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¡Se acaba!: Dieta baja en carbohidratos

Pues sí, ponemos fin al mes de dieta baja en carbohidratos esta semana. ¿Que cómo ha ido? Pues vamos a ver ahora mismo.

De nuevo, la semana no empieza con buen pie. Tengo muchísima alergia el lunes y me siento súper mal por la inminente llegada de mi menstruación (ya te conté la semana pasada lo mal que suelo sentirme la semana previa). Estoy experimentando síntomas muy molestos esta vez, como una hinchazón anormal en las mamas (y una sensibilidad extrema), y mucho, mucho cansancio, además de dolor de cadera. Estoy segura de que mis niveles de estrógenos no andan muy bien…

¡La buena noticia es que el dolor de cuello ha remitido! ¡¡Yupi!! Estoy yendo a un quiropráctico que la verdad, me ha devuelto la movilidad articular en el cuello y, ¡vaya regalo! ¡El hecho de poder mover y rotar el cuello en todas direcciones parece casi mágico! ¡Hacía muuuuuuucho tiempo que no me sentía así de bien!

Por lo demás, sigo con mucho cansancio. Me cuesta muchísimo todo. Creo que definitivamente, estoy totalmente quemada. Sí, el estrés tan continuado de estos últimos tiempos ha hecho que mis glándulas adrenales y mi sistema nervioso estén totalmente agotados. Es tiempo de cuidarme y reponerme. Y ahora es el mejor momento.

¿Por qué? Pues porque ya no trabajo en la academia. Las cosas no iban bien para los departamentos de lenguas y han decidido ir cerrándolos. Y mira, a mi me hace bien. Ha sido un año muy duro de trabajo, de estrés, de horas de más, de agotamiento físico y mental… Así que ahora es tiempo de pasar página y querer dedicarme a mi misma. A restaurar todo el año que el estrés ha generado y a quererme y cuidarme, para volver a empezar.

Todo este estrés e inestabilidad, y el hecho de saber que la semana que viene toca dieta nueva me tiene un poco descolocada y algo ansiosa.

Aunque a pesar de todo, ha sido una semana de portarme bien comiendo y seguir más o menos los principios que había establecido al empezar. Excepto el domingo, que necesito algo de hidratos, algo dulce… Y antes de caer en la tentación me pongo manos a la obra y hago unas magdalenitas fit riquísimas!! Echa un vistazo a las fotos, un poquito más abajo y en la cabecera del post.

Aquí te dejo también el cuadro resumen de la ingesta de la semana:

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Ahora que empiezo a controlar la dieta y acostumbrarme a no necesitar tantos hidratos, ¡se acaba el mes!

Pero bueno… Aunque a nivel físico no es que me sienta especialmente mejor, no se me ha hecho tan pesada, después de todo. Es más a nivel de coco que otra cosa, porque me he sentido satisfecha la mayor parte del tiempo (de hecho, me he sentido satisfecha de más, con poca comida me sentía llena. No quería comer nada más).

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En cuanto a movimiento esta semana, mira el cuadro y la gráfica:

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¡Qué casualidad que son las mismas calorías, pisos escalados y km que la semana anterior! ¡Prometo que no lo he hecho a posta!

Esto denota que, al menos el ejercicio, lo he mantenido igual. Es decir, ¡continúo moviéndome!

En cuanto a manejo del estrés, sigo con mis técnicas de relajación y meditación. Cumpliendo mi mini-reto diario de al menos 5 minutos de respiración-meditación diaria.

¿Te apuntas? ¡Así podemos darnos apoyo mutuo! Simplemente hazme un comentario debajo y seguimos en esto junt@s 🙂

Y mucho caminar, tomar el sol y reconectar con la naturaleza, que es algo que tenemos muy olvidado y deberíamos hacer todos siempre que tengamos ocasión.

¡Por mi parte nada más por hoy! La semana que viene analizamos esta dieta, hablaremos de las conclusiones finales, veremos si he bajado mi porcentaje de grasa y peso y daremos algunas consejitos a la hora de probar este tipo de dieta!

¡Espero que te haya gustado el segundo mes del reto! Como siempre, puedes compartir si te parece interesante o escribirme un comentario ahí abajo, contándome tu experiencia 🙂

¡Nos leemos pronto! ¡Feliz semana!

 

¡Venga, que ya está casi!: Dieta baja en carbohidratos. Semana 3

Ay, madre… ¡Qué semanita de hambre, de alergia y de complicaciones! ¡No consigo bajar los carbohidratos ni queriendo! Con lo sencillo que parecía a priori llevar una dieta baja en carbohidratos, en la práctica te das cuenta de que cuando realmente hay que bajarlos (y hablo de menos de 50 gramos diarios de hidratos de carbono netos, es decir, descontando la fibra) ¡cuesta muchísimo!

Además, por si fuera poco me queda una semana para la regla. Y es muy normal que en esta etapa aumente el hambre, los antojos, se prefieran los sabores dulces y los hidratos de carbono… ¡Ideal!

Trato de contenerme al máximo e incluir hidratos por la mañana, que es cuando más me apetecen. Pero en el momento en que metes una fruta de más o una patata, ya te pasas de hidratos. Es un poco frustrante y angustiante, y viendo que me puedo empezar a obsesionar, decido no controlarlo más. Que sea lo que tenga que ser.

Así que simplemente trato de evitar los hidratos de carbono y al final del día introducir los datos en la aplicación. A ver qué tal se da.

Y como ves a continuación, muy bien no salió… De hecho solo me mantuve en los 50 gramos de hidratos el lunes, sábado y domingo. ¡3 de 7! ¡Suspenso! Tengo que seguir trabajando en ésto…

carbohidratos

El viernes especialmente se disparan los hidratos. Desayuno avena (no estaba incluida en el planning, pero no me puedo resistir) y ya la lío. ¡El resto del día se descoloca solo por un tazón de porridge!

Nota mental: no más porridge con la dieta baja en carbohidratos.

Al menos consigo mantenerme activa. Como ves, sigo caminando mucho y trato de moverme lo máximo posible.

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Y con respecto a mis estreses y angustias, lo estoy controlando mucho mejor también. Estoy poniéndome la meta de meditar al menos 5 minutitos diarios. Y oye, ¡da resultado!

Empecé con mucho escepticismo, soy una persona muy nerviosa (por dentro) y nunca he tenido fe en que este tipo de técnicas me funcionen.

¿Pero sabes qué? Está todo en nuestra cabeza y querer es poder.

Empecé a creer que me estaba ayudando. Empecé a crear un hábito y, fíjate, ¡me he dado cuenta que me hace bien!

¿Que cómo lo hago? Pues simplemente me coloco en mi foam roller (un rulito de estos de espuma, de los que usan los fisios y tienen en algunos gimnasios para colocarte ahí y hacer algunos ejercicios de masaje, estiramientos…), pongo un temporizador en el móvil (5 minutos bastan de momento), me coloco una lista de reproducción tranquilita en Spotify y cierro los ojos. Ahora simplemente respiro por la nariz, tratando de llenar al máximo el abdomen, muy lento. Solo concentrándome en el aire que entra y sale de mi nariz. Y ya está. Si algún pensamiento me interrumpe, simplemente lo aparto y le digo -sí, sí, le hablo al pensamiento :o- “Ahora no tengo tiempo para ti, luego te dedico un rato ¿vale?”. Y ya está. Lo aparto con gentileza, sin juicios, y sigo respirando.

De nuevo, es algo que parece fácil, pero requiere empezar, ponerse, querer hacerlo, creer en ello y que empiece la magia.

A mí me ha funcionado. Y creo que es algo muy interesante que deberíamos hacer todos en estos tiempos que corren. Parar un momento y dedicarnos al ahora, al momento presente. Darnos cuenta que existimos, que respiramos, que somos materia también… ¿Qué piensas tú de todo esto? ¿Sueles meditar?

Para ir acabando te dejo los platos de esta semana. No ha sido muy prolífica, la verdad. Pero bueno, todos tenemos derecho a una semana de caos, ¿no?

¡No veas lo que me ha costado no irme de brunch este finde! Un cafecito es lo máximo a lo que he aspirado… :/
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¡Nos leemos la semana que viene! ¡Feliz día!

Propositos

¡Feliz año nuevo! Bye bye, 2016!: ¿Tienes ya tu lista de propósitos?

Seguramente en estas primeras semanas de enero en vuestras cabezas empiece a resonar una frase: DIETA (DETOX) y uno de vuestros propósitos de año nuevo sea perder peso o apuntaros al gimnasio.

De hecho, seguro que más de uno desde el día 2 (porque no hace falta que mencione siquiera el día 1, ¿no? :P) está a agua y apio, para eliminar toxinas ¿me equivoco?

Sin embargo, más de la mitad de los propósitos de año nuevo fracasan a las pocas semanas. ¿Alguna vez te has parado a pensar por qué?

