Las mujeres necesitamos “des-aprender” que nuestra valía y felicidad depende del número que marque la báscula o la talla que vistas.

¡Hola! Soy Cristina y me alegro mucho de que estés aquí.

Hola, soy Cristina, apasionada de la nutrición, la vida sana, hacer deporte, cocinar y… aspirante a granjera.
Esa soy yo.

Y quiero ayudarte a sentirte a gusto con tu cuerpo y a comer de forma equilibrada, disfrutando del proceso mientras tanto.


En nutrición no hay blancos o negros, todo es relativo

Cada persona es diferente, por eso, cada situación ha de ser personalizada y adaptada a tus necesidades.

Ahora que nos hemos presentado, quiero contarte qué vas a encontrar aquí:


"Mi misión es ayudarte a creer en tus posibilidades para que de esta forma puedas cumplir lo que te propongas".

En los 8 años que llevo ayudando a otras mujeres a encontrarse a gusto con sus cuerpos y con su peso, me he dado cuenta de que el diálogo que tenemos en nuestras cabecitas es lo que define que tengamos éxito o no.
No los alimentos que comes, ni las cantidades que comes, sino las creencias que tienes sobre tu alimentación. Cómo vives tu alimentación y cómo te relacionas con ella.

Te voy a ser sincera. Ya no creo en el fitness obsesivo que no se disfruta. Creo en el movimiento como pilar fundamental de la salud.

No creo en contar calorías y obsesionarnos con los nutrientes. La alimentación es un proceso social, cultural y destinado también a nuestro disfrute.
Se puede estar muy sana (y ser muy feliz) disfrutando de la comida y haciendo el ejercicio que te gusta, cuando te gusta.

No hay un ejercicio ideal. No hay una dieta ideal. La mejor dieta es la que eres capaz de seguir en el tiempo, disfrutándola sin sentimientos negativos.
El mejor ejercicio es el que haces porque disfrutas haciéndolo, porque te encanta cómo te sientes después de hacerlo, el que no te cuesta, el que te pone una sonrisa en los labios…

Por eso, en mi práctica no vas a ver dietas restrictivas o dietas de ‘copia-pega’ para todo el mundo. MI FILOSOFÍA VA EN CONTRA DE:


  • Dietas restrictivas y el concepto del fitness ligado a objetivos estéticos como parámetro de éxito e influencia y destinado a inflar egos.
  • Contar calorías. Ir en contra de la esclavitud dietética. Ir en contra de las imposiciones socialmente aceptadas de salud = peso.
  • El valor de una mujer = el peso que tiene.
  • Fitness masivo. Más no es mejor. No todo el ejercicio tiene que ser dentro de un gimnasio levantando pesas.
  • La cultura de la dieta. Menos no es saludable. Ni en comida ni en kilos.
  • El patriarcado y la no diversidad corporal. Libertad corporal y diversidad de cuerpos sin vergüenzas ni opresión.
  • La restricción de alimentos. Restringir = alimentación desordenada. 
  • La creencia de que para alcanzar un cuerpo con el que te sientas a gusto y funcional tengas que sufrir. Perder peso no es = a sufrir. Hay que disfrutar del proceso y de la comida.