inflamatorios, como las carnes de ganadería intensiva, lácteos procesados y aceites refinados. Estos alimentos en teoría serían cetogénicos, pero deshacen las bondades de la dieta cetogénica si no atendemos a su origen y cantidades.

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Dieta cetogénica de dudosa calidad
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Dieta cetogénica anti-inflamatoria

Puede llegar a ser una dieta bastante inflamatoria si no se diseña bien, donde abunden alimentos inflamatorios, no ecológicos, que pueden empeorar la inflamación sistémica y el equilibrio de hormonas.

Probablemente, una dieta cetogénica con variedad y abundancia de fuentes vegetales ecológicas podría ayudar, ya que combinamos las bondades de la dieta anti-inflamatoria con el efecto de la dieta cetogénica.

De igual forma pienso que una dieta anti-inflamatoria ligeramente baja en carbohidratos sería muy buena opción también (¡depende de cuánto bajes los carbohidratos hasta puede solaparse con la cetogénica!).

Resumiendo, creo que hay mucho futuro aún en cuanto al tratamiento dietético del lipedema. Por ahora las opciones más tradicionales se basan en una dieta anti-inflamatoria con baja carga glucémica y mucha fibra, para combatir la resistencia a la insulina y luchar contra la inflamación.

Sin embargo, la dieta cetogénica puede suponer una alternativa muy interesante, especialmente en personas con alta adiposidad y grados más avanzados por sus efectos metabólicos y anti-inflamatorios.

Aquí, no obstante, me muestro un poco escéptica y perfilaría mucho la intervención. Ya que tanto mi experiencia como la de otras clientas (no aquejadas de lipedema, pero sí de trastornos hormonales) ha sido negativa con la dieta cetogénica, agravando trastornos hormonales subyacentes.

La solución para mí estaría en diseñar una intervención basada en alimentos anti-inflamatorios fundamentalmente de origen vegetal, y controlando la calidad de los mismos (alimentos ecológicos y con alta densidad nutricional en la medida de lo posible).

En cuanto al ratio de macronutrientes (esto es, si nos decantamos por una dieta cetogénica, baja en carbohidratos o baja en grasa), creo que lo ideal sería definirlo en función de las características personales de la paciente. Ya que cada persona responde de forma distinta a diferentes distribuciones de nutrientes.

Dicho ésto, estaré al tanto de las futuras novedades en cuanto al tratamiento nutricional del lipedema. En el próximo artículo te cuento un poco más sobre la dieta anti-inflamatoria, a no ser que te interese más la dieta cetogénica (házmelo saber en los comentarios). 🤓

Mientras, cuéntame si alguna vez has probado alguna de estas dietas y cómo te fue.

Y ya sabes, no te olvides compartir este artículo si te ha gustado. ¡Que sepa todo el mundo que el lipedema existe y que no estamos solas!

RECURSOS:

SobreCristina

Hola, soy Cristina, apasionada de la nutrición, la vida sana, hacer deporte, cocinar y… aspirante a granjera. Esa soy yo. Y quiero ayudarte a sentirte a gusto con tu cuerpo y a comer de forma equilibrada entre medias, disfrutando el proceso. Si te apetece leer algo más sobre mi y lo que hago, puedes echar un vistazo en el menú superior "Quién soy".

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