Bueno, aquí van algunas causas:

  1. Tus propósitos no están definidos correctamente en el tiempo, no son viables, no son razonables, no son reales.
  2. No te los crees o son demasiado complejos para tu estado actual. Te desmotivas y abandonas.
  3. ¡No tienes un plan! Y sin planes, sin objetivos, sin metas, no se consiguen las cosas. Simplemente son deseos, ojalases.
  4. No crees en ti mism@. Quizá lo has intentado antes y fracasaste, quizás no estés en tu mejor momento, quizá piensas que no lo mereces realmente…
  5. Estás solo o sola frente a tu objetivo, la gente de tu alrededor no te comprende.
  6. ¡Odias empezar, odias el proceso, odias todo lo que conlleva! Te supone un esfuerzo sobrehumano que no estás dispuest@ a invertir.
  7. No has previsto posibles obstáculos, por tanto, no los contemplas en tu plan y fracasas.
  8. No empiezas YA, te pones fechas futuras que siempre aplazas.

Si te ves identificad@ con alguno de estos puntos, ¡te traigo buenas noticias! ¡¡Tú puedes conseguir lo que te propongas!! Simplemente necesitas definir correctamente un plan y ponerte manos a la obra.

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Foto de DTS Creative Community

Para ello, establece metas concretas sobre el calendario, metas alcanzables que puedas empezar ya. Mejor algo simple y fácil que puedas empezar ahora mismo que no algo complicado que tengas que ir atrasando y atrasando. Piensa por ejemplo en lo siguiente: cualquiera puede salir a caminar, hoy mismo. No necesitas un equipamiento especial, no necesitas desplazarte a ningún sitio, no cuesta dinero.

Compáralo ahora con las vueltas que le damos a la hora de buscar un gimnasio y el tiempo que pasa mientras te decides: que si encuentra un rato para ir a preguntar, que si tengo que comparar cuotas, que si me tengo que comprar unas zapas y unas mallitas, que si tardaré tanto en llegar… Me pillas, ¿verdad? Cuando te quieres dar cuenta estamos en marzo y bueno, como ya es marzo… ¡Que le den a los propósitos! El año que viene será…

Otra cuestión diferente es la complejidad de nuestras metas. Tienes que ser coherente con tu cuerpo. Con tu estado actual. Si no eres capaz de correr ni 10 minutos, no puedes pretender correr una maratón de aquí a mayo. Tendrás que ir poquito a poquito, ganando confianza en ti mism@ y desmenuzando tu objetivo en objetivos pequeñitos que puedas ir conquistando y, con ello, mejorando tu autoestima (que de paso, es otro buen propósito para anotar en nuestra lista en 2017. Querernos un poquito más a nosotros mismos <3).

Y por todo lo anterior necesitas un plan. Tanto si tu objetivo es entrenar, perder peso, mejorar el rendimiento o simplemente tener una rutina. Necesitas sentarte un momento frente al calendario e ir definiendo tus objetivos. De forma simple, clara, objetiva y con un plan que lo respalde.

De nada me sirve sentarme con mi buena voluntad frente al calendario y decir: de aquí al 1 de marzo perderé 10 kgs y quedarme tan a gusto. ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Tienes un plan en mente? ¿Has decidido qué vas a comer? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué pasa los fines de semana? ¿Vas a hacer deporte? Como comprenderás, eso un caos.

Tendrás que perfilar un poquito más. Algo así como tener frente tuya un pepelito que diga:

Por supuesto, si el objetivo es demasiado complejo o no sabes cómo afrontarlo. Pide ayuda a los expertos que para eso estamos! 😉

Ante esto, puede ocurrir algo. Y es que hayas perdido confianza en ti mism@. Quizá lo hayas intentado antes y no salió, o quizá te de miedo empezar a hacer cambios en tu vida. Déjame decirte que todo está en nuestra mente. La vida no es más que una sucesión de intentos.

Para tener éxito al menos hay que intentarlo. Y al intentarlo habrá veces que salga bien y otras que salga mal. Y es completamente normal.

Tenemos que aprender a aceptar el fracaso y a aprender de las experiencias. Solo así seremos capaces de conseguir nuestros objetivos, puesto que los tropiezos son aprendizajes, estudiando los fracasos podemos corregir nuestros intentos y perfilarlo la siguiente vez, hasta que salga.

Puede ocurrir también que en tu alrededor no te comprendan. Que te sientas aislado, perdido. Y esto no es ninguna tontería. Necesitamos sentirnos apoyados y entendidos.
Si comenzamos una dieta y nuestra pareja es fan de la comida basura, no para de comprar y traer a casa guarrerías y se las zampa delante de ti, lo más normal es que no tengas ninguna adhesión a tu dieta y la abandones a los pocos días. Y realmente no es algo que puedas controlar, ni eres una persona con poca voluntad. Pero necesitamos tener un apoyo externo, personas que nos respalden y nos respeten, que nos hagan el camino más fácil. En este caso, la comunicación es imprescindible. Si en tu familia no entienden o no apoyan tus objetivos, explícaselos, hazte entender.

Otra opción es rodearte de gente afín, seguro que en tu grupo de amigos hay alguien interesado en salir a correr, conoces a alguien en el trabajo que también lleva el túper de casa y podéis comer juntos, o alguien en el gym que está controlando su alimentación y con quién puedes intercambiar impresiones. ¡Adelante! Somos animales sociales y es imprescindible sentirnos valorados, apoyados, comprendidos.

Rodéate de gente positiva que persiga tu bienestar y olvídate de personas tóxicas que, por más que lo intentas, no hacen más que sabotearte.

Si resulta que el problema es que odias el proceso, será muy complicado que cumplas tus propósitos. ¿Por qué no tratas de ajustarlo y hacerlo un poquito más afín a tu estilo de vida? Que no eres incapaz de comer verduras en todos los platos, ¿cómo pretendes hacerte vegetariano de repente? Si odias correr, ¿para qué obligarte a correr una maratón en 6 meses? ¿No será mejor determinar metas que estén a tu alcance? Si quieres ser vegetariano, empieza por introducir poco a poco más verduras en tu vida y a prescindir de la carne: durante la primera semana, trata de introducir verdura en todas las comidas; durante las segunda, solo come carne 2-3 veces a la semana; la tercera, cambia los lácteos por derivados vegetales, y así. Cuando te des cuenta, podrás prescindir de la mayoría de alimentos de origen animal sin que suponga un suplicio.

Lo mismo con el deporte. Si no te gusta correr, ¿por qué no haces bicicleta? O si odias el gym, ¿para qué te apuntas si sabes que en dos semanas no irás más?

Toma un tiempo para determinar CLARAMENTE qué quieres conseguir y CÓMO, de qué forma te resulta más favorable, más divertido, más placentero. No te voy a decir que siempre sea un camino de rosas, pero puedes hacer mucho para ponerlo a tu favor.

Algo muy importante relacionado con el punto anterior es considerar los obstáculos. Pretender que todo va a ir sobre ruedas y sin esfuerzos es absurdo. Surgirán impedimentos, tendrás que modificar planes… Y eso no debe significar tirarlo todo por la borda. ¿Sabes por qué? Porque si consideras esos tropiezos en tu plan inicial tendrás una estrategia para salir victorios@.

Por ejemplo, si estás siguiendo una dieta antiinflamatoria y se acerca el cumpleaños de tu hijo (sabes que vas a comer cosas que no deberías), no te vas a encerrar en el armario y simular un secuestro. Tendrás que dar la cara y, si comes algo indebido, tener una estrategia prevista. En vez de la típica excusa de: “Total, si ya me lo he saltado, qué más da… Todo el esfuerzo a hacer puñetas… Vuelvo a la normalidad, no me merece la pena…”. Hay que hacer un esfuerzo y tener una estrategia (aunque sea mental), para decirnos a nosotros mismos: “Vale, me he pasado hoy. Pero eso no significa que tenga que desechar todo el trabajo hecho. Al contrario, esto va a hacer que en las próximas semanas lleve mi dieta con mayor rigor si es posible. Si lo he hecho una vez, podré hacerlo otra. Y además, somos humanos, y mi hijo solo cumple X años una vez en la vida. No todo va a ser flagelarme. Mañana sigo tan normal y listo, hay muchas otras cosas que he hecho bien, no pasa nada”.

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Foto de DTS Creative Community

¿Entiendes la diferencia, verdad?

Tenemos que aprender a hablarnos con respeto y a cuidar nuestro estado mental, nuestra forma de hablarnos para no sabotearnos y hacernos daño.

Solo conociendo a nuestro enemigo podremos vencerlo. Estudia los obstáculos que se van a anteponer en tu camino y diseña una estrategia para vencerlos. Solo así tendrás más oportunidades de triunfar con tu objetivo. Porque a veces, bajo una capita de fracaso se esconde otra de inseguridad, de creer que no merecemos ese triunfo. A veces hasta nos autosaboteamos para no conseguirlo, porque nos resulta cómoda la situación. Tememos lo que vendrá, aunque sea bueno, y nos estancamos.

Hay que superar esos miedos, esas barreras. Solo así sabrás si puedes. Y yo sé que sí puedes.

Por último, deja que te hable de la procrastinación. El gran mal del siglo XXI. ¿Por qué nos encanta a los humanos dejarlo todo para más adelante? Por miedo. Sí, de nuevo el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a que no salga bien, miedo a fracasar, miedo a no fracasar y enfrentarme a una situación nueva que me pone nerviosa, miedo al qué dirán incluso… pero miedo.

Y ya hemos hablado en los puntos anteriores del miedo y la confianza en uno mismo. Para poderlo superar, tenemos que enfrentarnos a ello. Y para ello, tenemos que lanzarnos. Cuanto antes lo hagamos, mejor. No dejes que te arrastren las excusas. Hazlo ya. Cuando veas que no pasa nada, cuando se convierta en un hábito, una rutina, ni siquiera pensarás en ello, saldrá de forma automática. Por tanto, muévete, actúa.

No dejes para el 2018 lo que te hayas propuesto este año.

Y aunque personalmente no creo en los propósitos de año nuevo (pienso que cualquier momento es bueno para empezar algo que queremos conseguir), entiendo que para muchas personas es un momento ideal para llenarse de energía positiva y motivación y conseguir lo que durante mucho tiempo llevan aplazando (¡o al menos intentarlo!).

Lánzate a la aventura. Si otros lo han hecho, tú también puedes.

Recuerda también que no estás sol@. Cuentas con muchos profesionales que pueden echarte una mano si sientes que no puedes hacerlo solo. ¡Por ejemplo yo! 😛

Ponte en contacto conmigo si quieres que te ayude a conseguir, de una vez por todas, aquello que llevas un tiempo dejando y dejando.

¡¡Es el momento de recuperar el control y la confianza en ti mismo!! ¡¡Confío en ti!!

De nuevo, ¡que tengas un felicísimo 2017! ¡Te mando todo el buen rollo y energía vital para que puedas conseguir lo que te propongas! ¡A por ello!

Y para que te entretengas un rato, te dejo un par de vídeos y artículos muy interesantes que te harán pensar:

¡Nos leemos prontito!

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¡Seguimos!: Dieta baja en carbohidratos. Semana 2

Ufff… Empezamos mal la segunda semana de la dieta baja en carbohidratos. Primero, estoy súper estresada y agobiada en el trabajo y mi cuerpo no responde. Siento un sueño y un cansancio extremos, sobre todo el fin de semana. A más duermo, más quiero y más necesito…

Segundo, ¡¡es mi cumple!! Nos vamos a Edimburgo a celebrarlo… Y claro, no hay visita a ciudad que se preste para andar haciendo experimientos (que conste que lo intenté y casi lo consigo… mea culpa que por esto no pueda sacar conclusiones más objetivas…).

Lo primero me cabrea un poco, para qué nos vamos a engañar. Me siento súper débil, el hambre se ha reducido considerablemente y me lleno muchísimo, con una facilidad pasmosa. Y claro, a la hora de entrenar, pues como que no es lo mismo… Me siento literalmente a medio gas, o incluso menos.

Lo segundo lo trato de controlar… Salimos un jueves y como me siento súper harta y fatigada, hago un ayuno de 24h el primer día. Sensaciones: perfectas. Me levanto nueva después de un día entero sin comer. Pensé que lo llevaría peor, pero la verdad es que no me ha supuesto un gran esfuerzo (en el post de las conclusiones os cuento cositas sobre el ayuno y sus beneficios).

El resto del tiempo en Edimburgo, aunque no hice un registro de lo que comí (es un engorro y es muy difícil estimar lo que comes fuera y los ingredientes que lleva), sí tuve bastante cuidado con las elecciones que hacía. De hecho, hicimos muchas comidas “de súper”, tratando de no comer hidratos y anteponiendo las protes y grasas.

A la vuelta de Edimburgo decido una cosa: con esta dieta es imposible hacer más de 3 comidas. Así que decido hacer cuantas menos comidas, mejor. Me siento súper hastiada, harta y pesada.

En cuanto al deporte… Me vas a matar pero… me siento tan cansada que prácticamente no entreno esta semana. Además, estoy súper contracturada: me duele el cuello, la espalda y la cadera… ¡Imposible empezar mejor un nuevo año, eh?! Aunque eso sí, caminamos y mucho por Edimburgo.

¡Vaya porquería que estoy hecha! Me hago mayor…

Pero bueno, todo esto sirve para aprender. Que es el objetivo del experimento: saber escuchar mi cuerpo y lo que me sienta mejor o peor. De momento, el estrés me tiene muy tocada, veremos si cuando esté más tranquila me siento más animada y menos cansada o no.

Porque el tema del cansancio me preocupa un poco. Eso y la alergia tan acusada que tengo en las últimas semanas. Quizá debería hacer un experimento para ver si soy alérgica a algún alimento (lo dejo para próximos retos) o ¡simplemente soy alérgica a Dublín! Seguiremos viendo mi evolución en las próximas semanas y si tienen o no relación con la alimentación.

De momento, como siempre, te dejo los datos de actividad de Fitbit, los cuadros del registro de alimentos y algunas fotitos de las comidas estos días.

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carbohidratos 2

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Tengo que seguir trabajando con el porcentaje de hidratos de carbono, aún muy alto para una dieta controlada en los mismos. Esta semana se me perdona por el cumple, pero para la siguiente ¡me tengo que poner las pilas!

Como ves, la base de mi alimentación sigue siendo las verduras y hortalizas. En todas las comidas trato de incluir algo de verde, ya sea crudo o cocinado. Eso sí, en esta dieta no todas las verduras sirven. Las que contienen menos contenido de hidratos de carbono son las preferentes: pepino, espinacas, rúcola y otras hojas, apio, berenjena, brócoli…

Además, utilizo mucho el aguacate y las aceitunas. Contienen muy pocos carbohidratos y son excelentes fuentes de grasas saludables, antioxidantes y fibra 🙂

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Si quieres comentarme alguna cosita, ¡soy toda oídos! Quizá tú también has hecho este tipo de dieta y quieras añadir algo, o simplemente te interesa hacer un experimento así y quieres saber cómo me va a mí. Sea como sea, ¡siéntete libre de participar y compartir si te gusta!

¡Nos leemos la semana que viene!

 

3fe review

Amazing coffee, that's all: Reviewing 3FE coffee

Uffff… Hoy me toca analizar uno de los mejores cafés de Dublín. Y no me refiero al sitio físico, al local. No, me estoy refiriendo al producto, café 3FE.

Y antes de empezar a salivar os contaré que hasta hace poco no me enteré de que tenían un local propio. Había saboreado el café en diferentes cafeterías, pero no me quedaba claro si había un sitio fijo. Lo investigué y, ¡BINGO! Digo hay.

Concretamente se encuentran en Dublin 2, en el 32 de Grand Canal Street Lower, cerca de Gran Canal Dock. Y aunque en ese tramo de la calle no es que haya mucho ambiente, te recomiendo que vayas con tiempo si decides visitarlos un sábado alrededor del medio día, la hora del brunch.

Es un sitio bastante pequeñito, con un local de esquina y una decoración funcional-minimalista. Auténticos obsesionados del café, se dedican en cuerpo y alma a él en el local: por un lado, cuentan con una cocina y un salón donde puedes degustar su café, acompañado o no, de algo dulce, desayunar, almorzar o hacer un brunch.

Por el otro, puedes llevarte a casa un paquete de café si te convence o algunos de los accesorios que venden en la tienda-cafetería (no te extrañes de ver paquetes de café, cafeteras y otros utensilios colocados en las paredes del local); o podrás empaparte de la cultura cafetera en alguno de los cursos que imparten o los eventos que llevan a cabo en la sala de talleres.

¡Muy muy completitos, sí señor!

Pero bueno, no quiero aburriros con la historia, aunque a mí me parece interesante porque es la historia de la reinvención de un chico que decidió perseguir sus sueños y ahí lo tienes, suministrando café a muchos de los cafés más populares de Dublín. Aquí te dejo un enlace a su página donde puedes seguir leyendo más cositas sobre ellos.

Venga, a lo que vamos. ¿Que a qué sabe el café? Pues para mi gusto, es uno de los mejores de Dublín. Es un café amargo, cremoso, fuerte, aromático… Además, la leche está muy bien hecha, súper cremosa y, en el flat white, se mezcla a la perfección con el café, dejando una capita de crema encima súper rica y bonita. El arte del café en este negocio también se aprecia, te hacen siempre algún dibujito con la leche -no deja de ser una pijadita, pero gusta-.

No probamos más que la tarta, pero desde luego nos quedamos con ganas de más. Volveremos a por una versión salada, quizá algún día hagamos brunch allí.

De momento, puedo decir que la tarta de calabacín me sorprendió gratamente. No solo porque no estaba asquerosamente dulce (la mayoría de las veces no pido opción dulce porque me repelen las cantidades de azúcar que emplean en su preparación), sino por la textura tan rica que tenía. Extremadamente suave y tierna, muy húmeda. Y la capa de encima, sin palabras. Creo que es lo mejor de la tarta, ¡y eso que yo no soy muy fan de las coberturas!

Lo peor del sitio el servicio. Quizá llegamos en hora punta y estaban un poco sobrepasados, pero la verdad es que se echa de menos un poco más de contacto. Fue un trato frío e impersonal, a pesar de que los chicos son chicos jóvenes y risueños. Tendremos que darles otra oportunidad.

Y en general el ambiente no es desagradable. Supongo que es de los locales que, o te encantan, u odias. A algunos puede parecerles frío y neutro, a otros sencillo y agradable. A mí el rollo minimalista no me molesta. Me sentí bien, en general. Ya me contaréis si probáis.

Por tanto, la valoración final es la siguiente:

  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ (un café tan rico merece una taza mayor)
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 1 latte, 1 flat white, 1 trozo de tarta de calabacín = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

Hello again!

Today we are reviewing one of the best coffee places in Dublin, 3Fe coffee, at Grand Canal Dock (Dublin 2).

And it was a surprise to know that they also have a coffee shop where they are serving this amazing coffee (until this moment, I thought they only had the product 🙁 You know nothing, John Snow…). So for me, it was a great discovery, since I really love their coffee.

Their place is more a multi space than a typical coffee shop. You can have a warm coffee there, have brunch, lunch or a snack, buy coffee and coffee stuff and even learn how to brew the perfect coffee or indulge yourself with a cool barista training, in their workshop area. Cool, isn’t it?

And in their website you can also read the story of his creator, Colin Harmor, and how he turned upside down his career to devote himself to the coffee business. It is pretty interesting, if you want to take a look, just click here.

So, after all this introduction you probably want to know more about their coffee and food. Let’s do this.

First of all, their coffee. Strong, very flavorful, with contrast and sooooo creamy. I really like it. I ordered a flat white (as always) and it was really creamy, with a perfect combination of frothed milk and coffee (they use to do latte art too, so if you like it, this is also a good place for it). Strong and powerful. It is a pity that it is tiny. I was about to order another one. 

Regarding the food, we only tried their zucchini tart. Don’t be confused with a savory quiche. It was a lovely sweet treat full of texture and really yummy. First of all, because it is not the kind of extremely sweet treat. Quite the opposite the sweetness is very light, just the amount to not cover up the real flavor of the ingredients (although it is difficult to taste the zucchini). The topping is also amazing! With a slightly lemony touch, you will have problems if you have to choose between eating the topping first or together with the pie.

I have to say that I am not the kind of person who always picks up a sweet treat. Quite the opposite, I prefer a savory option than a piece of cake.

Nevertheless, knowing the fact that I really liked the tart and I was so surprised about that, now I am feeling like I need to try their brunches, so I can have a better idea of the range of food they are serving there.

Finally, I need to speak about the service. To me it was the lowlight of all the experience. I didn’t receive a bad treatment, but I would have liked a little bit of warmth in their manner. Maybe we came in a busy moment or maybe they were tired of a busy Saturday morning. I don’t know, but I felt a cold and impersonal manner there, which made me feel like I didn’t belong there, like it was simply a place where you can taste a good coffee and nothing more.

To sum up, 3Fe coffee is a modern and trendy place to taste a delicious coffee in Dublin 2 and indulge yourself with a tasty and original food. However, if you are also looking for an unbelievable experience, maybe this is not your place. At least not in a Saturday afternoon. 

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ (such a lovely coffee deserves a bigger size)
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • COST = 1 latte, 1 flat white, 1 zucchini tart portion = 10,50 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ 

 

 

 

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Arrancamos segundo mes del reto: Dieta baja en carbohidratos. Semana 1

Acabado el mes de vegetarianismo, vamos a la carga con el que va a ser el más complicado de los tres, ya lo adelanto: cuatro semanas de dieta baja en carbohidratos o lowcarb.

¿Por qué se caracteriza esta dieta? Pues esta vez te lo pongo fácil. Es una dieta en la que restringen los hidratos de carbono (azúcares y almidones, como el pan, la pasta, las patatas, la fruta y otros alimentos azucarados) por debajo de las supuestas necesidades de hidratos de carbono recomendadas. Puedes comer las cantidades que quieras de los siguientes alimentos: carnes, pescados, huevos y vísceras, grasas naturales y verduras. Y al decir “cuanto quieras” significa sin tener que contar calorías.

Así que, a priori, es una dieta para mi, que odio contar calorías y me encantan las verduras. Vamos a ver si hay algo más.

Por supuesto los alimentos han de ser alimentos frescos, alimentos de verdad. No se permite (o al menos yo no lo permito) incluir pseudo-alimentos, alimentos procesados, productos especiales ni nada parecido. Solo alimentos de verdad, orgánicos la mayor parte del tiempo.

Además, dentro de esta dieta se distinguen diferentes grados, en función de la restricción que se haga:

  • Dieta baja en carbohidratos estricta (a veces también llamada dieta cetogénica cuando la cantidad de proteína se modera igualmente). En esta, el aporte diario de hidratos de carbono netos (deduciendo la fibra) no supera los 20g.
  • Dieta baja en carbohidratos moderada. Se pueden consumir en torno a 20-50 g de carbohidratos netos al día.
  • Dieta baja en carbohidratos liberal. Se pueden consumir hasta 100 g de hidratos de carbono al día. Esto supone aproximadamente un 10-20% del valor calórico total en una dieta de 2000 kcal.

En mi caso, intentaré no pasarme de los 50 g de carbohidratos al día. Todo un reto después de la dieta vegetariana. A ver qué tal se da.

Si recuerdas del mes anterior, no es que rebosara salud precisamente. Acabé el mes resfriada, con dolor de cuello, con molestias del intestino irritable, cansada… Además del estrés y el malestar emocional de la carga de trabajo. Así que la entrada en esta dieta desde luego no va a ser triunfal.

Y no lo ha sido. No te engaño. Empiezo con ganas la primera semana pero sigo con esa sensación de cansancio continuo, especialmente por la mañana. Tengo mucho más sueño en general pero me cuesta más dormirme, de hecho empiezo a experimentar algunos días de bastante insomnio.

Y es que en el trabajo no se respiran precisamente buenos aires. La situación está tensa y me siento muy estresada. Tanto que empieza a afectarme al sueño.

La noche del martes es horrible. Ceno ternera con verduras y no sé si tendá alguna relación, pero el insomnio es insoportable. Me quedo toda la noche en vela.

Antes de continuar, déjame que especifique que toda la carne que voy a comer va a ser u orgánica o de animales criados en libertad (al igual que los huevos). Respecto a las verduras, compraré orgánicas siempre que pueda. Y con relación al pescado, está complicado en Irlanda (sí, como lo lees) comer buen pescado, así que haré lo que pueda…

La valoración de la semana es compleja. Tengo muy poca hambre (normal en una dieta de este tipo. Las grasas y las proteínas sacian y hacen que no apetezca nada comer de nuevo) y, sin embargo, especialmente por la mañana tengo muchísimo antojo de dulce. ¡¡¡Azúcar!!! ¡¡¡Ven a mi!!!

Me siento súper cansada y muy estresada, y eso tampoco ayuda. Trato de hacer ejercicio y mantenerme lo más activa posible. Sin embargo, me siento muy cansada y que no puedo dar el 100%. Mira los registros de actividad de la semana 1.

El martes es el día del insomnio. Estaba muerta, no podía ni caminar, vamos. Día duro.

Respecto a la comida, aquí te dejo la tabla:

Aunque he tratado en todo momento de no pasarme de los 50 g diarios de carbohidratos, como ves es bastante complicado. Saco además dos conclusiones de mi primera semana: el consumo de fibra es bajo y es muy difícil restringir los hidratos de carbono y no pasarme de los 50g.

Respecto a las calorías, la verdad es que no le hago mucho caso, aunque me mantengo cercana a las calorías calculadas al principio del experimento (1.620 kcal al día, que habíamos estimado para buscar una pérdida progresiva de peso).

De momento, me siento rara. Cansada, con antojos de azúcar y dulce y con sensación de que estoy llena todo el día.

¿Serán síntomas comunes de este tipo de dieta? Tendrás que seguir la saga para saberlo. ¡Te espero en la próxima entrega! Antes, como siempre, algunos de los platos que preparé esta semana.

Como ves, abundan las verduras y proteínas. En cuanto a los quesos, verás queso de cabra (tipo rulo) y queso muy curado. Algunos platos tienen muy buena pinta, como las tortitas de semillas del desayuno. Otros son más bien de andar por casa, pero en esencia no es una dieta complicada.

lowcarb collage 1 lowcarb collage 2

Como siempre, si te ha gustado el artículo aquí abajo puedes compartirlo en tus redes sociales. Si me quieres dejar un comentario, estaré encantada de leerte también! 🙂

¡Hasta la próxima!

 

 

dieta vegetariana

Resumen y conclusiones tras un mes de dieta vegetariana: Vegetarianismo. Fin del primer mes

En el post de hoy toca revisión y análisis de resultados. Recuerda que llevo cuatro semanas sin comer carnes ni pescados, siguiendo una dieta vegetariana en la que incluyo huevos y lácteos.

Bien, después de un mes toca pesarse y medirse. ¿Apostamos? En primer lugar, te dejo la media de las calorías ingeridas y la proporción de macronutrientes:  

dieta vegetariana

Si recuerdas del primer post, según los cálculos que realicé para buscar una progresiva pérdida de peso, mis calorías diarias estaban en torno a las 1600, con un reparto de nutrientes como sigue: 

Ingesta calc dieta vegetariana

Y bueno, como puedes ver, me alejo bastante de los nutrientes calculados a priori.

¿Tendrá esto alguna repercusión en mi composición corporal?

Si solo atendemos a calorías, me mantengo por debajo de la estimación inicial pero, claramente, consumo mucho menos proteína de la establecida y mucha más grasa. Respecto a los hidratos, me mantengo más o menos en la estimación inicial. En cuanto a resultados físicos (redoble de tambores de fondo, por favor)… Mira qué curioso…  

Variaciones dieta vegetariana

El peso prácticamente se mantiene igual (solo pierdo 300 gramos, irrelevante) y, sin embargo, el procentaje de grasa se eleva y los contornos disminuyen, especialmente cintura (y pecho, que aunque no aparece el dato en la tabla, es bastante relevante). ¿Alguna sugerencia? A mi se me ocurren algunas teorías. En primer lugar, consumir menos calorías de las que necesito. Sé que no es una cifra demasiado baja pero, aún así, puede estar impidiendo el quemar más grasa (paradójicamente). Otra hipótesis es el reparto energético que he llevado. Igual si hubiera consumido más proteínas, los resultados habrían variado. Me lo apunto para el mes que viene, para darle variedad al experimento.

Algo muy interesante que me ha llamado mucho la atención es el hecho de haber reducido drásticamente volumen en el pecho. No tomé la medida al principio y por eso no la he incluido en el cuadro. Pero es lo que más me ha sorprendido tras este primer mes de exclusión de carnes y pescados. Me siento mucho menos hinchada por regla general, a pesar de haber consumido suficientes hidratos de carbono (incluso más de los que acostumbro a comer normalmente).

Y es que hay un efecto curioso sobre nuestro nivel hormonal disparado por el consumo de carnes (y hablo de las carnes quue nos venden hoy en día): la carne moderna (carne de animales criados en cautiverio, alimentados con granos y a los que inyectan hormonas y medicamentos para engordar rápido y que no enfermen en esas condiciones) es uno de los alimentos que más alteran el nivel de estrógenos. Especialmente en mujeres, que de por sí ya tenemos más estrógeno que los hombres. Y esta es precisamente una de las causas que explican porqué una dieta paleo no funciona exactamente igual en hombres que en mujeres. Pero de eso ya hablaremos el mes que toque.

En cualquier caso, ¿sabes para qué sirve el estrógeno? Pues es la hormona responsable de que tengamos nuestras curvas de mujer, caderas, pecho, etc. Y uno de los efectos que produce su desajuste (por ejemplo, inducido tras el consumo de abundante carne roja moderna y alcohol) es que se altere la digestión, haciéndose pesada y lenta, y aparezca una incómoda sensación de hinchazón y /o estreñimiento (bastante común hoy en día). Esto, a su vez, altera y perturba nuestra microbiota y se ve afectado todo el organismo (si te interesa el tema te recomiendo el libro “La digestión es la cuestión”, de Giulia Enders, donde podrás hacerte una idea del papel tan importante que juega nuestra flora intestinal sobre la salud, en todos los niveles, desde netamente físicos a psicológicos. Parece que incluso muchos problemas de ansiedad y depresión están relacionados con una pobre microbiota).

Y el problema es que en los últimos años hemos pasado de un consumo ocasional de carnes (1-2 veces a la semana) de mucha mejor calidad de la que hay ahora, a un consumo más frecuente y de peor calidad.

Y cuando te digo antes no me voy muy atrás en el tiempo. Piensa por ejemplo en la época de nuestras abuelas o bisabuelas. En ese momento la carne se consideraba prácticamente un alimento de lujo, y si acaso se comía 1 o 2 veces a la semana, en porciones mucho menores y aprovechando todas las partes del animal al máximo (se ponía un puchero y con la base se comía 2-3 días). Y esa carne no se producía a mansalva en una factoría de animales. Era una carne fresca y local, que se compraba al carnicero o al ganadero directamente. Nada que ver con el consumo de carne actual.

Confundidos por los mensajes contradictorios de la industria, queremos comer proteínas en todas las comidas (y eso está muy bien, sin embargo, no solo la carne aporta proteínas). Y eso nos lleva a un consumo indiscriminado de carne, una alternativa relativamente barata, fácil y accesible. Simplemente vas al super y allí encuentras preparadita tu bandeja, lista para comer. ¡Me la llevo! Y el problema no es solo que comamos demasiada carne. El problema es que esa carne es una carne procesada, nuestro cuerpo, nuestro ADN no está adaptado para metabolizar tantos químicos, hormonas y medicamentos. Y eso nos afecta. Especialmente a las mujeres, a nuestros niveles de estrógenos. 

Algunas de las consecuencias de tener alterados los niveles de estrógenos es la incapacidad de perder peso. O también la facilidad de ganarlo, particularmente en la zona de muslos y caderas.

La sensación de hinchazón o retención de líquidos también es común, así como la sensibilidad en las mamas (y aumento del tamaño de las mismas, especialmente en las semanas previas a la menstruación). Algunos otros síntomas son los cambios de humor relacionados con el síndrome premenstrual, depresión, irritabilidad, dolores de cabeza o migrañas, rosácea o enrojecimiento de las mejillas e incluso problemas de vesícula.

Hasta antes de empezar el experimento no le había prestado mucha atención a mi sistema hormonal. Sin embargo, una vez comienzo a leer y a estudiar el tema, me doy cuenta de que yo misma estoy sufriendo este desequilibrio en mis estrógenos. Y de que estos desequilibrios pueden explicar algunos de los síntomas que estoy experimentando, como las reglas tan dolorosas, migrañas y dolor e inflamación de las mamas las semanas previas a la menstruación.

Hoy me doy cuenta de que debería haber acabado el experimento con este tipo de dieta. Ya que en las fases siguientes, con la dieta paleo y low carb, el consumo de carne va a ser mayor y, por tanto, mis estrógenos de nuevo se verán afectados.

Sin embargo, en el cuerpo humano no es todo tan simple y se reduce a disminuir el consumo de carne y alcohol para bajar los estrógenos. Estos efectos se potencian cuando nuestra alimentación es rica en sustancias tóxicas, cuando el consumo de fibra es bajo, cuando nos rodeamos de plásticos y sustancias químicas y cuando nuestra microbiota intestinal no está en buen estado. Por tanto, para equilibrar nuestro sistema hormonal deberíamos: 

  1. Evitar el consumo de carne y alcohol. Comer suficiente proteína saludable en todas las comidas, además de bastante verdura fresca. La clave es aumentar el consumo de fibra y alimentos con alta densidad nutricional. ¿Cómo se consigue eso? Recurre a lentejas, judías, frutos secos sin salar (nueces, avellanas, almendras…), pescado con bajo contenido en mercurio (como salmón, bacalao, caballa, sardinas…), mariscos y moluscos, pollo o pavo criados en libertad y huevos de gallinas camperas o ecológicos (de animalitos que estén a su libre albedrío). En cuanto a las verduras, alterna entre crudas y cocinadas, y potencia verduras de hoja verde (acelgas, kale, coles, espinacas, rúcola, hojas de ensalada, berros…), brócoli, rábanos, nabos, zanahorias, calabaza, pimientos de colores, coliflor… Varía lo más que puedas y come verduras en todas las comidas.
  2. Incrementar el consumo de fibra. Lo ideal sería consumir entre 35-45g al día. Con una alimentación moderna ni de lejos se llega a esto. Por tanto, te reto a que lleves un registro durante una semana de los alimentos que consumes para ver cuánta fibra estás ingiriendo realmente. Deja que te recuerde que la fibra mejora la capacidad del hígado para expulsar los excesos de estrógenos, literalmente hace que expulses con más facilidad los excedentes. Y, algo muy importante, la fibra no es el salvado añadido en productos light o cereales integrales. Busca tus fuentes de fibra en las verduras y frutas, como el brócoli o las frambuesas; en legumbres como las lentejas, o en las semillas (tanto molidas como enteras, como las de lino o calabaza). Es decir, fuentes naturales de fibra, olvídate de productos procesados con fibras añadidas (además de azúcares, aditivos, sal…).
  3. Consumir suficientes grasas saludables. El viejo mito de que la grasa es mala, obstruye nuestras arterias y aumenta el riesgo de enfermedad, ya está muy pasado y documentado. Por supuesto que hay grasas mejores que otras, igual que fibra mejor que otra, proteínas mejores que otras… Aquí hay que aplicar el sentido común y, de nuevo, recurrir a fuentes naturales no procesadas. ¿Y cuáles son esas? Pues el aceite de oliva virgen, el coco, las aceitunas, el aguacate, los pescados grasos (como el salmón, arenque, caballa…), frutos secos, semillas e incluso el chocolate negro (ojo, que al menos ciontenga un 85% de cacao). Dentro de las grasas a evitar se encuentran los aceites vegetales procesados y súper refinados, como el de algodón o soja, o las grasas industriales empleadas en la elaboración de comida rápida y procesada (aceites y grasas vegetales o trans).

Por último, antes de listar todas las conclusiones, me gustaría aclarar las consecuencias de mantener niveles elevados de estrógenos de forma crónica: aumenta el riesgo de padecer diabetes, síndrome metabólico y cáncer (sobre todo los científicos apuntan a cáncer de mama, ovario o útero, especialmente cuando la primera menstruación se produce a edad temprana, la mujer es obesa, nunca se ha tenido un hijo o hay manopausia tardía).

 Y tú dirás, Cristina, ¿en qué te basas para establecer ese nexo carne-estrógeno? Tranquil@ que no me invento nada, la conexión entre estrógenos y carne es profunda y está bien documentada. Al final te dejo algunos artículos que te recomiendo revises si te interesa seguir profundizando.

Y ahora sí, como conclusiones de este primer mes de dieta vegetariana incluyo las siguientes: 

  • Al principio noto un cansancio y una tranquilidad bastante llamativos, especialmente las primeras semanas. Tengo la sensación de que necesito dormir más y me cuesta mucho levantarme. Me siento cansada a todas horas.
  • Mi tránsito intestinal se ve afectado sobremanera. Especialmente tras la introducción de legumbres y cereales en cantidades mayores a las que solía consumir antes de iniciar el experimento. Los síntomas más molestos que se mantienen a lo largo del mes incluyen pesadez, hinchazón, distensión abdominal, flatulencia y diarreas.
  • Me doy cuenta que mi sistema inmune no trabaja como debiera. Supongo que no solo se debe a la dieta, también mis niveles de estrés en este momento son altos, lo que agrava la situación. Mepongo enferma con frecuencia y tardo en mejorarme.
  • Mi sistema hormonal tampoco está muy allá. Desde hace unos meses tengo muchos dolores pre y durante la regla. Empiezo a pensar que mis estrógenos están elevados y me documento y empiezo a trabajar para bajarlos.
  • No noto cambios ni mejoras al suplementarme con omega3, vitamina C, complejo de vitamina B y magnesio.
  • No pierdo peso, a pesar de llevar una dieta ligeramente por debajo de mis necesidades y haber estado realizando suficiente actividad física. Sin embargo, pierdo volumen, especialmente en la zona abdominal y el pecho. Los valores de grasa corporal se elevan ligeramente. Puede deberse a una dieta por debajo de mis necesidades, al estrés y a un consumo de proteínas tirando a bajo (al menos para la estimación previa y las cantidades que ingería antes de empezar la dieta). También es cierto que en un mes el cuerpo no tiene tiempo de hacer ajustes, es un momento de transición. Probablemente si hubiera continuado durante un mes más, las conclusiones hubieran sido más evidentes (o al menos más significativas para poder concluir algo).
  • No consigo mantenerme dentro de las estimaciones de nutrientes calculadas a priori. Me es complicado compaginar dieta, trabajo, ejercicio… Debería organizar mejor las comidas durante el finde semana para poder ceñirme al máximo a los cálculos iniciales. Tampoco ayudan las molestias intestinales que hacen que tenga que ir variando o modificando comidas.

Como ves, no ha sido este el mejor mes de mi vida. Es cierto que el cambio de alimentación me ha afectado, en cuanto a cansancio y molestias intestinales sobre todo. Sin embargo, durante este mes he podido aprender mucho sobre vegetarianismo, sobre el efecto de la carne convencional en el organismo y sobre la importancia de mantener nuestros niveles hormonales en equilibrio.

Me he dado cuenta que necesito hacer algunos cambios aún en mi alimentación para poder encontrarme mejor, tanto física como mentalmente, y alcanzar el modelo de alimentación que mejor se adapte a mí.

Quizá la vegetariana no es mi modelo de dieta ideal. O quizá necesite más tiempo para descubrirlo. Lo que sé es que empiezo ahora con la dieta low carb. Bye bye hidratos, con lo que me gustan… Y bienvenidas grasas y proteínas. ¿Será este tipo de dieta la que mejor me funcione? ¿Conseguiré bajar mi porcentaje de grasa estas semanas?

¡Pues no te lo pierdas! Sigue atent@ al blog para no perder detalles y acompañarme durante las siguientes cuatro semanas. Podrás ver qué como, te compartiré algunos de mis platos más espectaculares, serás testigo de mis entrenamientos y podrás descubrir si, después de cuatro semanas de control sobre la ingesta de los hidratos de carbono, esta dieta me permite bajar el procentaje de grasa, encontrarme más activa y con vitalidad y acercarme a mi objetivo! 

Como siempre, si te ha gustado el artículo, me quieres comentar algo o contarme tu experiencia, no te cortes y déjame tu comentario ahí abajo. ¡Me encantará leerte! También pueder compartirlo en tus redes sociales o entre tus amigos si crees que merece la pena 🙂 ¡Muchas gracias! 

Aquí tienes algunos de los estudios, artículos y documentación en la que me he basado para completar mi post.

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Fin de la dieta vegetariana: Vegetarianismo. Semana 4

Ay… ¡Vaya manera de acabar el mes! Creo que no me funciona demasiado bien la dieta vegetariana.

Comienzo la semana bastante malita. Desde el lunes me duele la garganta y estoy muy congestionada. No puedo respirar bien, me duelen los oídos y la cabeza.

Tengo un catarrazo impresionante y, para colmo, me coincide con la regla. Decido reposar y quedarme en cama el martes, a ver qué tal.

El miércoles voy al trabajo, pero me sigo encontrando muy mal e incluso empeoro, así que el jueves no me queda más remedio que ir al médico.

Diagnóstico: amigdalitis y otitis. ¡A tope! Ea, y me manda antibióticos para una semana. Qué bien…

Semana súper divertida y entretenida como ves (léase con ironía, por favor). El resto de la semana en casa, el viernes además con un dolor de regla insoportable. Nunca antes me había dolido tanto.

Como ves en las tablas que adjunto, como muy mal toda la semana. Los días de reposo no como mucho, aunque no me muevo nada. Por tanto, a hacer puñetas todos mis registros del mes.

¿Debo entenderlo como una señal de mi cuerpo para que me pare y descanse?

Estos últimos meses están siendo meses de locura: a tope de trabajo y estrés, miles de cosas entre manos, entrenar, trabajar en casa, descanso bastante irregular… Creo que mi cuerpo me está pasando factura y diciendo a gritos que me lo tome con calma…

Así que me resigno y trato de autoconvencerme de que esto se debe a algo y que tengo que aprender a oír las señales que me manda mi cuerpo. Debo aprender a desconectar del trabajo, a cuidarme y quererme más y mejor, y a descansar.

Y eso intento toda la semana. Descanso, duermo, leo, reposo, medito… Mientras por dentro mantengo una lucha encarnizada: por una parte, entiendo que necesito reposar. Pero por la otra, mi acostumbrada y ocupada mente me pide actividad, volver a la rutina, al trabajo…

Seguro que te suena esta historia ¿verdad? Las mujeres de hoy en día somos (o nos obligamos a ser) súpermujeres, debiendo estar en todos sitios -literalmente-, súper ocupadas con todo (trabajo, casa, gimnasio, niños, comida…) pero sin tiempo para nosotras mismas… Y esta semana aprendí precisamente eso. Que estaba totalmente desconectada de mi, que me olvidaba de mis necesidades, de mi cuerpo…

Nuestro cuerpo necesita que lo conectemos a nuestra incesante mente. Necesita parar, que lo mimemos y cuidemos con la eficiencia y el cuidado con el que hacemos el resto de cosas. Porque sin darnos cuenta nos ponemos en el último lugar. Y eso nos hace daño. Mucho daño.

Por eso esta semana ha sido una semana diferente para mí y para el experimento. He aprendido mucho de mi misma y de mi cuerpo y me ha costado tiempo darme cuenta de algo tan básico y sencillo como es aprender a escucharme y quererme tal y como soy.

Cuerpo solo hay uno y nos va a acompañar a lo largo de toda nuestra vida. Hemos de aprender a respetarlo y cuidarlo. Si no, él mismo se ocupará de pararnos. Como está haciendo conmigo. Y creéme, no mola nada verte una semana totalmente parada en casa. Sin mucho que poder hacer.

Aquí tienes los resultados de la semana. En el próximo post analizamos los resultados, vemos si ha cambiado algo mi composición corporal y… ¡empezamos dieta nueva! ¡No te lo pierdas!

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Como ves, los días en los que no hice nada de nada fueron martes y viernes. Aún a pesar de haber estado enferma, conseguí completar mis 10.000 pasos algunos días (los días que fui al trabajo y al médico, que fui caminando). El fin de semana me encontré un poquito mejor y salí a caminar un poquito. Suave y tranquila.

La verdad es que soy de la opinión de que salvo que tu cuerpo te diga tácitamente que te estés quieta (como martes y viernes) y reposes, un poco de movimiento no hace daño. Me gusta aunque sea dar un paseíto suave y aclarar las ideas y respirar aire fresco. A mi, al menos, me sienta muy bien y no me siento tan paquete.

Respecto a la ingesta calórica, esta semana es un caos. Hay días en que he comido poco y días en los que he superado mi ingesta objetivo (especialmente notable el aumento del consumo de hidratos de carbono).

He de decir en mi defensa que ¡la regla también influye! XD

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Y por último, para que te hagas una idea de los platos que preparé esta semana, te comparto las fotitos. Como ves, no he estado muy cocinillas… Salvo el bizcocho de limón, prácticamente he sobrevivido con lo que pillé en el frigo o preparando cosas simples que no merecían una foto 🙁

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Espero que te haya gustado el primer mes del experimento. Para mi ha sido muy interesante y divulgativo, me está permitiendo aprender mucho sobre mi cuerpo y a respetarlo y entenderlo un poquito más.

¿Crees que a nivel de composición corporal habrá influido en algo este tipo de dieta? Déjame un comentario ahí abajo explicándome lo que piensas y te espero el lunes que viene con las conclusiones y el análisis de los resultados.

Por supuesto, si te ha gustado el artículo y quieres compartirlo con tus amigos, ¡adelante! ¡Muchas gracias por leerme!

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¡Pues no está siendo tan difícil! ¡Medio mes está listo ya!: Vegetarianismo. Semana 3

Yupiiiii!!! ¡Empezamos genial la semana! Ya no me cuesta tanto pensar qué voy a comer o cómo combinarlo y ha remitido también la sensación de hambre continua (notaba últimamente que necesitaba hacer más comidas, algún que otro snack porque me volvía a entrar hambre a las pocas horas de comer).

Sin embargo, las molestias digestivas no remiten. Sigo con bastante sensación de pesadez y gases, aunque son menos dolorosos. Menos mal. Ahora es más una molestia que dolor, al contrario que las semanas previas.

El martes sin previo aviso, empieza a dolerme mucho la espalda. Empiezo a experimentar dolores articulares también, especialmente en las manos (dedo corazón de ambas manos). Tengo los dedos súper hinchados y no puedo apenas doblarlos, fregar es un verdadero desafío, por ejemplo.

Y para rematar, el cuello y la cadera empiezan a molestar, noto algo de tirantez. Quizá me hice daño entrenando o quizá se deba a la regla (me queda poco ya). Las semanas previas son bastante molestas para mi: me duelen y tengo súper sensibles las mamas, me entra muchísimo sueño y cansancio en general y suelo tener migrañas (¡bendito síndrome premenstrual! -léase con ironía, por favor-).

A partir del jueves estoy desatentada, tengo muchísima hambre y aumenta mi consumo calórico, especialmente de hidratos de carbono (ahora incluyo el cuadro resumen). También bebo alcohol (desde el miércoles bebo algo de cerveza, no mucha cantidad, pero un botellín pequeño cae casi a diario) y me siento muy nerviosa durante toda la semana. ¡Mucho estrés en el trabajo y muchas cosas que querer hacer!

El domingo ya es lo peor, me levanto fatal, con las manos súper hinchadas, mucho sueño y dolor de cuerpo /garganta. ¿Sobreviviré?

Respecto a las comidas, sigo respetando mi trato de un cuadradito de chocolate negro 85% después de cenar si he entrenado, y sigo suplementándome con omega-3.

Como veis en los gráficos, esta semana ha sido un poco loca para entrenar. He estado a tope de trabajo y no me sentía demasiado bien para entrenar, especialmente el miércoles, que solo monté en bici para ir y venir del trabajo.

Lunes y jueves salí a correr y el resto de días simplemente caminé todo lo que pude.

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Respecto a la ingesta calórica, mira qué curioso el efecto del estrés y las hormonas durante la fase lútea (antes de la regla): aumenta y mucho el consumo calórico y, especialmente, de hidratos de carbono. Si eres chica, seguramente también te pase que en los días previos a la regla te apetecen más hidratos de carbono, más cosas dulces, más pan, más patatas, más cereales…

Si no lo has hecho nunca, te animo a que hagas un registro de tu ingesta durante un mes y veas cómo varía en las distintas fases del ciclo. Aprenderás un montón sobre tu cuerpo y sobre ti misma (en otro artículo hablaré de esto, que es un tema que me súper encanta. Déjame un comentario por ahí abajo si a ti también).

El domingo estuve reventada y me sentía súper mal, no comí apenas y olvidé cargar los datos a la aplicación… 🙁 Lo siento…

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Y ahora los platos, esta semana hay algunas combinaciones exquisitas. Echa un vistazo a la pinta de la ensalada de calabaza, aguacate, queso feta y semillas de calabaza; o a los espaguetis de calabacín con queso curado y aguacate…

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Como siempre, si te ha gustado el artículo estaré encantada de leer tu comentario ahí abajito 🙂 Y si lo quieres compartir, ¡adelante! ¡Muchas gracias por tu apoyo!

Nos leemos la semana que viene en la última semana de vegetarianismo, a ver qué tal acaba el primer mes.

¡Que pases un feliz lunes!

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Still one of my favs: This weekend’s review: Fumbally (SPA & ENG)

Hola hola!

¿Sabéis que hace casi un año que no vamos a Fumbally? ¿Que qué es Fumbally? Pues es uno de los sitios más chachi pirulis de Dublín para tomar un rico brunchcito. Pero bueno, vamos por partes para que no os perdáis. Os cuento la historia.

Fumbally es un sitio muy agradable que está en Dublin 8 (la verdad que el sitio no es especialmente llamativo. Está bastante aislado en cuanto a bares y locales, no muy lejos de St Patrick’s Cathedral), y es un sitio pintoresco y agradable porque, una vez estás ahí, como que se respira un ambiente de tranquilidad y de buenrollismo que es impresionante. Y además, se ve que a los que lo hacen posible les gusta su trabajo. Y esto es muy importante, porque además de servir una comida rica, saludable y fresca, saben llevarlo adelante. Me explico: un local de comida es algo más que servir y vender comida. Es la suma de eso y la de todos los que están detrás.

Y en Fumbally consiguen casi una sinergia perfecta entre lo que ofrecen y lo que son. Y eso lo notas, y es una de las cosas que lo hacen guay.

Para empezar, no solo ofrecen comida, también es un espacio para la creatividad y el aprendizaje. Organizan charlas y eventos variados, relacionados con la vida sana, el bienestar (por ejemplo, hay muchos talleres de yoga) y una alimentación fresca y equilibrada (como talleres de fermentados, que me llamó mucho la atención). Todo también desde un punto de vista muy ecológico y sostenible. Todo muy ético y muy humano. Puedes echar un vistazo aquí si quieres cotillear los eventos y cositas que montan.

Respecto a la comida, conservan también ese carácter orgánico, sostenible y saludable. Pero sin florituras, todo muy simple, sin perder para nada sabor ni personalidad. Además, no escatiman en cantidades. Las porciones son unas de las más grandes que he visto en Dublín, sin contar la comida basura, comparándolas con sitios similares.

Ahora la historia: hará cuestión de un año y algo visitamos Fumbally por primera vez. Una amiga de Dublín, sabiendo que me encanta la comida orgánica y este rollo sostenible y hippiesco me recomendó visitarlo. Y fuimos con ella y simplemente lo flipamos. El menú de brunch es poco menos que súper apetecible. Todas las opciones hacen que te lo pienses bien antes de elegir y, por si fuera poco, cuando llegas a la caja, descubres el mostrador de los pasteles y dulces que preparan, haciéndote dudar aún más.

Bueno, pedimos nuestro brunch y simplemente flipamos. Es el sitio que conozco que sirve más aguacate en un plato. No exagero, la porción es desmesurada. Y está perfectamente en su punto justo de maduración. Alentadas por nuestra amiga y por el éxito del plato (casi todas las mesas lo tenían), pedimos el que creo que es el plato estrella : huevos revueltos con aguacate, chorizo -intercambiable por jamón ahumado, mi elección- sobre brioche. Y bueno, nos faltó llorar. Después de eso, decidimos que este sería uno de nuestros sitios remarcados en Dublín.

Sin embargo, al poco volvimos a ir con unos amigos y… Ya no fue igual. Quizá ese día había demasiada gente y se quedaron sin aguacate… no lo sé, lo cierto es que nos sirvieron como la mitad de lo que habíamos visto el primer día (en todo). Y nos quedamos un poco con cara de póquer, con cara de: ¿fue el primer día lo normal o ha sido éste? De hecho se lo contamos a nuestra amiga y se quedó con la misma cara de póquer.

Y ese tropiezo hizo que no visitáramos más Fumbally hasta este finde, casi un año después… ¿Y qué encontramos?

Pues básicamente (y menos mal) la misma esencia que aquel primer día. Un sitio abarrotado donde se respira buen rollismo y se huele y saborea comida de verdad, a un precio muy adecuado y de bastante calidad.

Así que, ahora que conocéis la historia, vamos a por la review.

En primer lugar, no nos arriesgamos con el plato. El menú sigue siendo muy parecido, con opciones tan atractivas como tres hummus con ensalada de hojas variadas, porridge casero, tostadas de pan rústico con mermelada de la casa, huevos revueltos con queso, ajo y tomate servidos en un brioche -aclaro que el brioche no es un dulce, es un pan muy esponjoso que tuestan con un toque perfecto, crujientito por fuera y súper esponjoso y suave por dentro- que está espectacular, huevos con jamón ahumado o el exitazo de los huevos revueltos con aguacate, tomate, cilantro y chorizo -que puedes cambiar por jamón ahumado, que es lo que suelo hacer y lo que hice en esta ocasión taambién- y el brioche (sin contar las ensaladas y las tartas, que no puedo describir aquí, tienes que ir a verlas y me entenderás).

Pedimos los huevos con aguacate y jamón, un café con leche y un flat white. Ahora bien, algo que no he comentado antes es que el sitio está a reventar, especialmente los sábados, porque no abren los domingos y todo el mundo va como loco el sábado a tomar el brunch. También abren los miércoles por la tade noche, el único día que sirven cenas, por si te interesa 😉

Si vas un sábado, ve preparado para hacer una cola de, como poco, 5 minutos (es lo que esperamos esta vez, aunque la anterior, la vez que nos desilusionamos un poco, la espera para pedir nos llevó aproximadamente 20-25 minutos). Una vez has pedido, comienza la fiesta, porque puede que te sientes en la mesa con completos desconocidos. Y esta es parte de la gracia del sitio, que puedes compartir mesa y conocer gente nueva mientras desayunas (de hecho, la chica nos dijo, literalmente, “podéis hacer nuevos amigos” ;)). Si buscas un sitio privado y en el que comas con intimidad y espacio, definitivamente este no es tu sitio.

Sigo. Pedimos nuestro desayuno y nos sentamos en una mesa con cuatro o cinco nuevos amigos. Lo primero que siven es un café que, para mi gusto, está espectacular. Sirven café 3FE, un café amargo y que si está bien hecho, es un placer. Mi flat white estaba perfecto, la leche en su punto, con la espuma muy bien montada y perfectamente integrada en el café, muy muy cremoso. Y el latte también tenía muy buena pinta, con una leche súper cremosita y bien formada.

Aquí tenéis la foto que lo atestigua, aunque como nota mental, la próxima vez le haré también una foto de perfil, para que se aprecie la cantidad de comida que había en el plato, que visto así desde arriba no parece para tanto, pero créeme, te quedas bastante harto.

editada

Antes de que se me olvide, también ofrecen sus propias bebidas caseras: zumos y bebidas fermentadas como kombucha que, si te va el rollo natural, las probé la primera vez y están bastante buenas. Tienen varios sabores.

Como seguro te imaginas ya, el ambiente global tiene aires de rústico y dejadez. Así con toques vintage en la decoración pero también tintes modernos. Vamos, totalmente hipster, para que me entendáis. Aunque es un hipsterismo natural: las grandes ventanas de cristal hacen que entre muchísima luz, lo cual se agradece bastante, y esto se suma a algunas plantitas que le dan un toque casero y agradable en general.

Por último, dejadme que os hable del servicio. Al principio sorprende ver tanto personal en el tajo, aunque luego entiendes que es un no parar y que no pueden ser menos. Están bastante bien organizados, aunque tengas que esperar porque hay demasiada gente, una vez te toman nota es todo súper fluido y te atienden con bastante buenas formas (y esto es complicado trabajando en un ambiente tan estresante y con tanta prisa). Además, son muy atentos, si ven cosas vacías en la mesa, las recogen corriendo, te van recargando de agua, te preguntan cómo vas… Y repito, esto es complicado en un sitio tan abarrotado, pero entienden que siendo organizados es como mejor servicio ofrecen. Y esto me gusta especialmente. Que a pesar del caos que impera porque repito, si vas un sábado hay demasiada gente, hacen que la experiencia no sea caótica ni estresante en sí. Te guían bastante bien. Mensaje a los chicos: ¡no cambiéis por favor!

Entonces, llega la hora de las puntuaciones:

  • COMIDA = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • CAFÉ = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • TAMAÑO DE LOS PLATOS /PORCIONES = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • RELACIÓN CALIDAD PRECIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICIO = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • LO QUE NOS GASTAMOS = 2 revueltos de aguacate, 1 latte, 1 flat white = 25 €
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

Hello!! You know the place we will review today? Well, it is Fumbally, one of my favourite spots at Dublin 8. And my experience here comes with a short story… You want to know it? Yes? Keep on reading then 😉

The first time we visited Fumbally was almost a year from now. A good friend of mine, knowing that I love healthy and fresh food, highly recommended me this place. So much that we met one Saturday for a brunch.

And I thank her for the discovery, because Fumbally really surprised me. First of all, because of the good quality and freshness of their food. Secondly for the portion sizes, they are huge! And last but not least, for the space itself. It is not only a eating place, they are more than that. They try to contribute with their effort in creating a better world, using organic and local food as possible, programming talks and events related to health, sustainability and growing and making your own food.

So that first time I discovered the scrambled eggs with avocado on brioche toast and I decided that Fumbally was my favorite spot at Dublin. After trying that delicious avocado, you forget the waiting time and that it is a really busy place. Nothing matters after that.

However, after that first perfect time, we went again with others friends. It was Saturday too, brunch time. But this time we got really disappointed. The waiting time was too much, the place was really packed and the food, although very tasty, was like half the size we ate the first time, having ordered the same. We couldn’t believe that, as well as our friend, the one that recommended the place in the first place.

That is why we haven’t visited Fumbally again until this weekend. We wanted to give Fumbally another try, again on a Saturday morning.

We went to Dublin 8, where it is located (next to St Patricks Cathedral, at Fumbally Lane. An area with not much eating businesses) and we had the same good feeling that the first time. It was a good start.

After waiting for more or less 5-10 minutes, we ordered our food (of course, the same scrambled eggs with avocado and ham -the original one comes with chorizo, but you can change it-) and we waited to be sat.

Let me explain first the food, before speaking about the staff. Their brunch menu is more than attractive, with homemade jams, marmalade, beverages and food like salad, hummus, etc. They serve porridge, toast, scrambled eggs with avocado, cheese or smoked ham, salads, soups or hummus. And more important than that is that they serve local and organic when they can, in an ethical and sustainable way (which I simply love).

Besides, they make their own juices and fermented beverages, like kombucha, which is really nice.

The coffee, on the other hand is 3FE. I have already written that I really like this coffee, it has a bitter taste and a creamy surface that is reaaaaally nice. I  had a flat white and it was perfect: creamy and perfectly microfoamed milk, very well integrated in a creamy coffee. Amazing.

editada
Take a look at this

Regarding the staff, they are really well organised, knowing the fact that the place usually is really packed on Saturday mornings. However, you don’t have to wait much once you are served and they are really attentive at all times, which is very good and difficult too in that kind of busy and trendy place.

And because of the atmosphere you can either love or hate Fumbally. It is a kind of a collaborative place, so don’t be surprised if you have to share your table with a few strangers (as the staff encourage you before sitting you, “here you are, your new friends :)”). If you are looking for a lonely and intimate coffee, Fumbally is not your place -or at least not on a Saturday morning-.

The rest of the environment is very cool. They have created a perfect synergy between a warm and cozy place and a modern and vintage one. Something like a naturally hipster atmosphere, if you can picture it. The big windows create a very bright space which is very well adorned with plants and different pieces of furniture.

All in all, Fumbally is a very nice place where you can find fresh and healthy food, good portions, nice atmosphere and really good value for money. And the most important thing is that you don’t feel overwhelmed there. Their staff make you feel comfortable and well cared, no matter how packed the place is. I totally recommend Fumbally and I can’t wait to visit them again soon!

  • FOOD = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COFFEE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • PORTION SIZE = ♥ ♥ ♥ ♥ 
  • VALUE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • SERVICE = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
  • COST = 2 scrambled eggs with avocado, 1 latte, 1 flat white = 25€
  • GLOBAL = ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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